Noche nostálgica

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Noche nostálgica

Mensaje  Jeremy Strange el Miér Mar 28, 2012 7:35 am

El muchacho alzó la mirada para contemplar cómo empezaba a anochecer. El cielo ya había comenzado a adquirir aquel tono entre rojizo y rosado característico de la puesta del Sol. ¿Tanto tiempo había pasado desde su visita a Greenwich? Desde que era un fantasma la noción del tiempo había perdido todo su sentido, lo que para él eran cinco minutos en realidad eran horas.

Se detuvo en mitad de la calle recordando su paso por su antiguo hogar. Había tardado casi un año en regresar a su casa y no estaba muy seguro de haber hecho bien en ir. Cuando vio la fachada todos los recuerdos de su infancia lo inundaron, estaba igual que siempre y eso le hizo preguntarse si el interior estaría tal cual lo dejaron sus padres. Cosa que averiguó a los pocos segundos.

Después de asegurarse que no había ningún muggle en la casa, Jeremy atravesó la puerta principal. En ese momento se percató de que era su casa y al mismo tiempo no la era. Los muebles y la distribución de los mismos eran diferentes, al igual que el color de las paredes, pero en su mente las habitaciones eran tal cual las recordaba. Cuando se adentró en el salón sus ojos plateados buscaron la chimenea, en cuya repisa siempre hubo fotos de la familia. Seguía habiendo marcos con fotos, pero no de su familia sino de la que ahora vivía en su hogar. Nada estaba en su sitio excepto… sí, la mancha de sangre de cuando su hermana se golpeó la cabeza contra ella. Una sonrisa se dibujó en el rostro translúcido del joven. Él era pequeño cuando sucedió pero algo recordaba sobre ese día, estaban correteando por el salón uno detrás del otro hasta que Bridgit se dio con la frente en la chimenea. Mitch se había enfadado muchísimo aquel día.

Continuó deslizándose por las calles ya oscuras de Muriel Street hasta percatarse a donde le habían llevado sus pensamientos y una sensación de angustia le invadió. Estaba frente al nuevo hogar sus padres, la casa a la que se habían trasladado tras la caída de la Comunidad Mágica de Londres y su fallecimiento. Cuando la veía no le embargaba el mismo sentimiento de familiaridad que su antigua casa pero una parte sí que lo sentía así, tal vez debido a que estaba habitada por sus padres y su hermana, los cuales si formaron parte de su vida.

Jeremy se aproximó poco a poco a una de las ventanas por las que se veía luz. Allí estaban los tres, sus padres sentados en el sofá y Bridgit sacando los adornos de Navidad. Ella siempre los sacaba antes de tiempo pero esta vez sabía que detrás estaba la intención de animarlos. Eran sus primeras Navidades sin él. El fantasma alargó el brazo hasta rozar el cristal. Ojala pudiese entrar y estar con ellos, ojala.

Su hermana era la única que sabía que era un fantasma y ambos decidieron que esperarían para contárselo a sus padres, puesto que ambos estaban muy afectados por la pérdida de su hijo pero pasaban los meses y Jeremy nunca se atrevía a mostrarse diciendo que todavía no era el momento. En ocasiones los había ido a ver, cuando ellos estaban ocupados y no se percataban de su presencia. Al verlos tan destrozados, el muchacho pensó que sería mejor no decírselo pues imaginaba que para sus padres sería peor saber que su hijo no había cruzado al otro lado, que se había quedado vagando entre los vivos. Si se aparecía no habría hecho más que empeorar las cosas tanto para ellos como para él. Por eso y a pesar de que deseaba poder hablar con ellos y verlos sonreír una vez más, Jeremy permaneció donde estaba. Observándolos desde la distancia.
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Re: Noche nostálgica

Mensaje  Vincent Romaudai el Dom Abr 15, 2012 4:11 am

Tenía a ese niño rubio cruzado; desde que lo vio sabía que algo iba a pasar, pero trataba de ignorarlo. Seguía su camino por las calles de Le Valgrange, que no eran pocas, y especialmente en la zona donde abundaban las tiendas de ropa. Se había detenido frente al escaparate de una, donde se quedó embobado observando una chaqueta con cadenas, lo que algunos calificarían como "roquera". Vincent frunció el ceño al pensar el cómo podía haber gente que se pusiera esa clase de prendas con pinchos... Y rezaba para que no llegara jamás el día en el que tuviera que ponerse algo así para pasar desapercibido.

Pero la reflexión no duró mucho cuando a través del cristal observó el reflejo de aquel niño rubio con el que ya se había topado, sacándole la lengua. Vincent se dio la vuelta con cara de pocos amigos. Parecía que iba acompañado de su madre, pero ésta no estaba muy pendiente de su hijo para desgracia de Romaudai. Ya iban dos veces que se lo encontraba por esas calles comerciales, esperaba no volvérselo a encontrar y aguantar sus contínuas burlas y pasara el resto del "paseo" en paz. Trató de perderlo de vista girando una esquina.

Vincent realmente no estaba ahí por casualidad o para pasar el rato, sino que necesitaba una simple y miserable... camiseta, aunque para miserable él, que no tenía ni un duro. El único dinero que le quedaba eran monedas rumanas Leu, que para cuando murió era una moneda relativamente nueva. Era obvio que no podía sacarle provecho, por muy "rico" que fuera. ¿Y como iba a conseguirla? Pues en esa situación sólo le quedaba una opción: robarla. Sí, y no era la primera vez que lo hacía; solía hacerlo en el mundo Muggle, pero para no levantar sospechas y porque no le apetecía pasar tensiones vampíricas rodeado de sangre no-mágica, decidió aquel día probar suerte en Le Valgrange. Sólo tenía que ser sutil y no encontrarse al niño ese que parecía que lo seguía a todas partes. ¿De qué demonios se reiría? ¿De su palidez? ¿Quizá iba despeinado y no se había dado cuenta? ¿De sus rasgos orientales? ¿O esque eligió la ropa equivocada?... Pero si era de lo más normal llevar tejanos -como solían llamarlo ellos- y una sudadera gris, ¿no? Y lo corroboró al observarse en otro de los escaparates.

"En fin Vincent, deja de pensar en ese crío, ya lo has perdido de vista hace un buen rato y no merece la pena... Ahora que ya está oscuro puedo aprovechar..."

¡Y la de veces que había deseado ser físicamente más mayor! Debía ser fabuloso que todo el mundo le tratara y le respetara como a un señor. De ser así ya no tendría a ese niño dándole la lata.
Fue después de unos largos segundos que se dio cuenta que tras su reflejo, en el mismo escaparate, había expuesta una camiseta perfecta. En un gesto infantil apoyó las manos en el cristal, pero enseguida se dio cuenta y las apartó; ¡debía tener modales! Miró a un lado y otro por si alguien lo había visto, pero por suerte no. Había allí expuesta una camiseta sencilla negra con un reloj de bolsillo estampado en medio de color blanco. ¡Era perfecta: contemporánea y al mismo tiempo recordaba a su época! No esperó más y entró dentro.

Aprovechando su poca altura y lo silencioso que era, buscó por la tienda hasta llegar a los percheros donde estaban esas camisetas. Vigilando al dueño y con sutileza, se llevó una de ellas dobladas hasta un bolsillo de su sudadera. Pero una voz chillona lo sobresaltó, y no sólo a él: alertó a toda la tienda.

- ¡Está robando! ¡Está robando! ¡Lo he visto! ¡Tiene una camiseta en el bolsillo!

Nada más y nada menos que el maldito niño rubio que lo señalaba descaradamente. Vincent no se lo pensó dos veces y echó a correr. Hizo un esfuerzo para ir a la velocidad que iría un chico normal de su edad, al menos estando a la vista del encargado que ahora lo perseguía por la calle llamándole ladrón. Al poco unos cuandos rayos de luz pasaban rozando sus piernas, brazo y cabeza. Cuando vio la esquina perfecta para desviarse después de adelantarse un buen trecho a quienes lo perseguían, Vincent acceleró de una manera sobrenatural, adentrándose en una zona de viviendas. Tenía la oscuridad a su favor.

Todo parecía ir bien hasta que, antes de que pudiera reaccionar, traspasó un "algo" semi-transparente y azulado. Entre su intento por frenar a esa velocidad y sobretodo el susto, Vincent acabó tropezando y cayendo al suelo, y con él la camiseta robada, y no es que el suelo estuviera precisamente muy seco en aquella época del año... Especialmente dicho por la camiseta, a él le daba igual. Pero se olvidó momentaneamente de la prenda y se dio la vuelta, clavando sus ojos en el sujeto con el que había "chocado". No podía creer lo que estaba viendo, y su rostro no lo disimulaba. Se quedó paralizado, ni siquiera podía moverse para levantarse, ni siquiera articular palabra. Ahí había un... un... A tan sólo un par de metros de él flotaba un... un... Enfrente de una ventana... ¿Mirando qué?

- Diga que me estoy volviendo loco... - balbució en cuanto pudo mover la boca, pues le daba la sensación que cada labio le pesaba una tonelada. Seguro que tenía los ojos como platos -que eso en él ya era difícil- y de no ser porque dudaba que pudiera estar más pálido, juraría que estaba más blanco que el... el... ¿Fantasma? Que tenía delante.

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Re: Noche nostálgica

Mensaje  Jeremy Strange el Mar Abr 17, 2012 6:00 am

Contempló a su hermana bailotear por el salón con largas serpentinas brillantes de tonos rojos y plateados mientras que sus padres, acurrucados en el sofá, reprimían sus ganas de echarse a reír por las ridiculeces que estaba haciendo su hija. Al contrario que él, su hermana siempre había sido una muchacha extrovertida y espontánea a la que pocas veces se la veía entristecida. Su alegría era muchas veces contagiosa y si alguna vez no la veías con una sonrisa podías dar por sentado que algo realmente malo le había sucedido, ya que parecía no borrársele nunca de la cara. Una parte de él siempre quiso parecerse un poco más a Bridgit, ser un poco más sociable de lo que había sido en su corta vida.

Cuando su padre se levantó del sofá con la intención de abandonar la estancia, Jeremy se apartó de la ventana para desaparecer de su campo de visión. De haber estado vivo cualquiera pensaría que estuviera acosando a la familia que habitaba en aquella casa de las veces que se había plantado allí delante a observarles. Aunque, por otra parte, en su actual estado también parecería que les estaba rondando. No es que a él le hiciera especial gracia tener que espiarlos de tal modo pero así estaban las cosas y tampoco es que le preocupara demasiado que los vecinos pudieran verle porque era bastante cuidadoso con las horas en las que se aparecía por el barrio.

Esperó unos momentos antes de volver a encararse a la ventana y comprobó que todos habían desaparecido. Por la hora que debía de ser seguramente se habían marchado a cenar, por lo que decidió que era hora de marcharse. Sin embargo, justo en el momento que iba a apartarse de la casa de su familia algo lo traspasó. El muchacho cerró los ojos instintivamente. No es que le hiciera algún mal porque estaba muerto y ya nada podía herirle, pero la sensación que lo invadía cuando algo o alguien lo atravesaban le era totalmente desagradable. Por suerte aquello no pasaba a menudo.

Jeremy se volvió hacia la cosa que había pasado a su través para encontrarse con un chico de unos doce o trece años que había caído al suelo y que ahora estaba mirándolo aterrado con los ojos como platos. El chico frunció el ceño. ¿Tan mal aspecto tenía que causaba esa impresión de temor? Pero al ver al niño tan asustado cambió su expresión por una más dulce. Quizás era la primera vez que veía un fantasma aunque le sonaba un tanto raro porque por todos los magos y brujas era sabido que existían y, de hecho, unos veinte habían habitado en Hogwarts y ahora algunos de ellos se habían instalado en Valgrange.

- Ah, ojala fuera sólo eso – comentó con un deje de tristeza en su voz.

Lo que más le desagradaba de todo aquello era estar muerto. Ser un fantasma no es que lo llenara de júbilo pero por lo menos seguía pudiendo estar, de alguna forma, con sus seres queridos. No se arrepentía de su decisión, pues sus padres, su hermana y los pocos amigos que tuvo en vida fueron su ancla. La razón de que no hubiese cruzado al más allá y ahora estuviese donde se suponía que estaban las almas liberadas de los fallecidos.

- ¿Te encuentras bien? Siento haberte sobresaltado… - mientras hablaba se fue acercando lentamente al chico aunque se detuvo a una distancia prudente por si éste se asustaba todavía más – No temas, no puedo hacerte ningún mal - ¡Obvio era un ser etéreo! Lo máximo que podía hacer era transmitirle una sensación de frío, nada más.

Observó con atención al muchacho. Era la primera vez que lo veía, ¿sería nuevo en el pueblo? En una de sus muchas visitas Allie le había comentado que las cosas se estaban poniendo cada vez más feas, por lo que no sería de extrañar que aquel jovencito fuera un habitante reciente de Valgrange.

- ¿Puedes levantarte? Yo te ayudaría gustoso pero como comprenderás me resultaría un poco complicado – El jovenzuelo no había hecho ademán de ponerse en pie y Jeremy no supo si se debía a que se había hecho daño o por el contrario, por la conmoción que parecía haberle causado la visión de un espectro. Daba por hecho que se trataría de lo segundo, ya que la caída tampoco debió de ser tan grave.
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Re: Noche nostálgica

Mensaje  Vincent Romaudai el Sáb Abr 21, 2012 6:44 am

Cuando aquel ente se giró hacia él y le contestó, notó como cada uno de sus pelos se crispaba… ¿O sólo era la sensación? Bueno, la cuestión es que de haberse podido mover, ahora estaría lejos, bien lejos. Hubiera echado a correr como nunca antes, incluso más rápido que cuando trataba de huir del encargado de la tienda en la que había robado. Entonces… ¿Era real? ¿De verdad existía el fantasma que, además, estaba frente a él?

Parecía que una de sus más terroríficas pesadillas se había materializado para atormentarle todavía más la existencia. Lo escuchaba patidifuso, haciéndose cruces mientras se preguntaba el por qué, ¿por qué le tenía que suceder justamente a Vincent? Vale que había vivido ya más de cien años, pero nunca creyó que llegaría el momento en el que tuviera que afrontar una situación semejante, de hecho nunca estuvo del todo seguro si los espíritus realmente existían, pero tampoco lo descartó. Por mucho que se auto convenciera de que era imposible y despreciara el mundo espiritual y todo lo que tuviera que ver con él, siempre había el temor de que se confirmara lo contrario… Y al parecer no se hizo esperar demasiado esa confirmación…

Se mantuvo callado ante sus preguntas, y cuando el ente se acercó, instintivamente y empujado por el terror, Vincent se inclinó hacia atrás. Por suerte el fantasma parecía captar el mensaje no verbal de rechazo y se detuvo antes de llegar a él. ¿Qué no podía hacerle ningún mal? Vincent no estaba muy seguro de eso.

Sólo puede ser fruto de mi mente, es sólo eso –afirmó más que nada en un intento por coger seguridad en sí mismo y afrontar el miedo que ya se estaba convirtiendo en pánico auto controlado. Pensando eso se sentiría más aliviado. Aún estaba sutilmente tembloroso, pero con decisión se puso en pie, recogiendo la camiseta mojada del asfalto y manteniendo las distancias, volvió a dirigirse al chico semitransparente. Por su apariencia, Vincent dedujo que no debía de tener más de veinte años, todavía mantenía esos aires adolescentes, al menos físicamente− ¿Qué hace por estos lares, por cierto?...

Hablaba con precaución y suspicacia, demostrando su completa desconfianza. Quizás mediante las respuestas de éste podría descartar que aquella visión era una ilusión, si de verdad era el fantasma real. Algo en su interior le decía inevitablemente que sí, y que no quería oír esas contestaciones que tirarían sus esperanzas de ser “fruto de su imaginación” por los suelos.

Tras hacer la pregunta dirigió su mirada hacia la ventana por la que parecía que estaba mirando antes de toparse con él. ¿Tendría algo que ver con su muerte? ¿Qué podía haber en esa casa que despertara el interés del espectro? Quizás simplemente estaba mirando, igual y se había puesto melancólico por alguna cosa, más en estas fechas que se acercaban de celebraciones no sería de extrañar. Vincent al fin y al cabo había dejado su auténtica vida atrás, tan atrás que ni a veces se acordaba de ella, pero lo que sí recordó momentáneamente era como se mantenía cerca de sus padres mientras éstos seguían vivos, como los observaba y como sufría la muerte lenta de ellos en silencio. Pero en la actualidad las fiestas como las Navidades no le provocaban nada más que indiferencia y serenidad. Pero… ¿Y si ese fantasma ahora estaba en la misma situación que Vincent hacía ciento veintiséis años atrás? Tal vez su muerte había sido más reciente de lo que el vampiro pensaba.

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Re: Noche nostálgica

Mensaje  Jeremy Strange el Miér Mayo 02, 2012 7:53 am

Si no fuera por el hecho de que momentos antes aquel jovencito había murmurado unas palabras habría creído que era mudo. Pues desde hacía un rato que no decía nada, ni siquiera respondió a lo que él le había estado diciendo. Por cómo se comportaba ante su presencia estaba claro que le tenía miedo. ¡Miedo a él! Nunca en la vida pensó que alguien pudiese tenerle miedo, él era el típico chico solitario al que nadie veía o al que simplemente ignoraban. ¿Desde cuándo era ahora causa de temor? Y más cuando lo único que podía hacer era hablar, atravesar cosas y flotar ingrávidamente.

Cuando el jovencito abrió la boca, por fin, Jeremy no esperaba escuchar aquellas palabras. El fantasma se cruzó de brazos ofendido. ¿Fruto de su imaginación? ¿De dónde había salido aquel niño? ¿Sus padres nunca le habían contado que los fantasmas existían y que no hacían mal alguno? Exceptuando el caso en el que Myrtle la Llorona fue persiguiendo al chico que le hizo la vida imposible en su época de Hogwarts a modo de venganza. A parte de eso, él no conocía ningún otro percance con respecto a los espíritus de los magos que permanecían en el mundo de los vivos.

Miró con ojo crítico al muchachito que se puso en pie y recogió lo que anteriormente se le había caído de las manos al ir corriendo por la calle como alma que lleva el diablo. ¿Qué qué hacía por esos lares? ¿Por qué le importaba si tanto decía que no existía y que tan sólo eran imaginaciones suyas?

- ¿No decías que soy fruto de tu mente? Tú deberías de saberlo mejor que yo en ese caso

Observó cómo el chico desviaba la mirada hacia la ventana de la casa de su familia. ¡No, no, no! No iba a dejar que se acercara a ella y avisara a sus ocupantes de su presencia. Jeremy se movió para quedar nuevamente en el campo de visión del chico. Cierto que podía ver a través suya, pero parecía tenerle tanta aprensión que estaba seguro de que se fijaría en él en lugar de en la casa.

- ¿Y qué hacías tú corriendo cual loco por la calle? Es sospechoso… -

El fantasma ignoraba por completo que hubiese robado la camiseta que llevaba consigo y que corría a causa de ello y porque el dueño de la tiende lo hubiese estado persiguiendo. Tan sólo quería asustarlo un poco o ponerlo más nervioso si cabía. Por mucho que ahora pareciese más sereno, Jeremy era consciente de que seguiría temeroso al no tener ni idea de lo que eran capaces de hacer los espectros. Por mucho que le dijera que no podían hacer daño a los vivos al chico no le entraba en esa sesera suya, por lo que Jeremy no iba a tratar de convencerlo en vano. Si quería temerle, adelante. Así podía divertirse un rato asustándolo, aunque sabía que no lo haría pues él nunca fue de esa manera y no iba a cambiar por estar muerto. No dejaría de ser él mismo.

- Tal vez deberías ir a casa. Ya ha anochecido y puede que tus padres se estén preguntando dónde te has metido

No es que en Valgrange uno pudiera perderse, ni siquiera era un lugar peligroso por el cual no podías caminar en las calles oscuras por miedo a que te asaltaran pero nunca se sabía. Solo esperaba que el chico que tenía enfrente no le saliera con esas de que era bastante mayorcito como para andar sólo a esas horas y que podía hacer uso de la magia, si es que era mago. Porque en aquel pueblo había descubierto que no todos los habitantes eran magos o brujas, sino que también había muggles conviviendo en la comunidad mágica.
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Re: Noche nostálgica

Mensaje  Vincent Romaudai el Vie Jun 01, 2012 3:40 am

Dio un pequeño respingo cuando el fantasma se colocó en medio, nublándole el campo de visión que tenía sobre aquella casa. Por lo pronto Vincent no sabía qué clase de relación podía haber entre ella y el espectro, y tampoco es que pudiera pensar mucho antes de que el ser semi-transparente se dirigiera a él y lo distrajera con sus palabras. El vampiro se limitó a fruncir el ceño, hasta que escondió la prenda de ropa a sus espaldas.

Na-nada… –respondió con cierto nerviosismo cual ladrón acorralado, pero al darse cuenta que estaba siendo demasiado evidente, procuró volver a su anterior expresión, más seria y/o dura. Y, sobretodo, a desviar atenciones− En mi opinión que usted esté aquí mirando por una ventana es mucho más sospechoso que qué yo me esté dando un paseo por la calle…

Procuraba hablar con cautela, sin sonar excesivamente ofensivo o atacante, pues no estaba nada seguro de que el fantasma pudiera hacerle algo, y no convenía asustar a los espectros… O al menos así tenía entendido. Y en todo caso, ante cualquier duda, era mejor no arriesgarse.

Mis padres están ocupados, están… en una cena de empresa y… –no se esperaba que aquella misma noche tuviera que explicar su presencia en Le Valgrange a esas horas, así que iba inventándose la situación sobre la marcha. Con un poco de suerte sonaría convincente… Aunque ese fantasma del que aún no sabía el nombre –ni sabía si saberlo iba a ser bueno o malo− parecía bastante avispado…− No tenía ganas de quedarme en casa…

Volvió a fruncir un poco el ceño, como si no estuviera convencido de lo que decía o tuviera la mente en otra parte, y así era, concretamente pensando el ¿por qué demonios seguía allí, hablando con ese ente? ¿Por qué no salía corriendo y punto? Parecía como si hubiera un ‘algo’ que lo mantenía ahí, no sabía si llamarlo curiosidad, asombro o algo semejante, no sabía exactamente lo que era. ¿Y si era culpa del fantasma, que usaba algún tipo de poder para que Vincent se lo pensara dos veces antes de marcharse? ¿Y si sólo era eso una paranoia de Vincent? La cuestión es que volvió a quedarse parado, como si estuviera entre el irse o el quedarse.

Pero quizás sí que debería volver a casa… –pronunció algo ensimismado. ¿Y si le daba la espalda y luego lo perseguía para la eternidad? No le importaría si no temiera a la muerte. Sí, vale, era un vampiro y parecía no morir nunca, pero, ¿y si ese fantasma sabía cómo acabar con él? De ser así Vincent se reduciría en nada, absolutamente nada, sólo en ceniza, y ese era su mayor temor. Se dio la vuelta como si estuviera dispuesto abandonar el lugar… ¿Y si se lo tomaba a mal? ¿Y si le cogía manía?

Se dio la vuelta, mirando de nuevo al fantasma, mordiéndose inconscientemente el labio por la tensión. Con cautela, preguntó:

¿Seguro que no hace nada?... ¿Seguro que… no me puede hacer nada? – reiteró en la pregunta, intentando serenarse y con una mirada más penetrante y profunda, volvió a disparar otra cuestión− ¿Por qué está aquí y no… en…? –no osaba ni pronunciar la palabra por su propia naturaleza comunmente asignada a Lucifer, así que se limitó a señalar al cielo oscuro. En cierta manera era una duda que tenía incluso consigo mismo, aunque en ese último caso dudaba que alguien pudiera responderle ya a esas alturas, y era algo que nunca llegaría a entender. Ahora mismo podría estar reunido con sus padres, un deseo que asumía no podría cumplir nunca más.

Igual escuchar la respuesta que pudiera darle el fantasma sería interesante, pues quizás había una peculiar razón por la que ese espíritu no estaba con los demás, disfrutando del mundo paralelo sin la necesidad de contactar con los vivos.

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