TRAMA: La vida en la biblioteca

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Mario Stephens el Lun Abr 30, 2012 6:14 am

La luz volvía a iluminarle, volvía a tener noción de lo que sucedía a su alrededor. Ya había despertado después de que el Desmaius de alguien presente en aquella sala le alcanzara, y fue todo un alivio... O no. La situación se había vuelto mucho más caótica que hacía unos minutos, pero por suerte ya podía moverse y contribuir en lo que fuera, y milagrosamente no había sido presa de nadie en su "ausencia".

Una conocida voz lo sobresaltó con sutileza, y no había sido un susurro precisamente. Quien no oyera a ese hombre gritando en medio prácticamente de la biblioteca, debía estar seriamente sordo. Sin duda se trataba de Gerry Lincoln, auror con el que había trabajado una temporada. Mario estaba seguro de que el actual jefe de aurores lo había reconocido aún llevando antifaz, pero estaba claro que no era tan extraño ver aurores entre los miembros de la Resistencia. Sentía cierta nostalgia por su antiguo trabajo, pero poco había para hacer en la actualidad, y ya suficiente había con los Brigadistas para que encima los propios magos se reprimieran a ellos mismos, Mario no aceptaría quedarse de brazos cruzados. Compartía de alguna manera su opinión con él, pues después de que le lanzaran el Desmaius, le quedó bastante claro que los de la Resistencia no eran los únicos magos allí presentes. Pero por otro lado no creía que fuera algo tan perjudicial para los magos, simplemente aquello era un aviso, posiblemente con heridos pero tampoco se pretendía matar a nadie... No al menos él y unos cuantos miembros que pensaban igual.

Pero esta vez no iba a ignorar tanto lo que había a su alrededor, sabía que la cosa se ponía bastante cruda y para poder seguir colaborando o ayudando, tenía que mantenerse despierto y protegido, así que apuntó con la varita por encima de su cabeza, y pronunció firmemente:

- ¡Protego!

Poco más le dio tiempo a hacer antes de querer lanzarse a proteger también a Maya Fey, justamente la cabecilla y parecía la más mal parada de aquella revolución. Ya habían tenido bastante, habían iniciado la lucha pero... ¿Dónde estaba Fey? Fue entonces cuando una voz lo alertó; giró sobre sus talones y dirigió su mirada felina a una joven muchacha que mantenía bien aferrada a Maya y amenazaba con hacerle mal si no obedecían. Mario no se movió, no al menos hasta que Brownie acabara "el discursillo", seguramente les había pillado por sorpresa a todos los de la Resistencia. Mario defendería a Fey, pero tampoco es que odiara a aquella joven, la cual también se veía bastante afectada a pesar de sacar una gran fuerza física e interior.

- No sé como lo verá usted, jovencita, pero también acabará por ser carne de mago experimental para los Brigadistas si se demora tanto en huir. - Mario echó una mirada al resto de miembros de la Resistencia que estuvieran presenciando la escena. Luego volvió de nuevo la vista a la joven de morenos cabellos. Parecía muy alterada, no quería meter la pata y quería que a esas alturas no hubiera alguien muerto. Tras una penetrante mirada hacia ésta, volvió a girar su rostro hacia Steffan, Nimloth y demás miembros que seguían alrededor - ¡Bien, bien! Se acabó, hemos hecho todo lo que debíamos hacer aquí, ¡VÁMONOS!

Y miró una vez más a la muchacha y a Maya. Esperaba que la soltara. Era triste pensar que seguramente sentiría odio y rencor hacia él, si hubiera alguna manera de que entendiera que Mario no quería más que poner las cosas en su sitio, sin querer matar a nadie. ¿Por qué los Brigadistas lo hacían todo tan complicado?

- Suéltela, manteniéndola como rehén no ganará más que una muerte inecesaria. Una joven como usted no podrá detener todo un movimiento que se ve obligado y empujado por la injusticia.


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- Lanzarse un Protego para protegerse de Allie y dialogar con Brownie.. ¡Ah sí! Y ordenar que se detengan los de la Resistencia e.e
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Selene Goldman el Lun Abr 30, 2012 7:59 am

No se sorprendió de no poder conjurar; eso de los hechizos no verbales nunca se le había dado demasiado bien. Por suerte seguía manteniendo la conciencia y no tenían ni un rasguño.

Escuchó la voz de alguien que les gritaba que se fueran y miró hacia todos lados. Ella no se veía capacitada para hacer un traslador con su capacidad verbal actual, así que esperaba poder acoblarse a alguien… igual que había llegado. Le pareció que Noah estaba haciendo algo en el suelo, ¿quizás buscaba algo para convertirlo en traslador? Se arriesgó a pensar que sí y salió corriendo hacia donde estaba él.

Aunque cuando llegó se dio cuenta de que lo que buscaba en realidad era su varita. Cuando el chico por fin la miró empezó a hacer señas hacia su garganta y luego con las dos manos planas queriendo decir que no podía hablar; luego le hizo más señas para que el otro entendiera que tenían que irse de allí. Como vio que ponía cara de mono, para asegurarse que lo había entendido cogió uno de los libros que había en el suelo y un bolígrafo y se puso a escribir como loca.

Hay que salir de aquí. Lengua en el paladar. Traslador. Se lo enseñó a Noah y le señaló efusivamente. Esperaba que la entendiera.

Le llamó la atención unos cristales que se rompían. ¿Brigadistas? ¿En serio? Ya solo les faltaba eso. Luego desde el otro lado de la sala le llegó una voz de retirada… ¿La resistencia se retiraba? Se fijó bien en que una chica tenía a otra cogida a modo de ¿rehén? ¡Por Merlín! Pero si estaba sola.

Empezó a agitar las manos para llamar la atención de la chica y luego hizo más gestos para decirle que soltara a la mujer de la resistencia. Aunque dudaba mucho ni de que la hubiera visto en medio de todo el caos. Decidió probar suerte de nuevo con los hechizos no verbales; aunque no tenía mucha confianza en que fuera a poder conjurar algo le parecía que ese hombre estaba amenazando a la bruja.

Intentó conjurar un “Vermilleus” apuntando al hombre de la resistencia. Luego se giró hacia Noah para ver que estaba haciendo.



Intentar dialogar con Noah + Vermilleus a Mario
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Thomas Myles el Lun Abr 30, 2012 11:15 am

Ver como Mihjail se retorcía de dolor, era algo semejante a tener un orgasmo. Todo estaba saliendo como deseaba, los hechizos salían potentes de su varita, él estaba a salvo mientras los demás se destripaban ahí fuera. Incluso juraría que estaba fuera del alcance visual de los Brigadistas, una gran ventaja. El único hándicap era el que había mencionado antes: Phoebe seguía a su lado. Pensó que quizá se alejaría de él por alguna razón, que saldría corriendo para salvar algún compañero, pero lejos de ello seguía refugiada tras su hechizo.

Su mente comenzó a darle vueltas al tema, del cómo deshacerse de una manera sutil de la presencia de aquella muchacha muggle. Pero en una situación semejante... ¿Qué podría impulsar a una chica a alejarse de la protección que le ofrecía el protego de Thomas, que incluso los hacía prácticamente invisibles a ojos de los demás?

- Debe ponerse a salvo Phoebe, a usted no le van a hacer daño - al fin pensó en algo, esperó sonar convincente. Por suerte la "preocupación" se reflejaba en la expresión de sus cejas. - Parece que los de la Resistencia han parado de atacar, es un punto a favor. Yo tendría que empezar a ayudar a ciertas personas a salir de aquí. - miró al frente al decir esas palabras, concretamente a Sunday, y luego posó sus ojos en Mihjail, repitiéndose en su interior cuanto odio sentía por él, casi enfermizo. Si pudiera matarlo en aquel momento con una sola mirada, lo haría. - Creo que ya estás a salvo.

Sonrió abiertamente, mirando con aparente sinceridad a Phoebe. Quería que sintiera que no tenía más remedio que dejarla, pero tenía a favor que la situación parecía calmarse para los muggles, de hecho los Brigadistas incluso ya estaban ahí y dudaba que confundieran a Moore con una bruja.

- Allí han creado un traslador, tengo que aprovecharlo. Cuídate Phoebe.

Tras esas palabras, Thomas tomó la iniciativa al fin y echó a correr metiéndose por el centro de la sala, o eso al menos pretendía, porque todo iba jodidamente lento. Aún así, eso no quitaba las ganas y el empeño que le ponía a sus objetivos, ahora era su oportunidad de aprovechar el caos, quien sabía si incluso se quitaría de en medio a Mihjail antes, mucho antes de lo que tenía previsto.
Se lo montó de tal manera que consiguió estar de espaldas a Sunday, mientras su... engendro de novio intentaba "hacer justicia", aún a pesar de las heridas que tenía. ¿Por qué no se desangraba ya de una maldita vez?

Debía volver a ensañarse con él, que si no podía salir de ahí, mejor. Contaba con la suerte de que su Protego lo hacía medio-invisible y casi imperceptible entre el caos general. Phoebe había quedado atrás, Sunday estaba de espaldas, y Mihjail más de lo mismo sólo que unos metros más allá. Su hechizo quedaría como algún hechizo "perdido", que había salido de la nada o se había extraviado de alguna parte de la biblioteca. Apuntó con la varita una vez más directamente al torso del ruso.

- Die, maudit bastard! ¡Incendio! - y no había sido un hechizo al azar; lo había practicado alguna vez. Sería interesante ver como Mihjail ardía en llamas como si estuviera en el mismísimo infierno, y lo mejor... Dejarle una marca de por vida, al menos alguna quemadura. Que te destrozaran el físico era, al menos para Thomas, una de las peores cosas que te podían pasar.

Continuó con el resto del plan, ahora dirigiéndose a.. "toda velocidad" hacia Sunday, y sin esperar a que ésta reaccionara, la cogió con los brazos por la cintura y se acercó al supuesto traslador que había creado el jefe de aurores.

- C'est moi, Sunday!, Tenemos que salir de aquí, es muy peligroso. No te preocupes, Mihjail estará bien. - afirmó con seguridad en el camino mientras corría la maratón hasta el libro. Trató de ponerse de tal manera que Sunday no pudiera visualizar de forma clara a su novio, con la lentitud en que iba todo seguro que su hechizo debía ir aun en camino hacia el ruso, si es que había conjurado, cosa que a esas alturas Thomas no dudaba.

Para asegurarse de que Sunday viajaba con él, le cogería la mano y le haría tocar el objeto junto a la suya propia. Ojalá terminara aquello como el drama de Romeo y Julieta, solamente que esta Julieta tendría a un "amigo", un hombro sobre el que llorar, y también un cuerpo ante el que sucumbirse.


***

- Lanzar un Incendio a Mihjail
- Arrastrar a Sunday hasta el posible traslador.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Maya Fey el Lun Abr 30, 2012 12:14 pm

TURNO 3


Aunque Veronika intenta disparar a Gerry Lincoln, el hombre se mueve con rapidez y logra esquivar por nada el disparo de la rusa. De no haber sido por eso, el americano estaría recibiendo una ligera descarga eléctrica. Pero la mala suerte de la morena no se queda ahí cuando su arma sale volando de sus manos y va a parar a Brownie Kraul que ha conseguido conjurar el accio sin problemas y se hace con su segunda arma robada.

Gerry Lincoln por su parte consigue convertir el libro al que apuntaba en un traslador que durante el siguiente turno sacará de la biblioteca a máximo cuatro personas. (Las cuatro primeras que posteen tocándolo) además alcanza a Rhiannon pero justo en el momento en que toma al animal esta vuelve a su apariencia natural. Entre todo el caos Brownie Kraul toma como rehén a Maya Fey mientras Mario Stephens intenta dialogar con ella.

Mihjail Vasiliev falla estrepitosamente en su intento por crear una barrera posiblemente debido al dolor que le inflige la herida, pero Allison Jones demuestra una gran destreza con hechizos de curación a pesar de no ser Medimaga y sana al ruso (+4pvs) cerrándole perfectamente la herida provocada por Thomas Myles minutos antes. Además de eso, cuando se vuelve hacia Mario Stephens consigue impactar limpiamente contra él, que aunque intenta protegerse del ataque de la metamorfomaga no consigue conjurar el protego y sale despedido hacia atrás cayendo al suelo (-4pvs y -2 en Sabiduría el siguiente turno).

Sunday Dawson por su parte consigue disparar a Andros Nimloth (Crítico grado 88) dejándole inconsciente (2 turnos) y haciendo que se golpee fuertemente contra la estantería que tenía cerca (-12pvs) pero en consecuencia a causa de la fuerza del disparo cae de culo al suelo (-1pv).

Jack Tyrell parece correr la suerte de su compañera Derevko, ya que el gatillo se le queda atascado y ni siquiera consigue disparar. Daniel sin embargo y a pesar de todo consigue disparar a Steffan Cavanaugh infringiéndole daño (-3pvs) y aunque intenta hacer lo mismo con Benjamín el semigigante es más rápido y le embiste y golpea con fuerza (-7pvs).

Jacques Lompard por su parte consigue recuperar a su pequeña después de haberse lanzado tras ella mientras que Selene conjura pero su hechizo se pierde entre la multitud y el caos. Mihjail Vasiliev por su parte logra conjurar contra Alex Johnson un Confundus que lo dejará confundido un rato (3 turnos).

Thomas Myles parece seguir queriendo hacer actos de Revenge dentro de la biblioteca contra Mihjail Vasiliev y aunque conjura perfectamente el Incendio, el destino le quiere jugar una mala pasada, pues el ruso se ha movido más deprisa de lo que esperaba y el hechizo ha ido a impactar a una estantería que había cerca de la zona donde se encontraba el ruso con Sunday Dawson.

La madera y los libros comienzan a arder a una velocidad casi extrema y a los pocos segundos los trozos de la estantería empiezan a caer. Las primeras víctimas de este desprendimiento son Allie Jones y Radd Malakhova a los cuales les cae un trozo de madera sobre la cabeza (-4pvs) y les deja inconscientes en el suelo.

Los siguiente afectados son Sunday Dawson y Sam McMillan sobre quienes también cae parte de la estantería más cercana al desprenderse un trozo debido a las llamas, pero en el caso de los dos squibs cae de tal manera que los deja atrapados de cintura para abajo, bajo su peso. Unos cuantos libros también caen a su alrededor. (-5pvs cada uno).

El fuego se sigue extendiéndose acercándose hasta donde se encuentran Melinda Jones, Jacques Lompard y Selene Goldman, cuya estantería cercana empieza a crujir peligrosamente bajo las llamas. Tendrán que alejarse del lugar o lanzar algún hechizo si no quieren acabar como sus amigos. Además, el recinto se ha empezado a llenar de un espeso humo que empieza a dificultar la visión.


A LA RALENTIZACIÓN SE LE SUMA FUEGO Y HUMO, CORTESÍA DE THOMAS MYLES ¬¬ . Todo el mundo tendrá -2 en destreza

La Resistencia
Maya Fey 8pvs.Rehén de Brownie Kraul
Alice Johnson 16pvs
Alex Johnson 25pvs Confundido tres turnos
Andros Nimloth 19pvs 2 turnos inconsciente
Rhiannon Lincoln 12pvs. 1 turnos inconsciente
Mario Stephens 16pvs. -2 en Sabiduría el próximo turno
Steffan Cavanagh 38pvs

Grupo 1
Thomas Myles 16pvs.
Phoebe Moore 13pvs. Oculta tras la mesa. Protegida por Protego Totalum durante 4 turnos y fuera de la vista de los demás durante 3 turnos.

Grupo 2
Judith Connor 13pvs.

Grupo 3
Katherine Radley 14pvs. Oculta tras la mesa
Megan Hunt 18pvs. Oculta tras la mesa
Peter Dunlop 20pvs. Oculto tras la mesa

Grupo 4 Protegido por Protego Horribilis durante 2 turnos
Dani Alvarez 15pvs.
Bradley Cooper 17pvs.
Ransom Baxter 19pvs.

Allie Jones 15pvs. 1 turno inconsciente
Sam McMillan 13pvs. Atrapado bajo estantería
Sunday Dawson 8Pvs. Atrapada bajo estantería
Brownie Kraul 8 pvs.
Felle Haine 14pvs. -1 pv. Cada turno hasta que la sanen.
Melinda Jones 23pvs.
Selene Goldman 14pvs Con la lengua pegada al paladar durante 1 turno Puede intentar conjurar de forma no verbal.
Radd Malakhova 15pvs. 1 turno inconsciente
Benjamín Havámal 34pvs.
Jacques Lompard 21 pvs.
Mihjail Vasiliev 28pvs.
Gerry Lincoln 24pvs.
Jackson Birahim 18pvs.

Brigadistas
Veronika Derevko: 20pvs.
Jack Tyrell: 20pvs.
Daniel Davis: 13pvs.

Si me he dejado a alguien MP.
Por favor, linkead la ficha en las firmas para facilitar el masteo.

Tenéis hasta el martes 8 para postear.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Phoebe Moore el Miér Mayo 02, 2012 12:51 am

A pesar del empeño que había puesto en estamparle la silla a uno de esos hechiceros ésta no llegó a su objetivo, lo cual frustró a la muchacha. Para lo poco que podía hacer allí y ni eso parecía servir de algo, pero no le dio tiempo a pensar en nada más pues la visión de una estantería que volaba directo hacia ellos hizo que se agachara tras la mesa y se llevara las manos a la cabeza por puro instinto, ya que ella no tenía ni la más remota idea del hechizo que había lanzado Thomas sobre ellos segundos antes.

- ¡Son unos salvajes! – espetó la joven cuando el francés le preguntó si se encontraba bien.

Si la gente normal ya les tenía miedo de por sí, con aquel ataque a la universidad iban a aumentar el temor que sentían las personas que como ella eran incapaces de realizar magia. ¿En qué estaban pensando? Phoebe se asomó tras la mesa para buscar a Sunday entre la multitud y, al verla retorciéndose y gritando de dolor, el corazón le dio un vuelvo. Estuvo a punto de salir corriendo hacia donde estaba su amiga cuando Thomas mencionó el nombre de Mihjail y entonces la muchacha se fijó en la persona que había aparecido de la nada cerca de la rubia.

Mientras Thomas realizaba otro conjuro la joven muggle comenzó a mirar a su alrededor en busca de algo que pudiera servir como arma. Sin embargo, solo alcanzaba a ver libros, hojas y poco más. Nada que fuera punzante o pudiera causar algún daño significante. ¡Maldita sea! Nunca más saldría de casa sin nada para defenderse por muy exagerado que pudiese parecer.

- ¿Qué? ¿Y dejaros? – exclamó volviéndose al francés.

¿Qué no le iban a hacer daño? La joven no entendió lo que le estaba diciendo puesto que los primeros magos que habían irrumpido en la biblioteca no lo habían hecho para hacer el tonto, sino para atacar a los que no eran como ellos. Fue entonces que vislumbró a lo lejos a otras personas que no eran magos ni civiles corrientes, eran brigadistas. En ese momento comprendió lo que quiso decir Thomas mas aún así no estaba segura de dejarles tirados. Cierto que no podía hacer mucho pero… ¿cómo iba a abandonar a Sunday? Sunday. ¿Dónde estaba? La joven volvió a recorrer con la mirada la biblioteca en busca de su amiga mientras el francés le decía algo sobre un trasladador o no sé qué cosa.

- ¿Qué?

La joven observó cómo el francés salía corriendo en dirección a Sunday y cuando vio que parte una estantería ardiendo caía sobre la rubia y otro chico, sin pensárselo dos veces hizo lo mismo. La extraña sensación de lentitud que había experimentado durante hacía un rato (y que no sabía de dónde demonios había salido) mientras había estado buscando algo con lo que atacar o defenderse parecía seguir afectando a todos pero aún ante la confusión de este hecho, el fuego, el humo y demás cosas la muchacha no dejó de correr hacia su destino.

- ¡SUNDAY! ¡SUNDAY!

Cuando llegó donde estaban los dos jóvenes atrapados bajo las estanterías la muchacha se dejó caer junto a ellos con los nervios a flor de piel. Echó a un lado cosas que estorbaban de por medio y se centró en la estantería y los chicos.

- Tranquilos, os sacaremos de aquí. Ya lo veréis – dijo más para tranquilizarse a ella misma que no a los dos que estaban atrapados. Porque, ¿cómo iba a sacarlos de ahí? Tras unos segundos deliberando el cómo proceder, decidió que primero intentaría sacar a Sunday. Porque la rubia pesaba menos y sería un poco más fácil de estirar y sacar de debajo de la estantería. Así pues, agarró a la rubia y comenzó a tirar de ella tratando de sacarla de debajo el trozo de estantería mientras tosía a causa del humo consecuencia del incendio.

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Acción 1: Correr como un caracol gracias a Rhiannon hasta Sam y Sunday
Acción 2: Tratar de sacar a Sunday de debajo la estantería
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Veronika Derevko el Miér Mayo 02, 2012 4:55 am

Veronika no pudo más que chasquear la lengua cuando vio como el tipo aquel esquivaba el disparo. Lo que ya no se esperaba es que el arma que llevaba en sus manos fuese a salir volando de las mismas. ¡Malditos Accio! – ¡Maldita sea! – Masculló mientras observaba a la bruja que le había quitado el arma entrecerrando los ojos. Lanzándole una mirada sucia, de esas que de poder matarían – ¡Serás...! – Se iba a enterar aquella mocosa de lo que valía un peine... ¡Y tanto que sí! Empezaba a sentirse frustrada, pero por suerte llevaba repuesto, así que aunque fuese de tranquilizantes se desenfundó la segunda arma.

Volvió a asomar la cabeza por detrás de la estantería viendo formarse el caos y no pudo evitar arquear ligeramente una de las cejas cuando vio que al parecer tomaban a los suyos propios de rehenes. Bueno, en realidad no le tendría que sorprender, en el mundo siempre había batallas entre personas y eran también de los “suyos”, ¿no?

- Estoy rodeada de idiotas – Apuntó en el momento en que Daniel disparaba o más bien a Daniel se le disparaba el arma, llevándose una de las manos a la cara, pero lo que ya la hizo pensar que todo aquello era patético fue ver como a Jack se le quedaba atascado el gatillo – ¿En serio? ¿Te estás quedando conmigo? – Preguntó al aire a sabiendas de que nadie le iba a responder – ¿Y Moore? ¿Dónde está cuando se le necesita? – Murmuró al tiempo que veía aparecer fuego de la nada.

¿Incendio? ¿En una biblioteca? ¿Es qué habían perdido la cabeza del todo? No se lo podía creer. Vio como una de las estanterías caía atrapando a varias personas y como otra peligraba con caer también. ¡Al cuerno con todo! No iba a esperar a que apareciese Richard Moore para empezar a hacer algo, porque cada minuto…. Mejor dicho, cada segundo contaba. La joven barrió el lugar con la mirada que empezaba a llenarse de humo, hasta que localizó a una chica sola (Judith). Se acercó hasta ella “corriendo” y maldiciendo la ralentización que continuaba en el lugar.

- ¡Vamos! ¡Tienes que salir de aquí! – La tomó del brazo y la instó a levantarse mientras señalaba la ventana por la que había entrado – Sal por la ventana… ¡Ahora! – Insistió por si se quedaba bloqueada. Quién sabía… La morena volvió a mirar hacia atrás y en su campo visual aparecieron Daniel y Jack. Ya que no estaba allí Moore iba a ser ella quien diese las órdenes. Al menos demostraría que no era ninguna inútil después de todo, ¿no? – ¡Daniel! ¡Jack! Sacad a todos de aquí... ¡Ahora! ¡Dejad que se maten entre ellos! – Gritó refiriéndose en última instancia a los magos, pues había quedado bastante claro que había dos grupos diferenciados. En esta ocasión no iba a atacarles, ni siquiera a apuntarles, su prioridad ahora era sacar a los estudiantes de allí, aunque eso no quitase que llevase el arma preparada por si a alguno de aquellos locos se les ocurría atacarles.

- ¡Chicos! – Volvió a decir alzando la voz para hacerse oír mientras fijaba la mirada en grupo de estudiantes que se encontraba escondido detrás de una mesa – ¡Salid de aquí! ¡Por la ventana de allí! – Señaló detrás de ella sin quitar un ojo de encima a los magos que había por allí - ¡Y vosotros dos moveos! – Espetó a sus compañeros, esperando de verdad que Daniel dejase de hacer estupideces o con su poca noción de armas (se preguntó como narices era Brigadista si no sabía ni manejar un arma) al parecer en la actualidad admitían a cualquier idiota que estuviese dispuesto a morir por la causa.


Coger a Judith y sacarla de allí y gritar un poco a sus compañeros
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Agatha Haine el Miér Mayo 02, 2012 8:57 am

¡No había un maldito día en el que ella podía tener tranquilidad!, no al parecer que no. Tenía que pasarle por la cabeza que quería mejorar, continuar adelante con su vida ¡Para que vinieran más gentuza a estropearle todo! ahora, tenía una universidad sin biblioteca y potencialmente insegura. Estaba enfadada, enfadada de todos. Ya más que tristeza en su rostro que la hacían envejecer puesto que apenas tenía veintidós años y lucía un poco mayor, ahora tenía era una gran irritabilidad hacia su alrededor.

Ciertamente no sabía cuanto tiempo había estado inconsciente, pero luego de que se le quedara el bolso en la biblioteca, durante su recorrido, las puertas se cerraron y un grupo de magos entró. Claro, los que estaban en la biblioteca no se habían dado cuenta que había otro grupo de magos allá afuera destruyendo la universidad con bombas. Ella había estudiado para ser auror y su formación, aunque no tuviera magia, le servía bastante en situaciones así. Por supuesto, estaba preocupada por su hermana menor, pero ella también tenía que proteger su vida, por lo que inmediatamente se escondió en un refugio improvisado mientras tanto, pero lo que nunca previó fue que un escombro le daría en la cabeza y le haría perder la consciencia durante un rato larguísimo.

Al despertarse, al parecer los magos que estaban afuera habían dejado de hacer explotar los alrededores; era obvio, aquello había sido un señuelo... ¿pero para quién? y fue en ese momento cuando un grupo de brigadistas habían entrado a la biblioteca. Sus ojos se abrieron como platos y olvidándose un poco de su dolor de cabeza gracias al impacto que recibió salió corriendo. No sabía bien si aquellas personas se habían dado cuenta de su presencia, pero no perdió ni un segundo en entrar a dicho lugar.

Al hacerlo, notó que su velocidad disminuía considerablemente, por un momento dudó de lo que pasaba pero por el caos que se vivía en ese momento, no se tomó la molestia de indagar demasiado. Buscó con la vista a su hermana, ya que era su prioridad. Así que por suerte la vio cerca de la entrada pero estaba toda ensangrentada; no quiso sorprenderse demasiado ni buscar venganza a nadie, puesto que su hermana seguía viva. Lo único que hizo fue tomarla del hombro, darle un pequeño abrazo y quitarse la bufanda, así como romperse un poco las mangas de su camisa para vendarla. En el tiempo que había estado sin magia había aprendido primeros auxilios muggles. Aunque sabía perfectamente que las heridas eran obra de un hechizo, al menos no sangraría tanto con los vendajes que le puso de manera estratégica.

- No hay más que decir, busquemos una salida y ayudemos al resto - Dijo determinadamente a su hermana, casi como si ella estuviera nuevamente con los aurores y ella fuera parte de su equipo.

Notó que Felle, cojeaba al caminar, y lo importante era salir de la zona de batalla lo antes posible, así que puso un brazo de su hermana en su hombro y a su vez puso su brazo en la cintura de ella para ayudarla a caminar y sobre todo, a acelerar el paso, por más irónico que sonara. No sabía muy bien, pero había escuchado a un hombre decir algo sobre un traslador, que estaba en un libro.

- ¡Vamos, hay que ir al traslador! - De esa manera dirigió a su hermana y de hecho habrían podido ir correctamente hacia donde el hombre decía de no ser que de la nada empezó a hacerse un incendio grande y rápido, cuyo humo le había desconcertado. Vio a su lado personas atrapadas en una estantería e intentó quitarlas a su lado, muchos pensarían que ella siendo tan delgada no pudiera mover cosas pesadas, pero con la formación que tuvo como auror las apariencias engañaban y esto lo hizo aunque fuese poco a poco, para que cada uno de los chicos pudiera salir; sin embargo, nada de esto se hizo no sin antes volver a rasgar, esta vez la tela de su pantalón y mojarlos con una botella de agua que siempre cargaba consigo y envolver sus manos en ellas, ya que no sabía que tan caliente pudiera estar la madera y no quemarse demasiado en el intento, así como también roció el resto del agua a los chicos para que el fuego no les afectara de sobre manera.

____
Acción: Intentar quitar la estantería/madera de encima de Radd y Allie.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Sunday Dawson el Miér Mayo 02, 2012 9:52 am

- ¿Estás bien? – Preguntó la “morena” a Sam cuando llegó hasta donde estaba ella revolviéndole divertida el pelo como hacia cuando eran unos mocosos – Yo estoy bien, no te preocupes... Eres tú el que se ha caído al suelo desde considerable altura – Y era ella la que había recibido una Cruciatus pero decidió restarle importancia. Al menos había conseguido darle a aquel mago de La Resistencia y lo había dejado inconsciente en el suelo, por mucho que le hubiese costado una estúpida caída.

- Han convertido ese libro en un traslador – Dijo señalando un libro no muy alejado de ella y omitiendo conscientemente quién lo había creado. No era estúpida y había visto como Gerry intentaba conjurar aquello – Cuando brille, vamos... – No se iba a exponer antes de tiempo al peligro, no era tan impulsiva como para hacer aquello. Claro que tampoco se esperaba que fuese a ocurrir aquello.

Más hechizos volaban de un lado a otro e incluso oyó la voz de Brownie gritando. Se aventuró a buscarla con la mirada encontrándose con que tenía cogida a una inconsciente Maya Fey y amenazaba con hacerle daño si los de La Resistencia no se iban de allí. Bueno... En realidad, Sunday no estaba demasiado segura de que el bienestar de su superior les importase mucho, al menos no a la mujer que le había lanzado la maldición. ¿Alguna vez a la gente sin escrúpulos les importaba el bien de sus iguales? ¿Incluso aunque fuesen compañeros? Ese pensamiento la llevó a hacerse una pregunta que hubiese preferido que no apareciese jamás en su cabeza y que intentó sacar de la misma casi en el momento en que apareció, mientras ponía la mirada en su amigo.

Oyó un crujido a su espalda y le dio el tiempo justo de coger a Sam de la mano y tirar de él para levantarlo y echar a correr, pero al parecer sus reflejos (o quizá aún era un efecto de la maldición) no le permitieron moverse lo suficientemente rápido y antes de que pudiera darse cuenta de lo que sucedía, notó como algo pesado, realmente pesado la golpeaba a la altura de la cintura tirándola al suelo. Se le cortó la respiración durante unos segundos y ni siquiera fue capaz de reaccionar, lo único de lo que estaba segura es que aquello pesaba muchísimo y que un dolor inmenso le había empezado a azotar el cuerpo.

- ¡Sam! ¿Estás bien? – Preguntó antes de soltar un gemido e intentar en vano mover las piernas. Ni siquiera era capaz de volverse para ver que le había caído encima, no sabía si lo quería saber. Movió los brazos e intentó arrastrarse fuera pero sin poder usar las piernas aquello era inútil. Fue entonces cuando se percató de que la biblioteca empezaba a llenarse de humo. Humo. Fuego y ella sin poder salir.

Por primera vez en su vida podía decir que le había entrado el pánico, o quizá por segunda vez. Recordaba muy bien aquella vez en Hogwarts, aunque en ese caso no había aparecido la histeria, cosa que ahora no estaba segura de poder evitar. – Mih... – No, sabía que así no la iba a oír (aunque quizá ya se había dado cuenta de su situación). Al menos agradecía que el humo siempre se elevase en lugar de descender. – ¡MIHJAIL! ¡MIHJAIL! – Estaba dispuesta a gritar aunque le fuese la vida en ello. Le entró tanto el pánico que cuando recordó a la otra persona que estaba en aquel lugar y estaba relacionada con ella no pudo más que llamarla a gritos también – ¡PAPÁ! – Posiblemente se olvidaría de aquello y si se lo recordaban lo atribuiría al pánico del momento (que tampoco era mentira) – ¡MIHJAIL! - Volvió a gritar antes de pararse a respirar justo en el momento en que oía su nombre y aparecía Phoebe – ¡Phoebe! Tienes que... Tienes que irte... - Pero su amiga no parecía dispuesta a irse sino a ayudarla así que cuando hizo ademan de cogerla, Sunday no pudo menos que intentar agarrarse a ella con fuerza. Eso iba a dolerle, seguro...
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Felle Haine el Miér Mayo 02, 2012 10:59 am

En ese momento las cosas sucedieron muy rápido, que paradójicamente todo era más lento de lo usual. La puerta se había abierto. Había perdido de vista a Jackson. Un semigigante entró. Brigadistas entraron. Y realmente no sabía muy bien en qué se había perdido que no reaccionó en ese transcurso, lo cual tuvo bastante suerte de que no la hayan visto puesto que una quiso atacar a Jacques y otro empezó a disparar a los semigigantes. Tras eso escuchó como su hermana entraba e inmediatamente le daba un abrazo; no sabía muy bien qué estaba pasando pero le dio un abrazo de vuelta, ya que había estado muy preocupada por ella, inclusive le salieron unas lágrimas de alegría... al menos una parte de ella estaba aliviada, ya que por un momento pensaba que se había quedado completamente sola en el mundo.

Rapidamente fue atendida por su hermana con vendajes que aunque no detuviera del todo la hemorragia, la sangre saldría de manera más lenta. Al menos no se desangraría tan rápido como había pensado. Escuchó a su hermana y asentó con su cabeza, realmente no había más que decir así que empezó a caminar con ayuda de ella. Miró a su alrededor y encontró nuevamente a Brownie quien tenía la situación muy a su favor ya que había tomado de rehén a alguien, al parecer muy importante en La Resistencia; inmediatamente levantó su varita y apuntó hacia uno de los del grupo que estaba alrededor de ella, pero por un momento no lo hizo, ya que se puso a pensar de que si hacía algo incorrecto en esa situación y más como Brown tenía de rehén a la chica, podría empeorar las cosas con una mala jugada por su parte. Se mordió los labios impotente y apretó su puño.

- Volveré por ti, te lo prometo - Sabía que la chica no la escucharía, ya que era más una promesa que ella misma se hizo. Agatha la dirigía hacia el traslador que era un libro que brillaba en toda esa batalla, de momento siguió el paso pero quería primero poner a su hermana en un lugar a salvo y luego ella se quedaba para ayudar, ya que mientras más varitas eran agitadas para el auxilio mejor.

Habían llegado a una distancia que estaban cerca de Sunday y otro chico, junto al novio de la chica, quien se había recuperado de un sectumsempra que había recibido. Justo cuando levantó su varita para curar sus heridas, vio como el chico, de un aspecto amanerado se había puesto detrás de su amiga rubia y provocó un incendio que inicialmente iba dirigido hacia el ruso, para luego llevarse a Sunday hacia la salida. Estaba completamente atónita ¿Cómo era posible un traidor egoísta con semejante magnitud? ¡Los enemigos eran los brigadistas y la resistencia! ¿¡Cómo podría pasarle eso por la cabeza!?. Era completamente inaceptable. Pero antes de que pudiera hacer algo más, el humo y el fuego cobraron mucha rapidez en el lugar, haciendo que las cosas se complicaran todavía más y para colmo, Sunday había quedado atrapada en una estantería, junto con otros chicos más y Radd, el mejor amigo de Ian.

- ¡Aguamenti! - Apuntó con su varita hacia uno de los libreros que se estaban incendiando, para apagar las llamas de estos, tenía que funcionar, su mente estaba completamente decida a salvar a sus compañeros.

Su hermana se había separado para intentar liberar a Allie y Radd. Mientras otra chica intentaba a ayudar a Sunday, quien había comenzado a entrar en pánico. Miró rápidamente al chico y luego miró a Sunday, sin dudar ayudaría a la rubia quien le importaba más en ese momento.

- A un lado - Le dijo a la chica que estaba ayudando a Sunday - ¡Reducto! - Apuntó hacia la estantería que la estaba aprisionando, buscaba era desintegrar dicho objeto no que explotara ni se destruyera de manera estruendosa que podría infringir más daño, aunque en el peor de los casos, prefería que estuviera un poco más lastimada que morir atrapada en las llamas. Sin embargo se concentró lo más que pudo para que el hechizo tuviera el mejor calibre posible y resultara como ella lo pedía.

Aún así se giró hacia el chico traidor (Thomas) y lo apuntó con su varita, a su vez lo sujetó de la camisa fuertemente para que no huyera.

- Sunday, ¡Sunday!, ¡¡Sunday!!, ¡¡¡SUNDAY COÑO, ESCÚCHAME!!! ¡¡Mihjail está bien, carajo! y no es gracias a este desgraciado!! - Apuntó amenazadoramente a Thomas, su mirada era tan severa que si fuera por ella le lanzaría un Avada Kedavra - ¡¡¡ESTE HIJO DE PUTA LANZÓ UN INCENDIO CONTRA MIHJAIL!!!! - Gritó del enfado, la traición era algo que no toleraba, nuevamente lo miró y sí, su lógica no fallaba tan estrepitosamente, así que se atrevería a decirlo y si estaba equivocada, no importa, así el resto sabía cuan traidor era - Y por lo que a mi respecta, la lunática castaña que está desmayada como puta más allá era la única jodida loca que estaba dispuesta a matar a todos los muggles y a magos que se interpusieran en su camino - Lo recordaba por el tipo que desmayó, quien más bien intentaba dialogar con Brownie en vez de atacarla por la fuerza bruta como la otra imbécil - ... Y QUE DIOS ME CASTIGUE SI ME EQUIVOCO, PERO LO MÁS PROBABLE ES QUE ESTE HIJO DE PERRA TAMBIEN HAYA LANZADO UN SECTUMSEMPRA A MIHJAIL DESDE UN PRINCIPIO - No supo como se pudo contener para un puñetazo pero lo hizo. Su mirada era ahora de la rabia, no solo a la traición, sino que personas como el idiota que tenía apuntando era la razón por la que mataron a sus padres, era la razón por la que existía La Resistencia, ERA LA RAZÓN POR LA QUE EL MUNDO ESTABA COMO ESTABA.

___
1: Aguamenti para los libreros
2: Reducto para desintegrar la estantería que aprisiona a Sunday
3: Volverse loca y tratar de no matar a Thomas


Última edición por Felle Haine el Dom Mayo 06, 2012 10:59 am, editado 1 vez
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Mario Stephens el Dom Mayo 06, 2012 9:37 am

Definitivamente, aquel no era su día. Si no había tenido bastante con desmayarse, ahora volaba por los aires. Para suerte de Maya, los miembros de la Resistencia parecían haber hecho caso a las órdenes de Mario y habían frenado sus ataques. Incluso Andros yacía unos metros más allá inconsciente y ya por no hablar de Alex Jhonson que no sabía ni dónde estaba. Ni le dio tiempo pensar en lo que le había pasado a Rhiannon, y ni se preocupó de ello una vez que cayó de nuevo en tierra "firme". Se masajeó la cabeza, ya estaba bastante aturdido como para encima ahora recibir un golpe.

No gastó tiempo tampoco en saber de dónde vino el hechizo -parecía que alguien no paraba de maldecirlo...- pues una gran avalancha de fuego, escombros y posteriormente humo invadió por completo la biblioteca. Eso ya era algo grave; ¿Quién demonios había provocado eso? Dudaba que los Brigadistas, que acababan de entrar por uno de los ventanales, estuvieran equipados con pistolas capaces de hacer eso. Era sospechoso porque el incendio se inició, ca-sual-men-te en la zona dónde estaban la mayoría de magos, pero descartaba la idea, dudaba que hubieran sido tan radicales... Al fin y al cabo habían muggles ahí atrapados también ¿no? Como la chica morena que había manejado un arma de fuego antes de que apareciera la Brigada (Sunday), y ahora estaba gravemente atrapada entre los escombros, aunque no era la única.

Ya no le importaba en absoluto su jaqueca y sus propios problemas, no eran nada comparado con lo que estaban pasando aquellos chicos. Otros dos habían caído inconscientes debido a un tablón de madera que se desprendió y los golpeó. Otro grupo también estaba en grave peligro, pero por suerte aún estaban conscientes y podrían usar sus varitas. Lo seguro es que debía hacer algo y ya, y sin pensárselo dos veces, se lanzó a conjurar un Aguamenti sobre las estanterías ardientes, recorriendo con su varita el mismo camino que hacían las llamas. Centró su atención a los muchachos que estaban en más peligro, la pareja que tenían medio cuerpo atrapado bajo los escombros. Era una situación peligrosa; por un lado había que actuar rápido, pero por otra podrían tener lesiones incluso graves, y si los movían sin cuidado, podrían hacerles todavía más daño. Por suerte algo había aprendido de primeros auxilios y a lo mejor podía llegar a dominar la situación.

Muchos fueron a acudir en ayuda de la joven morena, así que Mario corrió directamente hasta alcanzar al otro muchacho (Sam McMillan), y sin soltar la varita ni dejar de apuntar a las estanterías incendiadas, comenzó a apartar trozos de madera que entorpecían y quitaba trozos importantes de madera que hasta ahora habían sido parte de esa estantería derribada. Trozos bastante peligrosos debido a que parecían astillas de gran tamaño, con las que podrías atravesar el torso de alguien más fácilmente que con una flecha.

- Tranquilos, tranquilos, ¡os vamos a sacar de aquí no os preocupéis! - le decía eso más bien a la muchacha a la que le estaba dando un ataque de pánico, comprensible. Trató de calmarla tocándole el brazo, pero no podía detenerse y siguió con la tarea de intentar sacarlos de ahí, especialmente al muchacho - ¿Te duele algo? ¿Estás bien? ¿Notas las piernas? - le iba preguntando sin pararse a tomar aire, era importante saberlo para tener idea de cómo debía cogerlo para sacarlo de ahí sin hacerle daño, aunque seguramente tendría más lesiones de las que él mismo notaba en ese momento. - ¡Tened cuidado, mucho cuidado a la hora de sacarla, es muy importante y podéis hacerle más daño! - les decía a las personas que estaban por la chica.

Era una mierda que la mayoría de su equipo estuvieran noqueados, si es que parecía mentira... Ellos que se supone eran los "terroristas" y ahí estaban, tirados por el lugar. Al que podría haberle pedido ayuda y el que más debía saber de esto era Andros Nimloth, pero como que no podía hacer mucha cosa en su estado... Y tampoco estaba seguro de que hubiera echado una mano, Mario dudaba de sus verdaderas intenciones; más bien parecía un auror frustrado o algo semejante. ¿Y a quien le iba a exigir a que viniera a echar una mano? ¿A Alice? ¿A Steffan? ¿Qué vinieran a ayudar a sacar a unos "muggles" de debajo de unos escombros?... Si lo raro sería que después de todo aquello no cuestionaran a Mario de su puesto en la Resistencia. Pero al fin y al cabo, aquellos estudiantes eran inocentes. Total, que seguro que le tocaba a Mario sacar a los de la Resistencia también de ahí.

En vistas, decidió él mismo centrarse en el trabajo, anteponiendo su deber a sus creencias. El que quisiera ayudar, lo haría...


______

1. Lanzar un Aguamenti sobre las estanterías que están ardiendo sobre Sam, Sunday y frenar el fuego para que no se propague.

2. Intentar sacar a Sam de esos escombros.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Benjamín Havámal el Dom Mayo 06, 2012 4:46 pm

La embestida había funcionado perfectamente, el pobre Daniel no había logrado ni siquiera reaccionar ante el semigigante, luego los golpes que había recibido este ayudarían a que no se le ocurriese atacar a otro mago mientras el estuviese en aquel lugar. Ahora tocaba asegurarse de que el no atacase. ¿Y que mejor forma que quitarle su arma? Un muggle sin arma es como un mago sin varita... (Claro, no cuenten a Benjamin como mago, el es mas grande que un simple mago.)

Así que aprovechando que ya tenía al pobre Brigadista medio blando, terminaría de ablandarlo con mas golpes contundentes y luego a robarle el arma para que no lograse hacer nada mas. Una pena que Benjamin no tuviese ni la más remota idea de cómo usar la pistola, su ignorancia le impediría usarla, pero al menos estaría en las manos de alguien que no se le ocurriría usarla contra otra persona.

-Dame tu arma si no quieres mas mis golpes Brigadista- Le decía mientras nuevamente empezaba a golpearle.

Pero debía de darse prisa, podía escuchar como los gritos aumentaban en la biblioteca, incluso ya estaba notando que algo estaba mas mal de lo que podría haber creído en un principio. Con solo mirar de reojo se notaba como algunas llamas de fuego salían por las ventanas y la entrada de la biblioteca, si no se daba prisa, quizás su ayuda no sirviese de nada.

-----------------------------------------------------------------------------------

Acción 1: Seguir golpeando a Daniel.

Acción 2: Quitarle su arma.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Daniel Davis el Lun Mayo 07, 2012 8:50 am

Bueno, alguno de los dos almenos había atinado antes de que uno de esos dos tíos monstruosamente altos se le tirara encima. Le pilló tan por sorpresa que no pudo hacer demasiado para defenderse. En cuestión de segundos se vio acorralado por el semi-gigante, que no vacilaba a la hora de asestarle duros golpes que quisiera o no, lo dejaban medio aturdido. Daniel trató de esquivarlos y protegerse, pero estaba claro que su fuerza no era para nada equiparable a la de el otro.

- Bueno, ¿Ya vale no? ¡Qué pasado mañana tengo un concierto! alzó la voz y frunció el ceño, esperando que el hombre se frenara ni que fuera un poco en sus ataques, ni que fuera debido al asombro de oír esas palabras. Aún tenía el arma bien sujeta en una mano, aunque por el momento no tenía pensado dispararla. Con quitarse a ese tipo de encima tendría ya suficiente - ¡Que como sigas no me van ni a reconocer!

Cualquiera que lo escuchara en ese mismo momento y diciendo eso, una de dos: o se pensaría que estaba de broma y era un superficial, o dos: que estaba como una regadera y rematadamente loco, que era lo más probable tratándose de él.
Pero el momento de tensión se vio interrumpido por un humo que comenzó a invadir la zona en la que estaban. Daniel giró la cara en la dirección de la que provenía, descubriendo el incendio que se había provocado, así, de repente, al otro lado de la biblioteca. Mucha gente se movilizó para intentar apagarlo, o al menos eso suponía el brigadista. Luego volvió la cara justo al lado contrario al oír la voz de Veronika, la cual gritaba que debían salir de ahí cuanto antes, y que además debían sacar a los chicos jóvenes del lugar -cuando ni siquiera Daniel sabía si podría deshacerse de Benjamín-.

Parecía haberse olvidado del semi-gigante por unos segundos, pero no tardó en recordarlo después de que éste último intentara golpearlo de nuevo. ¿Es que no veía que ambos iban a morir si no desistía? Si su cabezonería se equivalía a su tamaño, Dan lo tendría claro para salir de ahí sano y salvo...

- ¡Suelta! ¡No me obligues a usarla otra vez! - le espetó poniéndose firme de una vez e incluso cabreado. Sentía que le iba a reventar la cabeza y como le diera un par de puñetazos más con esa fuerza bruta que tenía, estaba seguro que caería en cuestión de segundos, inconsciente - ¡¡Aparta, te lo aviso!!

Movía el brazo sin parar, no iba a ceder. ¡Había conseguido estrenar esa pistola y ahora no iba a perderla! No, ahora era suya, su tesoro... Y además, no quería tener líos con la Brigada por perder material tan fácilmente. Viendo que el semi-gigante no iba a dar su brazo a torcer ni iba a creer en la rendición de Daniel, al Brigadista sólo le quedaba una alternativa: apretar el gatillo mientras apuntaba directamente al agresor a pesar del forcejeo. Esperaba que a él no se le atascara el gatillo como a su compañero Jack. ¡Mira que era tener mala pata coger una defectuosa!

Ya estaba pensando en lo que debía hacer si se libraba de Benjamín.


---

1.- Disparar a Benjamín con la pistola eléctrica.
2.- En caso de librarse correr hacia el grupo 3 y ordenarles que salgan como hizo Veronika
3.- Y no puedo ayudarles porque me quedé sin más movimientos :C
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Sam McMillan el Lun Mayo 07, 2012 9:00 am

Asintió hacia la propuesta de Sunday de irse con el traslador; él no tenía ninguna gana de quedarse más tiempo en esa biblioteca con hechizos y balas volando en todas direcciones y indiscriminadamente…. Y ahora encima… ¡Fuego! Tenía que asegurarse de tener un extintor siempre a mano en la habitación, ése Thomas había resultado ser una caja de sorpresas; una caja sosa, pero con sorpresas igualmente.

Se estaba preparando para salir corriendo cuando algo le golpeó por detrás, con todo el alboroto no llegó a escuchar ni crujido, ni hechizo, ni nada; lo único que notó fue la mano de Sunny que le agarraba y luego un golpe en la espalda que le hizo darse de bruces en el suelo. Segundos después un dolor impresionante le recorría la espalda y creía que le empezaba a salir sangre de la nariz. Cerró los ojos mientras recuperaba la respiración y también el control de su cabeza que había entrado en la versión diapositival de su vida por segunda vez el mismo día.

Giró la cabeza como pudo y vio que Sunday estaba en una situación exactamente igual que la suya.

- ¡Perfectamente! – Sonrió a su amiga con sarcasmo. – Mi día iba fatal; me había sacado dinero extra pirateando chorradas, iba a pasar una tarde estupenda con Allie, no había visto a Thomas ni en el desayuno… ¡Pero de repente todo ha mejorado! Allie me ha intentado ahogar, un gigante me ha tirado contra una pared, he volado por los aires, he aterrizado lentamente para que todo el mundo me viera y ahora la culminación… no hay nada mejor que quedar aplastado por una estantería, ya lo sabes.

Se notaba a una hora lejos que, aunque sonreía y gesticulaba (lo mínimo que podía con las manos), hablaba con marcado sarcasmo. Estaba nervioso y bastante asustado, pero parecía que la otra lo estaba pasando peor; en seguida notó que a Sunday le estaba entrando el pánico.

- Estate tranquila. Con el poder de la fuerza levantaremos la estantería. – Quiso bromear con alguna de sus frikadas aunque el momento no era el más propicio para hacer bromas. Lo intentó con algo más normal. – Eh, tranquila, nos van a sacar de aquí. Hemos estado en situaciones peores. - Pero de ninguna manera pudo evitar el ataque de Sunny.

Al ver que después de sus gritos empezaba a venir gente se quedó más tranquilo, pero le duró poco tiempo. ¿Qué no veían que había otra persona allí abajo? Si la sacaban tan ricamente todo el peso de la estantería iba a caer sobre él y quedaría hecho una especie de papilla con huesos rotos.

Pensó rápido y todos los libros que había tirados le dieron una idea; no muy buena, pero era lo único que se le ocurría. Recogió todos los que estaban más cerca y empezó a apilarlos justo debajo de la estantería, al lado de donde estaba su cuerpo; si no conseguía salir reptando cual serpiente, al menos serviría para que no tuviera que aguantar toda la estantería cuando consiguieran sacar a la otra.

- Pero que mente más brillante tienes, Sam. – Dijo más para sus adentros que para los demás. – Ya sé que ella es la guapa y su novio da bastante miedo, pero también me podéis ayudar a mí.

Y como si fuera fruto de sus plegarias apareció la persona que menos creía que fuera a ayudarles… aunque claro, él era “muggle” a sus ojos.

- Demasiadas preguntas de golpe… pero el hecho de que me duelan las piernas quiere decir que las noto, aunque lo de moverlas ya es un tema muy diferente. – Hizo una mueca.



apilar libritos y colaborar con Mario en su rescate XD
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Jack Tyrell el Mar Mayo 08, 2012 7:43 am

- Perdone usted, pero tú tampoco predicas con el ejemplo. – La verdad, estaba molesto con el gatillo ése, tenía que ser defectuoso, y le daba golpecitos a ver si la arreglaba. - Me acaba de decir por el Walkie que se ha estropeado el batmovil. – Sonrió con malicia, si hubiera tenido a Richard al lado estaba claro que no lo hubiera dicho.

Por alguna extraña razón cuando dejó de darle golpes a su arma Veronika ya estaba gritando (para variar un poco) desde otro lado y, aunque no entendía bien que decía, dedujo que tendría que ir hacia allí. Además, a medio camino vio a Daniel tirado en el suelo con un gigante enorme que le atizaba las partes del cuerpo que eran visibles.

- Luego el inútil soy yo. – Levantó las cejas con incredulidad mientras negaba con la cabeza.

Antes de salir “corriendo” de su escondite decidió que probaría de ayudar un poco a su compañero; y si el arma volvía a encallarse nadie más que él lo vería, así que sin dudar disparó hacia la mole que apresaba a Daniel. Después de eso salió todo lo rápido que pudo en dirección a gente que no parecían magos; si estaban escondiéndose y sin moverse sería que no tenían ninguna relación con ése mundo, ¿no? Lógica aplastante.

- ¡Como odio a esta mujer! Prefiero a Richard y su cara de mala leche. – Fue incapaz de soltarlo al volver a escuchar los gritos de la brigadista. A esa distancia Veronika no podía oírle, pero seguro que Davis podía.

Llegó hasta un grupito de chicos (grupo 4) que como ni se veían varitas ni tampoco hacían esfuerzos por defenderse, no creía que se hubiera equivocado. Se agachó junto a ellos y les señaló la ventana.

- A ver, venga, hay que salir de aquí como si os fuera la vida en ello… - empezó a hacerles gestos con las manos para que circularan como si fuera un guardia de tráfico - De hecho, si esto sigue así, os va la vida en ello. – Se encogió de hombros quitándole importancia.

Se impacientó al ver la lentitud e indecisión de movimientos de esos tres, así que agarró a uno del brazo (Bradley por ejemplo) y tiró de él hacia la ventana que antes habían roto para entrar los 3. Esperaba que los otros le siguieran y que llegaran solitos a la conclusión de que la ventana estaba rota para atravesarla y salir.



-Disparar a Benjamin
-Hacer que Bradley salga
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Thomas Myles el Miér Mayo 09, 2012 6:21 am

No, para desgracia de Thomas la suerte ya lo había abandonado. Aún estaba como en shock después de observar como lentamente, al mismo tiempo que su sonrisa se desvanecía, el hechizo que había lanzado se desviaba en su rumbo hacia Mihjail. Aún así creyó que podía acertar, pero el muy capullo se había movido del sitio poco antes de que el conjuro pudiera alcanzarlo. Con horror fue testigo de cómo había incendiado con su propia varita parte de la biblioteca, y dentro de poco tardaría en arder toda entera. Primero se le pasó por la mente la imagen de Sunday, a la que había ido a buscar y a la que había perdido de vista con los gritos y el humo. Thomas comenzó a toser pero salió ileso, aunque seguramente no por mucho tiempo si seguía allí, las estanterías crujían de mala manera.

Comenzó a pasársele por la cabeza la simple y egoísta idea de irse del lugar, pero tantas eran las consecuencias que le bombardeaban la cabeza, que se quedó en la misma posición durante largos y tendidos segundos. ¿Qué pasaría si desaparecía? ¿Qué pensaría Sunday? ¿Qué le preguntaría Sunday? ¿Qué pasaría al volver a la Universidad pasado todo aquello? Se lo había pasado bien un rato, pero aquello perdía su gracia y comenzaba a asfixiarse, no sabía si por el humo, o por pensar en si alguien lo había visto. ¿Y si alguien lo había visto conjurar? ¿Y si aquello en particular llegaba a oídos de su familia? ¿Por qué fue tan estúpido de quedarse en la biblioteca y no irse con su amigo Jean Paul de fiesta por ahí? ¿Debería quedarse allí y tratar de limpiar su imagen?...

Pero no le dio tiempo a tomar una decisión segura antes de que una chica fuera directamente hacia él, apuntándole con la varita y agarrándolo por la camisa lo atrajo hasta la zona conflictiva donde, casualmente, se habían quedado atrapados Sunday y Sam bajo unas estanterías. Era un completo caos, pero aún así la voz de Felle retumbaba en las orejas, sobre todo en las suyas. Le había pillado por completa sorpresa, y no sabía si dar gracias a que ella lo vio pero era una bruja, o por maldecirla porque le estaba desgarrando esa capa que se había construido durante años de amabilidad e hipocresía que llevaba encima. Sus ojos parecían seguir una partida de pin pon, yendo de Felle a Sunday y viceversa. Frunció el ceño e incluso abrió la boca cuando lo insultó de aquella manera y confesó lo que había visto. Lanzó en ese momento una mirada penetrante a Sunday, como si quisiera con sus ojos decirle que no creyera las palabras de Felle y que estaba mintiendo.

Estaba claro que sólo tenía unos escasos segundos antes de actuar, antes de que repararan en lo que acababa de decir Felle, antes de una reacción por parte de los demás. ¿Debía justificarse? ¿Y si perdía el tiempo porque no lo creían?...
Pero vio la oportunidad de hacer lo que tenía en mente hacía rato, nada más ver como venían a rescatar a Sunday y Sam de allí, Thomas ya tomó una decisión determinante. Aprovechando el caos y en un rápido movimiento se apuntó con la varita. Había estudiado lo suficiente como para saber que si trataba de desaparecerse y tenía a Felle cogiéndolo del cuello de la camisa, lo más probable es que arrastrara a la chica con él. Pero eso daba igual, mientras desapareciera del lugar y pudiera ponerse a salvo de cualquier represalia.

Ya se encargaría más tarde de esa muchacha tan mal hablada y tan chivata. Por culpa suya sus planes estaban tambaleándose de muy malas maneras, y posiblemente además, su vida daría un cambio bastante significativo para los que lo rodeaban… Ni se hacía la idea en ese momento de cómo podría convivir con Sam en el apartamento después de aquello. Aunque por él como si Sam McMillan moría ahí calcinado, sólo pensaba en desaparecer, YA. Le daba igual cuanto le amenazara Felle con la varita, si lograba conjurar seguramente la pillaría por sorpresa y lograría distraerla ni que fuera unos instantes.

Se ahorró las palabras, no quería decir algo incorrecto debido a que no podía pensar y de lo que pudiera arrepentirse más adelante. Pensaría en justificaciones contundentes para volver a tejer y remendar la capa de hipocresía que Felle estaba desgarrando.


***

1 - Desaparecerse y en caso de que funcionara, aparecería en una calle (o callejón) poco transitado de Le Valgrange. (Es posible que arrastre a Felle con él, ya que lo mantiene agarrado del cuello de la camisa)

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Selene Goldman el Miér Mayo 09, 2012 9:11 am

Sin saber de dónde había salido ni como se había iniciado, las llamas empezaron a recorrer el lugar, acercándose donde se encontraba, y veía que estarían sobre suyo en cuestión de momentos. Además del fuego, empezaron a caer estanterías por varios lados. No vio si habían caído sobre alguien, pero tampoco tuvo la oportunidad de salir corriendo para comprobarlo.

Al escuchar un crujido a su espalda, se giró rápidamente, y se dio cuenta que el chirrido venía de una estantería peligrosamente cercana y dañada; no había que ser un genio para ver que en cosa de pocos minutos ésa estantería correría el mismo destino que las demás y si no hacían nada ellos iban a salir mal parados.

Lo más seguro que podían hacer era algún tipo de hechizo, pero con sus últimos éxitos no tenía mucha confianza en que consiguiera conjurar alguna cosa decente. Así que la opción de salir de allí lo más rápido posible le pareció la más adecuada y convincente.

Empezó a andar alejándose de la estantería, esperaba que los otros dos también lo hicieran, pero tampoco podía gritarles para decirles que la siguieran; Melinda y Jaques eran mayorcitos para cuidarse solos. La verdad era que alejarse de la estantería habría sido bastante seguro, si no se encontrara en una biblioteca con sus consecuentes estanterías por todos lados, que encima estaba en llamas, llena de humo que le picaba a los ojos y con el tiempo ralentizado.

Cuando le pareció que ya estaba a una distancia prudencial respecto a las estanterías que la rodeaban decidió probar suerte con un encantamiento atmosférico para que lloviera en la biblioteca o, al menos, en la zona donde estaban ellos si conseguía conjurar, luego ya irían a ayudar a los demás.


alejarse de la estantería + encantamiento atmosférico para que llueva
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Gerry Lincoln el Vie Mayo 11, 2012 10:22 am

Si le hubieran hecho caso, (porque des de luego oírle, se le debía oír por toda la biblioteca), en vez de querer hacerse los valientes o querer tener la última palabra en cada discusión o hechizo en cada uno de los duelos, no estarían en esa situación. Ahora la mayoría debían de haberse puesto a salvo mediante trasladores o apariciones, pero des de luego al parecer ya ni sentían respeto por los aurores… Aunque claro, eso ya ni se lo tenían entre los aurores mismos.

Pudo apreciar, a esa lentitud, como el proyectil que salía del arma de la mujer Brigadista rozaba uno de sus brazos y por los pelos no lo había tocado. El fruto de tantos entrenos y experiencia como auror, y para más alivio aún el arma muggle salió disparada de sus manos. Aún así no debía bajar la guardia, porque si ya había una Brigadista, seguro que no vendría sola…
Entre tanto, había logrado alcanzar a Rhiannon, aunque para su sorpresa cuando ya la tenía como un conejo cogida entre los dos brazos, ésta volvió a su estado físico habitual, provocando que el hombre se desequilibrara un poco hacia un lado, esperaba que durara más el hechizo. La bruja seguía inconsciente, por lo que no la soltó, actuó antes de que se cayera al suelo, agarrándola por la cintura. A pesar de lo rencorosa, vengativa y retorcida que pudiera llegar a ser, todavía le guardaba algo así como 'aprecio', era la madre de sus hijos al fin y al cabo y por ellos también haría lo que hiciera falta, como si tenía que dialogar con su ex-mujer.

Tenía pensado aparecerse con ella en algún lugar donde poder conversar e intentar entrarla en razón o que le explicara el por qué de aquel ataque directo a Sunday, pero antes de ello quería comprobar si de verdad su hija estaba bien y si ésta había seguido las instrucciones de coger el traslador que les había proporcionado. Pero justo iba a advertirle de nuevo que no hiciera más tonterías y que se fueran ya cuando un gran fuego comenzó a expandirse dentro de la biblioteca. El caos fue todavía más notable en la estancia, incluso una chica acusando a un joven de haberlo provocado, por lo que podía apreciar su agudo oído.

Antes de que el humo nublara por completo su vista, Gerry se dirigió a la zona conflictiva, llevando a Rhiannon en volandas. La dejó en un rincón cercano, donde ninguna estantería pudiera caer encima de ella y en la que tardara el fuego en llegar. Lo único inevitable era el humo. Quería tenerla en perfectas condiciones, quería encargarse personalmente de esa mujer, así que para asegurarse, decidió conjurarle un Protego encima y tras eso, corrió hacia los alumnos afectados por una estantería que se había desmoronado debido al fuego, donde ya había acudido bastante gente.
Con cierto horror pudo comprobar que entre las dos victimas estaba su hija, cosa que provocó que fuera todavía más alterado a sacarla de allí. Ya habían unos cuantos ayudándola, y también al otro muchacho, como Mario que parecía bastante empeñado. Sí, lo reconoció a pesar de su antifaz.

Ni se preocupaba en hablar a Sunday, toda su concentración estaba en sacar todos los trozos de estantería y sobretodo libros que tenía encima y que bloqueaban sus piernas, sólo esperaba que estuviera bien. No era el único que parecía empeñado, cerca también estaba ese hombre que antes había visto acompañando a Sunday y defendiéndola. ¿Amigos o compañeros de universidad? Fuera como fuese, no era momento de cavilar en cosas semejantes, debía sacar a Sunday de ahí cuanto antes. Pero a ese paso se ahogarían antes de sacarlos de allí. Se apartó unos cuantos pasos y apuntó con la varita:

- ¡Cuidado que voy! ¡Evanesco! - dijo con la idea de hacer desaparecer la estantería principal que era lo que más pesaba y lo que impedía a los chicos que pudieran moverse.

_____



1 - Protego a Rhiannon para aislarla del humo y posibles ataques.

2 - Evanesco hacia la estantería que oprime a Sunday y Sam.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Melinda Jones el Dom Mayo 13, 2012 11:57 am

Le frustró en cierto modo el haber fallado un hechizo tan sencillo como Finite Incantatem y que por ello la pobre Selene siguiera sin poder hablar. Al menos el hechizo ofensivo contra aquella bruja perteneciente a La Resistencia había salido tal y como deseaba, y no solo el suyo, sino también el de otra persona y creyó ver como Selene también le atizaba un golpe. A lo mejor no aprendía y seguía siendo una persona desgraciada, pero al menos aquel día se había llevado su merecido y ella... Ella no tendría remordimientos.

La ralentización en la biblioteca parecía haber llegado incluso a su cerebro pues parecía que funcionaba con más lentitud y que no era capaz de reaccionar a las diferentes situaciones que estaban pasando en aquel lugar. Vio por el rabillo del ojo como Jacques se lanzaba al rescate de su varita, pero no fue capaz de responder a ninguna de las acciones que se estaban llevando a cabo.

No al menos hasta que aquel Incendio lanzado por alguien empezó a quemar una de las estanterías haciendo que dos jóvenes cayeran inconscientes al suelo después de desprenderse algunos trozos de madera de la misma. Sin saber que una de esas personas era su propia hija se acercó con la intención de coger al muchacho y sacarlo de allí. Agatha se le adelantó en cierto y no pudo más que mirarla durante unos segundos.

- Saca a la chica... Tenemos que irnos de aquí, ya – Se limitó a decir mientras tomaba al muchacho y lo sostenía bastante pegado a ella. De esa manera cuando se desapareciera el chico lo haría con ella sin peligro (al menos no tan alto como en otras circunstancias) a alguna desmembración.

Levantó la mirada justo para ver como otra de las estanterías había dejado atrapadas a dos personas (desde aquella posición le fue imposible saber quiénes) y como la más cercana a ella también les amenazaba. Sujetó la varita con fuerza y la agitó en dirección a aquella estantería. No iba a dejar que más gente acabase herida por culpa de algún insensato que había incendiado la biblioteca – ¡Aguamenti!

Hablando de insensatos, la voz de Felle Haine la hizo volverse para ver la escena que se desarrollaba. Mantenía a otro muchacho sujeto del cuello de su camisa y le acusaba de haber lanzado aquel hechizo. Lo que le extraño a Melinda fue que el objetivo del hechizo fuese uno de los suyos en lugar de un Brigadista o un miembro de La Resistencia.

¿Se podía saber en qué demonios estaba pensando allí todo el mundo? Una vez más quedó demostrado que a veces la humanidad no sabía cuál era el momento oportuno para llevar a cabo alguna venganza personal.
Porque estaba claro que aquello debía de haber sido personal.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Maya Fey el Lun Mayo 21, 2012 10:00 am

TURNO 4


Felle es de las primeras personas que reaccionan dentro de la biblioteca y ha sido una suerte para ellos, ya que su aguamenti sale perfectamente de la varita y apaga el incendio que estaba amenazando a una de las estanterías, la misma a la que Melinda intenta sin éxito lanzarle también un aguamenti, aunque gracias a la intervención de la bruja adolescente su fallo no tendrá mayores consecuencias que quizá su propia frustración, al igual que el intento frustrado de Selene Goldman que consigue apartarse de la estantería pero no logra conjurar el encantamiento atmosférico.

Es además la propia Felle la que descubre cuales son las verdaderas intenciones de Thomas Myles y le pone al descubierto delante de todos los presentes para desgracia del francés, que aunque intenta huir no es capaz de conjurar la aparición, después de todo, es magia muy avanzada y para la que hay que estar correctamente entrenado, cosa de la que Thomas carece.

De entre los que han ido a ayudar, Mario también consigue su propósito de apagar las llamas que amenazan a Sam McMillan y Sunday Dawson, aunque no tiene tanta suerte al intentar sacarle, provocándole incluso daño (-3pvs) al igual que la acción de Felle intentando desintegrar la estantería que solo consigue hacer más daño a los chicos que están debajo (-4pvs) y Phoebe Moore intentando sacar a su amiga de debajo de los escombros (-2pvs). Debido a esto, Sunday Dawson pierde la consciencia (2pvs restantes).

Gerry Lincoln intenta proteger a Rhiannon mediante un protego antes de ir a ayudar, pero posiblemente debido a los nervios del momento no consigue conjurar sobre la mujer que recupera la consciencia poco a poco. Otra persona que recupera la consciencia es Maya Fey que sigue en brazos de Brownie Kraul. Lo que si logra Lincoln es hacer desvanecer el armario que aprisionaba a Sam y Sunday dejándoles libres.

Melinda Jones y Agatha Haine, por su parte consiguen su propósito también y mientras que la primera consigue coger a Radd, la segunda consigue apartar la estantería, del mismo modo que Jack y Veronika consiguen sacar a sus objetivos de la biblioteca por la ventana de la misma hasta el exterior.

Jack había intentado disparar con anterioridad a Benjamín sin demasiado éxito, pues su puntería falla por poquísimo, al contrario que el semigigante que consigue volver a golpear a Daniel (-4pvs) y además le quita el arma de las manos y se la adjudica del mismo modo que ha hecho Brownie con anterioridad.


Todo el mundo tendrá -2 en destreza

La Resistencia
Maya Fey 8pvs.Consciente. Rehén de Brownie Kraul
Alice Johnson 16pvs
Alex Johnson 25pvs Confundido dos turnos
Andros Nimloth 19pvs 1 turno inconsciente
Rhiannon Lincoln 12pvs.
Mario Stephens 16pvs.
Steffan Cavanagh 38pvs

Grupo 1
Thomas Myles 16pvs.
Phoebe Moore 13pvs.

Grupo 2
Judith Connor 13pvs. A salvo

Grupo 3
Katherine Radley 14pvs. Oculta tras la mesa
Megan Hunt 18pvs. Oculta tras la mesa
Peter Dunlop 20pvs. Oculto tras la mesa

Grupo 4 A salvo
Dani Alvarez 15pvs.
Bradley Cooper 17pvs.
Ransom Baxter 19pvs.

Allie Jones 15pvs.
Sam McMillan 6pvs.
Sunday Dawson 2Pvs. Inconsciente
Brownie Kraul 8 pvs.
Felle Haine 13pvs. -1 pv. Cada turno hasta que la sanen.
Melinda Jones 23pvs.
Selene Goldman 14pvs
Radd Malakhova 15pvs.
Benjamín Havámal 34pvs.
Jacques Lompard 21 pvs.
Mihjail Vasiliev 28pvs.
Gerry Lincoln 24pvs.
Jackson Birahim 18pvs.

Brigadistas
Veronika Derevko: 20pvs.
Jack Tyrell: 20pvs.
Daniel Davis: 9pvs.

Si me he dejado a alguien MP.
Por favor, linkead la ficha en las firmas para facilitar el masteo.[/color]
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Allie Jones el Lun Mayo 28, 2012 11:21 am

Cuando volvió a abrir los ojos sintió un dolor punzante en la cabeza que la obligó a llevarse la mano a la misma, al tiempo que se daba cuenta de que estaba tendida en el suelo…

No se podía creer que tuviese tan mala suerte. Ella. Precisamente ella.

Se levantó aparatosamente del suelo al tiempo para ver que su madre llevaba a un recién despertado Radd cogido. ¿También el se había desmayado? ¿O había sido otra cosa? Desde luego aquel dolor en la cabeza no podía ser por un simple desmayo. Fue entonces cuando sus ojos verdes vieron la estantería y empalideció.

- Mamá… No… - Tragó saliva tras decir aquellas palabras apartando la mirada de la estantería al tiempo que empezaba a toser con fuerza. El haber dicho esas dos palabras había conseguido que tragase una considerable cantidad de humo que ahora su cuerpo intentaba expulsar. ¿Se podía saber que demonios había pasado allí? Lo que estaba claro es que aquella cantidad de humo no había salido de la nada.

Intercambió una mirada con su primo… No era ella físicamente hablando, pero esperaba que la hubiese reconocido debajo de aquel disfraz, sobretodo después de haber dicho “Mamá” a su madre. – Tenemos que salir de aquí – Dijo agachándose ligeramente para no tragar la misma cantidad de humo que la primera vez que había hablado.

Estaba a punto de tomar a Jacques del brazo y sacarlo de allí, no porque no creyese que él fuese capaz, pero sentía debilidad por su primo. Era su primo favorito a pesar de todos los que tenía cuando recordó a Sam que también estaba allí. Sam.

Los ojos miel de la muchacha se volvieron buscando con urgencia al muchacho, encontrándolo no muy lejos de allí, también en el suelo… Volvía a hacerse la misma pregunta: ¿Qué demonios había pasado allí? Parecía que de repente todo estuviese patas arriba…

El caso es que no le importó tomar el riesgo y cambió de idea, dirigiéndose hasta donde estaba Sam junto a una chica que parecía inconsciente (no la había reconocido con la peluca, y para que mentir, no se iba a parar a mirarla) – Tenemos que irnos – Le dijo con seguridad a Sam tomándole del brazo – ¿Estás bien? – Se atrevió a preguntarle después antes de volverse hacía la chica de pelo castaño.

Quizá fuese a cometer una locura.
Quizá aquello no fuese lo más adecuado.
Quizá…

El caso es que alargó el otro brazo y tomó a la muchacha también con fuerza atrayéndola hacía ella dispuesta a desaparecerse con los dos y aparecer con Valgrange.

- Tu también.

Simplemente, Allison Jones, no podía dejar a esa pobre muchacha allí.
Fuese una muggle o una bruja.

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