TRAMA: La vida en la biblioteca

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Maya Fey el Sáb Abr 14, 2012 2:11 am

Maya Fey ve como su hechizo le provoca un bonito corte a aquella muggle, justo antes de que el caos se desate a su alrededor. Música para sus oídos. La mujer ve venir a Brownie Kraul por el rabillo del ojo e intenta apartarse rápidamente de su camino para evitar que la golpee y luego le apunta con su varita, completamente dispuesta a dejarla fuera de su alcance durante un rato. Sonríe a la licántropo recordando la noche en que tanto Percival como ella descubrieron el secreto de la chica. Se lo estaba guardando, sí, pero que Maya Fey se guardase algo no tenía porque ser una buena señal, podía estar esperando el golpe de gracia para sacar todo aquello a la luz – ¡Depulso – Intentó conjurar hacía la chica lobo para quitarse de encima.

A su alrededor oye las voces de sus compañeros lanzando hechizos por doquier, además de distinguir a Steffan entre la multitud. ¿Cómo no? Esbozó una fina sonrisa al tiempo que esperaba ver volar a Brownie lejos de ella.


Turno 1


Brownie Kraul después de haber entrado de manera espectacular en el último momento dentro de la biblioteca decide encararse directamente a Maya Fey que acaba de provocarle un corte a Phoebe Moore aunque antes decide pasarle la pistola de tranquilizantes que aún conserva después de la fatídica caída de la Comunidad de Londres y que pertenecía al teniente Thomas Grant, a Sunday Dawson. La licántropo consigue tirársela limpiamente a su amiga que la coge en una de sus manos.

Después, Kraul demostrando siempre que no hace falta una varita para encararse a alguien decide utilizar la fuerza contra la Semiveela, pero esta tiene unos reflejos rápidos y aunque casi consigue apartarse recibe un leve golpe de Brownie en las costillas (-2pvs.) para después lanzar un perfecto Depulso a la licántropo que la impulsa varios metros hacia atrás y la hace caer al suelo con un duro golpe (-6pvs.) (-2 en sabiduría durante el siguiente turno debido al aturdimiento).

Este acto de Brownie desencadena una serie de hechizos entre La Resistencia y los magos que han ido apareciendo en la biblioteca, siendo el primero Mario Stephens que aunque consigue conjurar perfectamente el Depulso, falla en puntería y el hechizo se pierde entre unas estanterías no muy lejos de allí. Felle Haine aparece detrás de Mario dispuesta a atacarle, de una manera que consigue conjurar y que su Desmaius impacte en Mario que queda desmayado en el suelo (1 turno) lo que la morena no sabe es que Rhiannon ha conjurado al mismo tiempo que ella. El sectusempra de la ex convicta alcanza a la muchacha haciéndola perder sangre por varias parte de su cuerpo (-3pvs -1pv por turno hasta que sea sanada).

Sunday Dawson por su parte decide ayudar a Sam McMillan que es perseguido por Allie Jones, que se encuentra bajo los efectos de un Imperius. La Squib es más rápida que la metamorfomaga y aunque todo apunta a que puede dejarla K.O en el último momento la chica se le escapa, al tiempo que siente la punta de una varita. Rhiannon Lincoln se ha acercado hasta la muchacha dispuesta a buscar venganza y parece que funciona, pues ejecuta un perfecto Cruciatus (Crítico grado 67) que hace que la Squib caiga al suelo sumida en la tortura. (-5pvs).

Cerca de ellas se encuentra Sam McMillan que intenta huir de Allie Jones, topándose por el camino con que Steffan Cavanagh espera el momento apropiado para atacar. Radd Malakhova ve las intenciones del semigigante y milagrosamente se adelanta a los movimientos del mismo, además de conseguir conjurar e impactar en el Squib con su Inmobilus manteniéndole en el aire y fuera de peligro (1 turno). Steffan no parece decidido a dejar las cosas ahí y coge una de las estanterías intentando lanzarla a Phoebe Moore y Thomas Myles, pero parece que no ha usado toda su fuerza y la estantería cae antes de llegar a los chicos, rompiéndose por varios sitios. Además caen libros de la misma al suelo que quedan desparramados por el suelo, y alguna que otra tabla.

Los objetivos de este ataque no tendrían que haber temido por el ataque, ya que la suerte del principiante parece estar de lado de Thomas Myles que conjura a la perfección el Protego Totalum (Crítico Grado 71) protegiendo a Phoebe y a él mismo de los demás, tanto es así que los demás no podrán verles ni tocarles (5 turnos). Aún así Phoebe Moore parece dispuesta a hacer algo y aunque logra coger la silla no la lanza con la suficiente fuerza como para alcanzar a Andros Nimloth. Radd Malakohva intenta proteger a los chicos y aunque su Cave Inimicum es conjurado e impacta no surte efecto debido a la cúpula que ya los protege.

Melinda Jones que ha aparecido con dos polizones logra proteger al grupo cuatro con su Protego Horribilis (4 turnos) al tiempo que no es impactada por el hechizo que Alex Johnson intenta lanzarle, pues ni siquiera consigue conjurarlo. Selene Goldman y Jacques Lompard no corren con la misma suerte. Los dos deciden atacar a Alice que ha ido contra Selene, pero la mujer es más rápida que los dos chicos e impacta en Selene dejándola incapacitada (3 turnos) para hablar pues su lengua se ha pegado a su paladar. Entre tanto el chico Lompard quizá por los nervios o por no lograr ubicarse en ese sitio desconocido ni siquiera logra que una chispita salga de su varita.

Benjamín Havámal que se ha aparecido fuera de la Biblioteca intentada abrir las puertas usando su fuerza pero al parecer la magia usada por Maya Fey es demasiado fuerte. Luego vuelve a intentarlo con un conjuro pero ni siquiera es capaz de conjurarlo.

Falta 1 turno para la llegada de la Brigada así como de los Bomberos.


La Resistencia
Maya Fey 21pvs.
Alice Johnson 29pvs
Alex Johnson 25pvs
Andros Nimloth 31pvs
Rhiannon Lincoln 24pvs.
Mario Stephens 20pvs. 1 turno desmayado
Steffan Cavanagh 31pvs

Grupo 1
Thomas Myles 16pvs. Oculto tras la mesa. Protegido por Protego Totalum y fuera de la vista de los demás durante 5 turnos.
Phoebe Moore 13pvs. Oculta tras la mesa. Protegida por Protego Totalum durante 5 turnos y fuera de la vista de los demás durante 5 turnos.

Grupo 2
Judith Connor 13pvs.

Grupo 3
Katherine Radley 14pvs. Oculta tras la mesa
Megan Hunt 18pvs. Oculta tras la mesa
Peter Dunlop 20pvs. Oculto tras la mesa

Grupo 4 Protegido por Protego Horribilis durante 4 turnos
Dani Alvarez 15pvs.
Bradley Cooper 17pvs.
Ransom Baxter 19pvs.

Allie Jones 19pvs. Bajo maldición Imperius
Sam McMillan 18pvs. Inmovilizado en el aire 1 turno Puede hablar.
Sunday Dawson 14 Pvs. Bajo maldición Cruciatus- -2 en Sabiduría cuando detengan a Rhiannon durante 1 turno.
Brownie Kraul 13 pvs. Aturdida. -2 en Sabiduría el siguiente turno.
Felle Haine 16pvs. -1 pv. Cada turno hasta que la sanen.
Melinda Jones 28pvs.
Selene Goldman 16pvs Con la lengua pegada al paladar durante 3 turnos Puede intentar conjurar de forma no verbal.
Radd Malakhova 19pvs.
Benjamín Havámal 35pvs.
Jacques Lompard 21 pvs.

Si me he dejado a alguien MP.
Por favor, linkead la ficha en las firmas para facilitar el masteo.

Tenéis hasta el sábado 21, 8pm hora española para postear ^^
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Mario Stephens el Dom Abr 15, 2012 5:33 am

Todo sucedía muy rápido, y era inevitable pensar que debían darse prisa antes de que miembros de la Brigada intervinieran en el asunto. Tenían que hacer algo, y ya, que dejara bien claro que los muggles debían ir con cuidado si se metían con los magos o intentaban pasarse de la raya con éstos últimos, a este paso serían sus esclavos y eso era inadmisible.

- ¿No deberíamos aprovechar y hacernos con algun rehén, Fey? Si esto sólo se queda en un simple alboroto en una biblioteca, tengo la sensación de que no harán mucho más caso al toque de atención, sólo se limitarán a vigilar con más frecuencia los lugares más concurridos de Gran Bretaña - sugirió a Maya, acercándose a ésta para que aquellas palabras se quedaran entre ellos dos antes de que una impertinente muchacha los interrumpiera golpeando a la jefa de la Resistencia. Mario reaccionó al acto lanzándole un Depulso, pero la joven Maya fue más rápida, conjurándolo y provocando que la licántropo saliera disparada unos metros más allá. El hechizo del auror acabó estrellándose en un lugar irrevelante de la sala.

Pero poco más le dio tiempo a pensar cuando un brillante rayo le impactó pillándolo por sorpresa, y cayó al suelo mareado y perdiendo por momentos la noción de todo. Ni se había percatado de donde había provenido. Intentó levantarse, frotándose los ojos porque todo se volvía negro, hasta que cayó inconsciente. Esa idea no le gustaba nada, el perder el control de la situación era una de las peores sensaciones, sobretodo para él que había estado acostumbrado a trabajar como infiltrado lleno de enemigos y corriendo su vida en peligro. Quería estar pendiente y alerta de lo que sucedía, pero estaba claro que el desgraciado hechizo que lo alcanzó se trataba de un perfecto Desmaius. Sólo deseaba que no durara demasiado... Tenía la sensación que de los miembros de La Resistencia que estaban ahí presentes, él era uno de los que más cabeza y cordura tenía, y ahí estaba, imposibilitado por a saber cuanto tiempo. Lucharía porque fuera poco, no era de aquellos que precisamente se rendían tan fácilmente.

Al menos quedó tranquilo de las palabras y la proposición que le había hecho a Maya. Pensó que una de las cosas más eficaces que podían hacer era secuestrar muggles y conseguir llegar a un trato con ellos mediante el chantaje, pues estaba claro que la comunidad no-mágica podía superar en número a los magos, y para Mario crear guerras era como intentar congelar todos los océanos del planeta; es decir: algo imposible. Sólo conseguirían que ambos bandos rivalizaran más y se creara más odio entre uno y otro. No era una situación fácil debido a que los Brigadistas no parecían querer dar el brazo a torcer, pero quizás con el tiempo... La cuestión es que los magos no debían rebajarse a su nivel, si no estarían defendiendo lo mismo que defendían los Brigadistas.

'A todo esto, Mario... Cuando quieras te despejas la cabeza y te levantas ¿eh? No hay prisa... Estás en un precioso campo verde, prado con flores y por ahí anda tu mujer perfecta corriendo cual Heidi... ¡Por dios, quien diría que estás en una maldita biblioteca sumida en el caos absoluto! Nada nada... Tú tranquilo, relajado... No te atragantes con tu zumo refrescante y el sol que te da en la cara... Como los políticos, disfruta mientras el mundo se mata por ti...

... ¿Desde cuando te hablas a ti mismo tan sarcásticamente, Mario?...

... Desde que te dejas derribar por un simple Desmaius...

... Ah, vale... Pues nada... Seguiré disfrutando del paisaje...
'


***

DESMAYADO y disfrutando (?) xD
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Sunday Dawson el Lun Abr 16, 2012 2:46 am

Se quedó completamente helada cuando notó la punta de la varita contra su espalda y aquel susurro tan frío que podría haberle helado la sangre, pero lo que de verdad hace que el pánico la invada es la palabra que sale de boca de aquella mujer, sin darle ni tan siquiera la posibilidad de preguntarle: ¿Agradecerle a mi padre?.

Un escalofrío me recorre el cuerpo entero, como si una descarga lo atravesara por completo. Al principio no siento dolor. Durante un segundo tengo la sensación de que he dejado de sentir, pues no siento nada. Es entonces cuando una oleada de calor, como una flor transformándose en fuego empieza a propagarse por mi pecho e inunda mi cuerpo entero.

Es como si cada poro de mi piel, cada centímetro de mi cuerpo estuviera ardiendo en llamas y el dolor es tan insoportable que lo único que se me ocurre pensar es que quiero que termine ya, que se acabe. Me da igual dormirme y no volver a despertarme mientras todo ese dolor desgarrador desaparezca de mi cuerpo. En cierto momento notó el suelo duro dar contra mi espalda y aunque notó el tacto frío de las baldosas bajo mis manos que se mueven frenéticamente en el intento de agarrar algo, es una sensación que apenas percibo unos segundos pues todo lo que soy capaz de sentir es dolor. Desearía poder aferrarme a algo y que de esa manera me alejase de todo aquello.

El martilleo en mi cabeza va en aumento. Soy capaz incluso de oír mi pulso acelerado, el ritmo desbocado de mi corazón a un volumen tan alto que cualquiera diría que estoy dentro de mis venas y mi propio corazón. Todo se une a las demás sensaciones que voy experimentando. Parece como si la piel se me estuviese desgarrando y los huesos partiéndose en múltiples trozos, hasta tal punto que creo oír como se quiebran dentro de mi cabeza.

No quiero. Quiero evitarlo. No quiero darle el gusto de gritar, pero tengo la sensación de que si no manifiesto el dolor que estoy sintiendo solo se me va a hacer más insoportable. Al final mis sentimientos son más fuertes que mi cerebro y le doy la satisfacción de gritar. Gritar de dolor, de angustia… Estoy segura de que si en este momento pudiera hablar le suplicaría que me matase, como si nada más importase en el mundo. Como si ese destino fuese el mejor que me puede esperar, aunque una voz en el fondo de mi cabeza me diga que no, que mi destino es uno mucho más maravilloso. Un destino feliz.

La felicidad sin embargo ahora brilla por su ausencia en todo mi cuerpo. Notó como algo resbala por mis mejillas. Lágrimas. Lágrimas de dolor y desesperación. Unas lágrimas que queman, que me hacen daño cuando me recorren las mejillas, como si se tratasen de cuchillos afilados rasgándome el rostro. Incluso tengo la paranoia de que me están cortando el rostro lo cual solo hace que mi angustia vaya en aumento. El pavor me ha invadido por completo y empiezo a pensar que no va a terminar nunca.

¿Alguna vez terminará esta tortura? ¿Tendré otra vez esa sensación de paz? ¿Dejarán de atravesarme la piel miles de agujas? ¿Dejará de quemarme? He olvidado incluso que tengo en mi poder la pistola que Brownie me ha lanzado hace unos momentos.

Solo quiero que el dolor desaparezca. No me importa nada más.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Mihjail Vasiliev el Lun Abr 16, 2012 9:41 am

De la brusquedad con la que se había desaparecido, tras el chasquido que anunciaba su llegada, Mihjail tuvo que hincar la rodilla en el suelo y apoyar una mano en el suelo para no caerse. No era idiota, sabía sumar dos más dos y biblioteca de Universidad con Sunday. El corazón le latía tan fuerte que lo sentía a punto de subir por su garganta; en aquel momento la rabia que sentía se extendía como un veneno por todos sus pensamientos... ¡Y la joven no se libraba! ¿Por qué tenía que hacer siempre lo que le diera la gana?

Respiró hondo. No iba a pararse a hacerse con el lugar, era desconocido pero había una cosa clara: quienes eran los desgraciados allí; porque además se podían identificar a simple vista. ¿Podían ponérselo más fácil? Casi al instante y a pesar de estar entre todo el jaleo, los gritos y los hechizos, como si tuviera un radar para detectarla, divisó a Sunday. Cerró la mandíbula, tensó la expresión y apretó con fuerza la varita entre los dedos de su mano derecha, antes de salir disparado como una bala hacia la enmascarada que se mantenía de pie al lado de la muchacha.

- Apartate de ella, puta. - Dijo con voz ronca disfrutando al pronunciar cada una de las letras de la palabra final.
PU-TA.
Después un rápido movimiento de muñeca y... - Depulso.

Pero no lo iba a dejar allí, aquella mujer era el blanco de toda la ira del ruso en aquel momento y si no había tenido bastante con aquello (o había fallado) tenía guardado un postre para ella. - ¡Lapifors! - Aquella mañana se lo había enseñado a sus alumnos en la clase de transformaciones. Pullus estaba muy visto... Aquella idea hizo que esbozara una fina sonrisa.

Y después de todo lo que acababa de hacer, ni siquiera le dirigió una mirada a Sunday que restaba tumbada en el suelo.

Porque si la miraba... ¡No podría aguantar las ganas de estrangularla!

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Jackson Birahim el Mar Abr 17, 2012 11:15 am

Rondando por los lugares donde mas peligro habia, concreté un negocio bastante jugoso que nos sacaria de apuros economicos tanto a mi como a Felle Haine, lo que ella ganaba en el bar de mi mujer no era suficiente para vivir comodamente asi que me apresure a conseguir tarde o temprano algo de marmaja para pagar lo que teniamos pendiente. De aquella ganancia le daria la mitad por que se lo habia ganado, ademas como buena mujer que era, la administracion del dinero era mucho mejor si la llevaba ella.

No recuerdo de donde habia escuchado que ella estaria en la uiversidad con Agatha, asi que decidi a ir personalmente a entregarle el dinero, al fin y al cabo estaba muy cerca de ahi y no tardaria mucho. Camine a mi paso tranquilamente y encendi un cigarrillo, le di una honda calada y visualice los cambios que habia recibido el lugar, el clima realmente era muy bueno como para pasear por la tarde en compañia de tu pareja y de tu perro. Cuando pensé en eso, mi mente viajó hasta Brownie sin querer y con una sonrisa burlona segui mi camino.

Al casi llegar a la universidad un extraño presentimiento me invadio, tal vez fue mi sentir de auror wannabe pero de todos modos revisé que hubiese traido mi revolver y mi varita y asi habia sido, ya habia comprendido que jamas debia salir sin el equipo correcto desde que aquella bomba estallo en Alemania. Entre a la universidad y mire todo a mi alrededor, todo era muy gótico y bastante lugubre, bueno es que las construcciones de antaño asi eran, segui caminando hasta adentrarme cuando escuché gritos provinientes de la biblioteca y logré ver a un grandulón tratar de abrir la puerta con fiereza de una brutal embestida pero al parecer estaba bajo un hechizo aquella puerta y debia ser destruida a como diera lugar.

Corrí rápidamente hasta estar a la par con el semi-gigante y saqué mi varita, no iba a permitir que Felle saliera lastimada si es que ella estaba adentro.

- Felle!!!! me escuchas?!!!! Felle!!!! estas ahi?!!!! forcejee con la puerta mientras gritaba preso de la desesperación.

- Con un demonio!!! abrete maldita puerta!!!! Apartese por favor!!! COFRINGO!- Aquellos que estaban creando problemas se las verian conmigo, rezaba por que fueran brigadistas, habia llegado el momento de hacer pagar a esos malnacidos por lo que le habian hecho a mi padre y por lo que estaban haciendo con Felle en ese momento.

Sin embargo no podía estar un minuto mas ahi parado esperando a que alguna tragedia sucediese asi que me aliste para irme directamente hacie dentro del lugar, ya se enfrentarian a mi aquella horda de idiotas que seguramente solo querian crear caos.

Acción: Cofringo a la puerta
Acción: Aparicio dentro de la biblioteca


Última edición por Jackson Birahim el Sáb Abr 21, 2012 9:11 am, editado 1 vez
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Brownie Kraul el Miér Abr 18, 2012 1:25 pm

Todo parecía flashazos y gritos, una vez mas estaba envuelta en esas cosas de las cuales parecía que nunca iba a salir, no fuera porque o estaba en algún problema con guerrilleros o si no porque sin duda la había jodido en algo, fuese cual fuese el problema estaba de nuevo ahí, metiéndose en los mismos problemas de siempre y lo peor del caso no era que le preocupaba aquello, si no que parecía gustarle, parecía que esa adrenalina, que ese peligro la hacia sentir viva, y todo aquello que la hiciera sentir viva estaba bien para ella.
Sin embargo pensar y actuar no siempre era la cualidad de Brown, esta vez hizo gala de aquello al lanzarse contra aquella encapuchada pero no contaba con su velocidad o al menos con esos reflejos tan astutos, y antes de poder encajar con la suficiente fuerza su rodilla pudo ver en un milisegundo la sonrisa de aquella persona, no sin antes escucharla lanzarle aquel hechizo.


Literalmente voló por los aires, y en fracción de segundos llego un dolor acompañado de un estrepitoso sonido entre pupitres y libreros quebrarse a su caída. Dolía como cuando se subía a los arboles o murallas practicando Parkour y se daba con el trasero al suelo, por un instante incluso se quedo callada sin decir nada por el dolor que la dejo sin aire un segundo, sintió algo húmedo correr por su mejilla y cuando cayó por su brazo se dio cuenta que era sangre, maldijo en Aleman unas cuantas veces poniéndose de pie, cayendo de nuevo bastante aturdida.
“La varita Kraul… donde jodidos esta la varita” pensó mientras la palpo debajo de sus ropas, y ahi estaba la hermosa varita, la condenada y maldita varita que por su mania de siempre querer usar la fuerza casi nunca la forzaba. Pero esta vez tenia que hacerlo…

Se puso de pie de nuevo, todo estaba nublado y tardo un poco en enfocar bien las situaciones, sus ojos se abrieron al ver a su Felle, SU FELLE herida, y mas alla… Brownie palideció y se mordió el labio inferior con fuerza al escuchar aquella maldición imperdonable y ver a su Sunnydale en el suelo.
Su sangre hirvió y estaba segura que de poder hacerlo voluntariamente hubiera agradecido ser transformada en Lycan en ese momento para destrozar a aquella mujer, pero entonces… ¡El ruso al rescate!
Mijhail hizo aparición, y casi puso echar una risotada ante su acento ruso y la palabra “Puta” pero estaba tan furiosa que no pudo, tall vez por esa misma furia apunto a una silla ahí cercana.
-¡¡Carpe Retractum!! –su intención, fácil: arrojarle la silla a quien le había lanzado aquel Depulso y tirarla antes de que hiciera otra estupidez. Se movio lentamente, estaba ligeramente mareada pero tenia que hacer algo, intentaba acercarse a Felle también y hasta que sintió que estaba a una distancia considerable le apunto directamente. –Vulnera sanetum… -
Era un poco loca, siempre mirando por los demás, sonrio a su amiga deseando que dejara de sangrar. –No me mires asi guapa, nada de curarme sabes que eso no me va, preocúpate por ti ahora o haz algo por quienes pueda… ¡¡debemos proteger a los muggles, a los squibs!! –
Casi estaba alucinando, juraba que escuchaba la voz de Robin en algún lado, pero no estaba ahí, cerro los ojos un momento y respiro hondo. Tenían que hacer algo, ¡tenían que hacer algo ahora!
-LOS QUE NO TIENEN MAGIA!!, NO LES TENGAN MIEDO, SI LOS ENCUENTRAN DISTRAIDOS SAQUENLES LOS OJOS, PATEENLES EL TRASERO..LES DOY PERMISO!!! –grito a quienes la escucharán, y que ahora viniera lo que viniera…



acciones:
1.- lanzar un carpe retractum empujando una silla hacia Maya Fey

2.-Vulnera sanetum a Fellecita *-*


Última edición por Brownie Kraul el Jue Abr 19, 2012 5:13 am, editado 2 veces

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Gerry Lincoln el Miér Abr 18, 2012 11:07 pm

Tomó aire, recostándose en el sillón y estirando un poco la espalda, podía incluso notar cómo le crujía. Había estado horas en su despacho personal leyendo notificaciones y arreglando papeleos varios. Aún recordaba aquella época en la que ser auror era ser alguien ocupado, pero tenía que dejar de lamentarse y conformarse con la situación actual.

Tomó un sorbo de la taza de té ya templado que tenía sobre el escritorio y se dispuso a seguir con el trabajo cuando un murmullo interrumpió el silencio de las calles de Le Valgrange. Gerry frunció el ceño y no tardó en levantarse y echar una ojeada por la ventana. Dentro del barullo que se había formado, distinguió un halo azul muy brillante que iba pegando brincos entre la gente. Sin duda se trataba de un Patronus. De primeras, a Gerry no le dio muy buena espina, pues los Patronus solían usarse cuando había pasado algo que podía poner en riesgo o afectaba al Mundo Mágico. Pero en cuanto el hechizo traspasó el cristal de su ventana con esa forma animal tan peculiar y simpática, dando un par de vueltas alrededor de él antes de seguir su camino, el auror entendió que ese aviso e incidente tenía un vínculo mucho más estrecho con Gerry de lo que él mismo creía. Entendió isofacto el mensaje y sin pensárselo dos veces se hizo con la varita y dando un toque con ésta, se apareció en la biblioteca de la Universidad londinense muggle. Estaba seguro que era el lugar donde Sunday estudiaba, sólo esperaba que en medio de todo aquel caos que se estaba desatando en ese espacio tan reducido, no se encontrara su hija.

Su instinto le decía que pusiera orden, pero había aparecido en escena de un modo personal y él solo tampoco podría hacer demasiado, tendría que invocar a los demás aurores y era demasiado arriesgado, y además muchos de ellos se habían puesto de parte de los de la Resistencia, los mismos que habían iniciado esa guerra campal. Y hablando de aurores “convertidos”, había un hombre tendido en el suelo, el cual le resultaba vagamente familiar, demasiado… Y no de haberlo victo en Gran Bretaña, sino más bien en América…

Pero ignoró a los culpables cuando al girarse sobre sí mismo, en una búsqueda por encontrar visualmente a Sunday en la sala –o mejor dicho, esperaba no encontrarla─, pero por desgracia, frente a sus ojos, se hallaba la muchacha, lanzando gritos desgarradores al aire que manchaban de dolor y desgracia al ambiente junto a la sangre que ya se derramaba en el ambiente. Aunque estuviera ocultando su cabellera rubia, la reconocía: ya había visto esa peluca negra antes. ¡Y qué demonios! ¡Era su hija! ¿Cómo no iba a reconocerla?

Desgraciadamente no pudo sentirse aliviado de verla sana y salva, por cómo se estaba retorciendo de dolor bajo la maldición imperdonable Cruciatus. Pero si pensaba que la situación no podía ir a peor, fue cuando en su campo visual apareció Rhiannon. ¿Qué diablos hacía allí? Algo en la mirada de la mujer le decía a Gerry que no había escogido a su víctima al azar.

¡Baja la varita! ¡BAJA LA VARITA MALDITA SEA! ─gritó a la que se suponía era oficialmente su mujer. Una cosa es que el auror no quisiera hacer más daño del debido, y otra que Rhiannon no le dejara otra alternativa─ ¡DESMAIUS! ─pronunció con firmeza, sin darse cuenta que conjuraba prácticamente al mismo tiempo que un chico no muy lejos de él que trataba de defender a Sunday.

Des de luego provocar aquel tipo de alborotos era ya el colmo, hiriendo a inocentes, no era la manera de arreglar las cosas; pero quizá se pudiera comprender un mínimo, tan sólo un mínimo por la situación y las presiones del Mundo Muggle. Pero lo inadmisible era oír como conjuraban los maldiciones imperdonables que aún seguían estando prohibidas, y el Cruciatus no era la única que había recorrido la sala, todavía había una pendiente de solucionar y erradicar.

¡DEPULSO! ─cambió de dirección su varita, que ahora apuntaba directamente a Alice Johnson, que mantenía a Allie bajo la maldición Imperius. Luego dirigió de nuevo su mirada a Rhiannon─ ¿No habéis hecho bastante ya? Se ha derramado suficiente sangre por hoy, ¡MARCHAOS! ¡Son sólo estudiantes y estáis haciendo daño a magos también, inconscientes, acabaréis arrastrando al Mundo Mágico bajo vuestras garras! ─les espetó con la vena del cuello sumamente dilatada y sin bajar la guardia. Ya pensaría que hacer con Rhiannon después…


____

1 ─ Desmaius hacia Rhiannon Lincoln.
2 ─ Depulso hacia Alice Johnson.
3 ─ Gritar un poco


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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Andros Nimloth el Sáb Abr 21, 2012 5:21 am

Todo fue bastante rápido.

Supo que su hechizo no surtiría efecto en cuanto sintió su varita vibrar en sus manos sin despegarse de ella el destello propio de un hechizo conjurado bien ejecutado.

De todos modos era muy posible que aquel aparentemente negativo resultado terminaría siendo mejor que la otra opción, en la que la bombarda posiblemente hubiera estallado trayendo consigo daños a aquellos muggles, pero también a él y muchos de sus compañeros, quizás a todos. En todo caso eso ya no importaba demasiado y aunque no le había gustado mucho fallar solo tenía que seguir en lo que se habían propuesto y conseguir mandar el mensaje esperado. Iba viniendo cada vez mas gente, algunos compañeros pero otros, posiblemente tan solo habían llegado para acompañar y ayudar a los muggles.

Inclusive vio que le lanzaban una silla de manera inefectiva por la falta de fuerza de aquella chiquilla. También se podían sentir ruidos afuera de la puerta que el hechizo de Maya se había encargado de asegurar. Andros estuvo a punto de responderle a la chica que le había lanzado la silla tan solo para que pudiera comprobar cuanta diferencia había entre usuarios de magia y simples humanos. No le prestó atención y menos le dedicaría respuesta a los gritos histéricos de Rhiannon, parecía que fuese una costumbre propia gritar de esa manera. En fin, ella también tendría que ocuparse de sus propios asuntos así como Andros había decidido hacerlo.

Había mucho de donde elegir, el movimiento y la aparición sorpresiva de Cavanagh en la escena le pareció propia y un mocoso había impedido lo que debía ser un golpe bastante fuerte. Sonrió de soslayo y conjuró directamente contra aquel chico buscando una especie de excusa que realmente no necesitaba ya que a él le daba igual. La elección del hechizo parecía ser igual de caprichosa, pero no por ello con falta de decisión y con la mentalidad de ver cumplido efectivamente los efectos de ese mismo conjuro.

-Sectusempra!-

Conjuró esperando también que el gigante tomara un poco de retribución por la molesta intervención realizada contra tal jugada. Sin perder tiempo Andros buscó una víctima mas, su mirada se enfocó en una mujer, había notado como ella había querido ayudar a alguien sin saber exactamente a quien pero teniendo totalmente en claro que no era uno de los suyos y pues simplemente bastaría tal hecho para ejecutar el hechizo. –Depulso- lanzó decididamente confiando en que tal hechizo llegaría a su destino sin problema. No podía tener tanta mala suerte en un mismo día.

_____________________________________________________________

Acción 1: Sectusempra al hippie (Radd)
Acción 2: Depulso a Melinda Jones.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Selene Goldman el Sáb Abr 21, 2012 8:28 am

¡Mierda Selene!

Enseguida se dio cuenta que la otra había sido más rápida que ella al conjurar… y las consecuencias de su lentitud no eran especialmente agradables ni bienvenidas. Se agachó tan pronto como sintió el impacto, para protegerse de otros posibles ataques, con uno ya tenía suficiente. Notó su lengua pegada al paladar y, aunque sabía que no serviría de nada, intentó despegarla y pronunciar alguna palabra inútilmente. Nada, lo único que salía de su boca eran sonidos extraños.

Era frustrante no poder pronunciar ni una palabra, ni un grito, ni un hechizo… Miró la varita que tenía en la mano y se sintió de lo más inútil. Tendría que haber hecho caso a Melinda y quedarse en la casa tranquilamente… como si ella fuera capaz de quedarse tranquilamente en algún sitio.

Miró con un odio desmesurado a la persona que la había hechizado vilmente y trazó rápidamente un plan de venganza en su cabeza. Sabía perfectamente que podía conjurar sin necesidad de pronunciar las palabras, pero también sabía que ésos hechizos no acostumbraban a dar el mismo resultado. Aún así, todavía le quedaba la fuerza bruta, ¿no? Aunque ella no fuera especialmente destacable en ese campo, el efecto sorpresa sí que debía ser importante.

Desde donde estaba no tenía una visión muy amplia de la biblioteca, se desplazó un poco entre las mesas y librerías que había tiradas por todos lados sin perder de vista a quien la había atacado. La suerte de ser pequeña era que se podía mover discretamente. Vio grupitos por todos lados, los de la resistencia se distinguían fácilmente por las mascaras, y luego había magos lanzando hechizos desperdigados por todos lados.

Fue avanzando para quedar a la espalda de su objetivo, sin fijarse demasiado en quien la rodeaba; los únicos que tendía controlados eran los enmascarados. Intentó no escuchar los hechizos que éstos estaban usando, ni contra quien… en la biblioteca sabía que estaban Sunday, Noah y Melinda, porque les había visto, pero seguramente habría más gente a la que conocería, querría ayudar y lo único que haría sería molestarles con su actual “mudez”.

No pudo resistir las ganas de conjurar, aún sabiendo las probabilidades. Vamos Selene, tu puedes, no es tan difícil como parece, ya lo has hecho otras veces. Desde su escondite apuntó hacia quien tenía más cerca (Andros) y puso toda su cocentración en un Levicorpus; si conseguía levantarle y luego dejarle caer seguro que ileso no saldría.

Acto seguido cogió el libro más gordo y pesado que encontró en sus proximidades y salió corriendo hacia la persona que más odiaba en ese momento (Alice).


Acciones:
- Levicorpus a Andros
- Librazo a la condenada Alice en toda la cabeza
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Felle Haine el Sáb Abr 21, 2012 2:04 pm

Su hechizo había acertado. Pero ese era uno de los casos por las cuales no se podía cantar victoria tan temprano, puesto que una vez que cayó Mario al piso desmayado, sintió casi al instante varias cortadas punzantes que la hizo caer inmediatamente, a unos metros de donde estaba el miembro de la resistencia. Se quiso levantar, pero el dolor le era indescriptible, no sabía cuanto daño había sufrido en su cuerpo, pero estaba completamente segura que una de sus piernas estaba afectada ya que no se podía levantar. Se retorció y escupió sangre por la boca, viendo que no eran unas gotitas, sino lo suficiente como para que su mano estuviera empapada.

Vio a la responsable de aquel acto y entonces, fue cuando la furia superó al dolor.

- ¡¡¡¡¡¡FAN TIK!!!!!!!! - Dijo en sueco, que vendría siendo el equivalente a "maldita perra". No sabía de donde le había salido la fuerza de gritarle, pero la subida de adrenalina hizo querer levantarse a pesar de las cortadas que había sufrido. No fue fácil, sobre todo estando en ese caos donde todos se abatían a todos, con todas las fuerzas que le quedaban, primero se sentó y vio como uno de su brazos también estaba cortado, doblarlo era un suplicio, así que lo dejó en posición de reposo recto a un costado. Más rabia se le sumó, sentía de cierta forma que estaba con los brigadistas... malditos asesinos, no podía creer que eran magos. A todas esas, bien sea por la rabia o por la adrenalina logró pararse, no sin antes tambalearse y dar unos pasos a duras penas dejando un rastro de sangre, que si bien no eran chorros ni dejaban charcos, pero si no era tratada lo más pronto posible se desangraría. Se sostuvo de un librero, incluso respirar se le hacía difícil, asumía que también tenía una cortada a un lado de su costilla, ya que sentía como al ensanchar su pecho le dolía horriblemente.

De repente, como un dejo de esperanza, escuchó una voz muy familiar que le llamaba. ¡Era Jackson!, corrió (bueno, más bien cojeó de una manera rápida) hasta la puerta, lo cual odió en el transcurso ya que tenía que respirar agitado y el dolor que tenía en su costilla no cesaba

- ¡Jackson! - Gritó y luego tosió un poco más saliendo unas gotas de sangre. Tenía que hacer algo rápido con esas heridas. Intentó abrir la puerta de una manera común aunque sabía que era inútil. Forzó el pomo un poco frustrada. Alzó su varita para abrirle - Cistem Aperio - Esperaba que eso funcionara.

En eso a lo lejos, pudo vislumbrar a Brown. La alegría de verla a salvo le hacía devolverle una sonrisa a su oscurecido rostro, quiso levantar su varita para curarle cualquier cosa que sea, pero en eso la interrumpió y en vez le hizo un Espikey, esperando que funcionara. No dijo nada más, pero solo asentó con su cabeza a lo que ella decía, no hacía falta más palabras, Brownie y ella se entendían perfectamente, tanto que con un solo par de indicaciones podían trabajar sin ningún problema.

Con Espikey o no, se llenó de valentía luego de que Brownie le hablara y enfocó su mente en otra cosa, ya que era necesario. Pero primero tenía un asuntillo que tenía que tratar, visualizó a su atacante, mantuvo de alguna manera su mente concentrada y afiló su mirada.

- ¡¡Mimblewimble!! - Apuntó hacia la muy arpía de su atacante. Tal vez no podía rebajarse a su nivel, pero al menos si funcionaba su hechizo sería un blanco fácil y eso era lo que buscara, imposibilitarle así como la había dejado a ella.

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Acción 1: usar un Cistem Aperio para abrir la puerta
Acción 2: lanzar un Mimblewimble a Rhiannon, para que quede pendeja atontarla.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Thomas Myles el Dom Abr 22, 2012 1:56 am

Sí, él era el más listo y el ejemplo que todos debían seguir, pero nunca sospechó que su varita le diera tanto la razón. Incluso Thomas se había quedado asombrado por la eficacia de su hechizo. Si es que no le quedaba otra alternativa que amarse a sí mismo y admirarse.

Miró a Phoebe disimulando su cara de atónito sonriendo. Siendo amiga de Sunday no pensaba que fuera a delatarlo. Aún y así maldeciría una y otra vez el encontrarse justamente allí, y en ese mismo momento. Quizás de haberse ido directamente al apartamento se hubiera ahorrado todo el embrollo. Y no; no le importaba demasiado lo que le sucediera a los demás ahí dentro, pero por su reputación debía parecer lo contrario. De hecho, en una ojeada general a la biblioteca y entre el caos, divisó a Sam McMillan, ese irlandés de pacotilla al que había visto en el lugar por primera vez en ese día. ¿También atrapado? Si no fuera por la presencia de Phoebe se hubiera echado unas risas viéndolo ahí en medio, suspendido en el aire. Ya le iba bien quedarse un rato de esa manera, por todas las fricadas que tenía que aguantar diariamente. Tampoco le deseaba ningún mal pero… Si tenía que reposar unos días en el hospital mejor que mejor.

Soltó el brazo con el que había rodeado a Phoebe para echar un vistazo alzando la cabeza por encima de la mesa tras la que seguían refugiados, agachándose de nuevo al ver como un tío de unos… ¿tres metros? Les lanzaba con decisión y fuerza bruta otra mesa. Por suerte se quedó a medio camino igual que la silla que trató de lanzar Phoebe. ¿De verdad habían acudido al lugar unos semi-gigantes? (que por cierto, era la primera vez que los veía de verdad) ¿Lo próximo qué serían? ¿Acromántulas?

¿Etes-vous bien Phoebe? –le preguntó a la muchacha con un tono de preocupación, pues físicamente por ahora parecía que estaba más o menos bien, no más allá que la cara rajada –que eso para Thomas ya sería bastante condena− y podía hasta lanzar sillas, pero nunca iba de más preguntarlo para quedar bien aunque fuera.

Cuando mencionó a Sunday, éste enseguida dirigió su mirada al lugar de donde provenían los gritos, unos metros más allá de ellos. Era ella, bajo una maldición imperdonable, estaba seguro que se llamaba… ¿Cruciatus? nunca había visto algo semejante, como con la magia y una varita podías adquirir el control absoluto sobre una vida humana. Estaba fascinado, y de no ser, una vez más, porque quedaría excesivamente mal y tachado de cruel, ahora mismo se levantaría y gritaría un “Vive la Résistance!” y estaba seguro de que en un futuro colaboraría con ellos, de una forma más sutil que los que estaban ahí, pero los magos TENIAN que ganar esa batalla. También se aguantaba las ganas de gritar a los cuatro vientos lo orgulloso que estaba de ser mago.

Poco después, justo cuando ya iba a conjurar algo para detener el rayo que tanto hacía sufrir a Sunday, una persona apareció justo a su lado, y no tardó en reconocerlo.

Mihjail… −susurró lanzándole una mirada bien penetrante al ruso, a sabiendas de la tan cercana presencia de Phoebe. Pero luego habló en un tono como si estuviera aliviado− Ha venido a salvarla –y de tal manera se centró tanto en él, que ni se percató –ni sabía− que el hombre que acababa de aparecer en escena y que trataba de poner orden era el padre de Sunday. Ignoró todo cuanto había a su alrededor, excepto a Sunday y Mihjail. Ese tío no podía salir impune de ahí, trataría de quitarlo de en medio fuera como fuera, y no especificaría en lo de “quitarlo de en medio”.

Tienes razón, he de hacer algo ya que puedo. Esta gente no tiene pardon −le dijo a Phoebe mirándola a los ojos como si hubiera florecido en él un repentino deber de alzar la varita para defender a inocentes como lo era ella−. Se piensan que así vamos a llegar a alguna parte…

Miró al frente, aparentando que buscaba a alguien de la Resistencia, y realmente así era, pero sólo para conseguir una buena excusa y malherir –como mínimo− a Mihjail sin que pareciera un ataque directo, si no accidental. Era una lástima que no pudiera matarlo directamente porque se notaría demasiado y hacía falta experiencia para lograr un Avada Kedavra limpio y brillante, encima tenía suerte, Thomas se mordía el labio por la impotencia de que sólo pudiera imaginarse la escenita y no hacerla realidad por ahora.

Esperó unos segundos hasta que vio el momento oportuno justo cuando un miembro de los atacantes se colocó prácticamente detrás del ruso. ¿Quién sospecharía si Thomas procuraba lanzar el hechizo al de la Resistencia y por los “nervios” se desviaba e impactaba en Vasiliev?

¡Sectumsempra! –conjuró sin dejar al descubierto la varita, la cual la seguía teniendo semi escondida a pesar de que nadie parecía poder verlos en ese instante. Era un verdadero hándicap tener a Phoebe al lado, que seguro iría a chivarse a Sunday si Thomas hacía cualquier tontería fuera de lugar, no le quedaba otra que disimular, tal y como había planeado y estaba poniendo en práctica. La sonrisa sí que no pudo disimularla, de tan sólo imaginarse a ese tío retorciéndose en el suelo como ahora mismo se encontraba Sunday.


***

- Sectumsempra a Mihjail*

*Haciendo parecer que se lo lanza a Alex Johnson, que en ese momento se sitúa detrás y cerca de Mihjail

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¡Os lo dije!

Mensaje  Melinda Jones el Dom Abr 22, 2012 3:31 am

La metamorfomaga sonrió ligeramente satisfecha ante el resultado de su hechizo que consiguió proteger a los muggles que se encontraban cerca de ella. Ahora solo les restaba sacarlos de allí, el problema radicaba en que había bastante gente allí que estaba teniendo sus propios problemas y es que, los hechizos habían empezado a volver en todas direcciones y a hacer sufrir sus efectos a los recibían.

Y aún se extrañaban de que los Brigadistas fueran tras ellos. Con gente como La Resistencia iba a ser más difícil convencer a los muggles de que los magos (al menos la gran mayoría de ellos) no suponían ningún tipo de peligro ni amenaza. Pensar que por gente tan inútil como ellos, los jóvenes iban a sufrir las consecuencias... Eso le hizo pensar en las hijas de su hermana, que para nada tenían la culpa de lo que aquellos estaban haciendo pero muy posiblemente fueran a pagar los platos rotos.

Les lanzó una severa mirada tanto a Jacques como a Selene, que a pesar de lo que ella les había dicho estaban allí, pero no se molestó en empezar a echarles la bronca, más que nada porque no había tiempo que perder y un segundo de despiste podía costarles bastante daño, inclusive la vida.

Ni siquiera les iba a decir un “Os lo dije” cuando Selene recibió aquel hechizo por parte de aquella bruja, no, se limito a apuntar a Selene – Finite Incantatem – Intentó conjurar antes de volverse a la mujer enmascarada y apuntarle a ella también – ¡Jynx! – Sí, iba a probar el mismo hechizo que había intentando lanzarle Selene minutos antes, a ver si ella tenía más suerte que la rubia a la hora de conjurarlo.

El problema de esa acción, era precisamente, que no le iba a dar tiempo a responder o intentar defenderse del Depulso que uno de los enmascarados parecía dispuesto a lanzarle, justo momentos después de que ella hubiese llevado a cabo sus acciones. Eso y no poder ayudar a aquel chico hippie...

Melinda había aprendido hacía años que no siempre se podía salvar o ayudar a todo el mundo, pero eso no significaba que el no poder hacerlo la fuese a frustrar menos. Ojalá hubiese podido multiplicarse con un Geminio (lástima que no funcionaba con humanos) y hubiese tres Melindas dispuestas a ayudar a tantos como pudieran.

Finite Incantatem a Selene Goldman
Jynx a Alice Johnson

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Rhiannon Lincoln el Dom Abr 22, 2012 5:00 am

Sentir la vibración en la varita y ver segundos después como la muchacha caía al suelo retorciéndose de dolor no hizo sentir a Rhiannon de otra manera más que pletórica. Mantuvo sus ojos oscuros fijos en los azules de la muchacha que parecían mirarla desafiantes incluso estando bajo aquella maldición. La mujer sonrió con crueldad sin apartar la mirada mientras por dentro deseaba que los cerrase, que empezase a gritar de dolor bajo aquella tortura...

El momento parecía no llegar nunca hasta que los ojos de la muchacha se cerraron y en su lugar empezó a gritar. La sonrisa de la mujer se ensanchó ligeramente sobretodo al notar que de sus ojos ahora cerrados brotaban lágrimas de dolor – La próxima vez no te atrevas a desafiarme – Le susurró aunque con un tono de voz que era lo suficientemente audible para la joven. Aquellos ojos azules desafiantes nunca volverían a mirarla así, Rhiannon se encargaría de ello.

“Apártate de ella, puta”. La mujer volvió el rostro hacía la persona que le había dicho aquello y esbozó una media sonrisa antes de soltar una carcajada. Le hacía gracia que la llamasen de aquella manera y sobretodo que lo hicieran con aquel asunto – Cuidado con a quién llamas puta – Le espetó pero antes de poder añadir algo más una voz por demás conocida apareció en escena. – ¡Gerhard cariño! ¿No te unes a nosotras? – La sonrisa afilada en su rostro no cambió ni un ápice y su varita seguía apuntando en la misma dirección a pesar de haber virado el rostro para encararse a los dos hombres – Ya tengo la varita bajada, ¿qué no lo ves? – Le dijo con sorna, puesto que Dawson estaba en el suelo y para que la maldición siguiera surtiendo efecto ella tenía que seguir apuntando hacia ella. Por lo tanto en esos momentos apuntaba hacia abajo. – Tanto drama por una cría... ¿De verdad necesita dos héroes?– Soltó justo antes de que el ruso tuviese intención de lanzarle un Depulso, que no sabía ni siquiera que pintaba allí, aunque se podía hacer alguna idea y eso siempre desembocaba en otras ideas peores en la mente de la ex convicta.

¿Con qué esas teníamos? Dejó unos segundos de margen al hombre y sin romper realmente la conexión con la muchacha hasta unos pocos segundos antes de que de sus labios salieran las palabras: Aresto Momentum - ¿Su intención? Ralentizar el tiempo lo suficiente como para poder después apartarse de la trayectoria del hechizo lanzado por el ruso, pero no se iba a quedar allí, apuntó a Gerry y sonrió de una forma casi cruel – ¡Everte Statum! - ¿Él se atrevía a lanzarle un Depulso y esperaba que ella no hiciera nada? Se creía que era idiota.

No muy lejos de donde se encuentra ella Alice Johnson puede sonreír satisfecha puesto que ha conseguido pegarle la lengua en el paladar a la muchacha, su problema ahora era la otra mujer que parecía tener ganas de unirse a todo aquello, así que tomando el relevo de su hermano y sin pensárselo demasiado apuntó a esta – ¡Sectusempra! – Exclamó justo antes de girarse y apuntar de nuevo a la muchacha de antes – ¡Depulso!

Entre tanto Alex que no ha tenido suerte con el anterior hechizo decide ir por Jacques Lompard. Le sonríe durante unos segundo antes de levantar su varita hacia él – ¡Expelliarmus! – Así dejaría de intentar conjurar algún hechizo y hacer el ridículo. Acto seguido se vuelve hacía la puerta donde se encuentra aquella muchacha a la que Rhiannon ha conseguido lanzar el Sectusempra, dispuesta a abrir la puerta de la Biblioteca, bien, pues Alex está dispuesto a impedírselo – ¡Desmaius!

Aresto Momentum.
Everte Statum a Gerry Lincoln.

Alice Johnson: Sectusempra a Melinda Jones y Depulso a Selene Goldman.
Alex Johnson: Experlliarmus a Jacques Lompard y Desmaius a Felle Haine

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Maya Fey el Dom Abr 22, 2012 8:46 am

Maya observa con una sonrisa en el rostro a la licántropo salir volando y aunque hubiese podido atacar a cualquier otro en ese momento parece que tengan una lucha personal entre ellas, pues en el momento en que ve el intento de la chica de lanzarle aquella silla, levanta su varita hacía ella nuevamente – ¡Depulso!

TURNO 2
O lo que es lo mismo, el turno de los Críticos

Rhiannon Lincoln se ha convertido automáticamente en el foco de tres personas que hay en la biblioteca, dos de ellas que nada más aparecer se lanzan contra ella. A ella parece divertirle. Y los actos de Gerry y Mihjail van a tener una consecuencia que ninguno de los dos esperaba. Rhiannon consigue conjurar a la perfección un Aresto Momentum (Crítico grado 47) que consigue ralentizar el tiempo dentro de la biblioteca, a pesar de que Mihjail había sido más rápido y había conjurado también su Depulso (Crítico grado 99). El hechizo de la ex convicta hace que toda la biblioteca incluidos los hechizos que son lanzados en ese momento vayan a una velocidad agónica... a cámara lenta al igual que los movimientos de todos los presentes dentro de la biblioteca. (2 turnos. La dificultad aumenta en 2 durante estos turnos). A pesar de esto el hechizo de Vasiliev da de pleno en la mujer y la lanza volando, las acciones de Mihjail no terminan allí y a pesar de la ralentización temporal y el hecho de que Rhiannon esté volando por los aires logra atinar en la mujer que poco antes de caer al suelo y golpearse (-12pvs) se convierte en un conejo de pelaje negro que queda inconsciente en el suelo (2 turnos) (Y si, Rhiannon ha salido volando al estilo Matrix).

Felle no muy lejos de allí también había intentando conjurar contra Rhiannon pero su varita no parece haber reaccionado bien. Otra persona que ha conjurado hacía el grupo ha sido Thomas Myles que fingiendo que intentaba conjurar hacía Alex Johnson aprovecha y conjura contra Mihjail Vasiliev produciéndole varios cortes en el cuerpo de los cuales manan sangre (-3pvs y -1pv por turno hasta que le sanen).

Gerry Lincoln que no consigue conjurar siquiera el Desmaius contra su mujer sí que consigue conjurar un Depulso contra Alice Johnson que la tira al suelo (-3pvs) y rompiendo el Imperius que mantenía a Allie bajo la maldición, además de Melinda Jones que conjura también haciendo que un rayo azulado impacte contra la mujer (-7pvs) y Selene Goldman la atiza con un libro (Crítico grado 31) (-3pvs), no obstante a pesar del golpe que le propina Goldman, Johnson consigue conjurar un Depulso contra ella que la tira para atrás y la hace caer (-2pvs).

Melinda Jones también intenta conjurar un Finite Incantatem para que finalice el hechizo que mantiene la lengua pegada al paladar de Selene Goldman pero falla en su intento. Por su parte el hermano de Alice conjura un limpio Expelliarmus contra el joven Lompard cuya varita cae a dos metros de distancia y lo deja desarmado y aunque de su varita sale el rayo rojo del Desmaius, este va a parar a la pared en lugar de a Felle Haines.

En el otro extremo de la escena Brownie Kraul y Maya Fey mantienen su propia lucha, la semiveela vuelve a ser más rápida y conjura otro perfecto Depulso (Crítico grado 61) que vuelve a lanzar lejos de ella a la licántropo (-5pvs) mientras que Brownie, casi al mismo tiempo que Maya, demuestra también que es una bruja excepcional (Crítico grado 86) lanzándole una silla a Maya Fey que la hace tambalear y caer al suelo (-13pvs y 2 turnos inconsciente). Acto seguido la licántropo intenta conjurar un hechizo de curación para curar las diversas heridas de Felle Haine aunque sin mucho éxito.

Andros Nimloth después de haber fallado en la ejecución del Bombarda Maxima intenta conjurar un Sectusempra fallido a Radd Malakhova que se salva por esta vez, pero Melinda Jones no tendrá la misma suerte pues el Depulso la alcanza y la hace chocar contra la estantería más cercana (-5pvs). Además, Andros se ha salvado del intento de Selene Goldman de alzarle bocabajo, pues el hechizo ni siquiera le salió a la rubia que después arremetió con más suerte contra Alice Johnson.

Fuera, Jackson Birahim consigue abrir la puerta con el Confringo que provoca una pequeña explosión que rompe el hechizo que había conjurado con anterioridad Maya Fey, aunque después una fuerza le empuja hacía la pared de atrás, tanto a él como a Benjamín Havámal (-1pv cada uno) resultado del Cistem Aperio conjurado por Felle que ya era innecesario pues Jackson había sido más rápido que ella y su hechizo también había sido efectivo.


ESTE TURNO LLEGAN LOS BRIGADISTAS. RECORDAD TODOS QUE EL TIEMPO ESTÁ RALENTIZADO, CORTESÍA DE MRS. LINCOLN. TODOS LOS PERSONAJES QUE ENTREN EN LA BIBLIOTECA SE METERAN EN ESE “BUCLE” TEMPORAL.

La Resistencia
Maya Fey 8pvs.2 turnos inconsciente
Alice Johnson 16pvs
Alex Johnson 25pvs
Andros Nimloth 31pvs
Rhiannon Lincoln 12pvs. 2 turnos inconsciente y 1 turno convertida en CONEJO gracias a Mihjail
Mario Stephens 20pvs.
Steffan Cavanagh 31pvs

Grupo 1
Thomas Myles 16pvs. Oculto tras la mesa. Protegido por Protego Totalum y fuera de la vista de los demás durante 4 turnos.
Phoebe Moore 13pvs. Oculta tras la mesa. Protegida por Protego Totalum durante 4 turnos y fuera de la vista de los demás durante 4 turnos.

Grupo 2
Judith Connor 13pvs.

Grupo 3
Katherine Radley 14pvs. Oculta tras la mesa
Megan Hunt 18pvs. Oculta tras la mesa
Peter Dunlop 20pvs. Oculto tras la mesa

Grupo 4 Protegido por Protego Horribilis durante 3 turnos
Dani Alvarez 15pvs.
Bradley Cooper 17pvs.
Ransom Baxter 19pvs.

Allie Jones 19pvs.
Sam McMillan 18pvs.
Sunday Dawson 14 Pvs. -2 en Sabiduría durante 1 turno.
Brownie Kraul 8 pvs.
Felle Haine 15pvs. -1 pv. Cada turno hasta que la sanen.
Melinda Jones 23pvs.
Selene Goldman 14pvs Con la lengua pegada al paladar durante 2 turnos Puede intentar conjurar de forma no verbal.
Radd Malakhova 19pvs.
Benjamín Havámal 34pvs.
Jacques Lompard 21 pvs. Sin varita hasta que rolee que la recupera
Mihjail Vasiliev 24pvs. -1pv por turno hasta que le sanen
Gerry Lincoln 24pvs.
Jackson Birahim 18pvs.

Si me he dejado a alguien MP.
Por favor, linkead la ficha en las firmas para facilitar el masteo.

Tenéis hasta el domingo 29 para postear.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Veronika Derevko el Lun Abr 23, 2012 4:32 am

Veronika había sido de las primeras del cuartel en levantarse. Aquel aún olía a nuevo y es que después de que los magos destruyeran el antiguo cuartel habían tenido que mudarse a un edificio nuevo, que las autoridades equiparon casi de inmediato con lo mejor del mercado y la tecnología más avanzada, tanto así, que la pistola que se adjudico la joven Derevko antes de salir, contenía dardos que provocan una dulce descarga eléctrica a aquel que las recibiera, además de otra en la que llevaba los típicos dardos que usaban contra muggles.

¡Menuda memez! Usar dardos tranquilizantes en vez de balas y era por eso que siempre llevaba una tercera. Una glock con balas por si algún mago se le ponía muy chulo le atravesaba la cabeza con una bala, directo en la frente. Muerte instantánea. Verían como dejaban de dar problemas... El problema ahí era que los superiores estaban en contra así que eran pocas, por no decir que aún no las había usado ninguna vez, ocasiones en las que podía darse el lujo de matar a algún mago de un tiro.

Se puso su chaqueta por encima de la camisa que llevaba y con un gesto invitó a Daniel David y Jack Tyrell a seguirla – Empieza la fiesta chicos – Decía mientras salían al exterior y se ponía las gafas de sol (aunque no hubiese sol propiamente dicho) para lucir más... ¿tentadora? ¿Amenazadora? A saber lo que pasaba por la cabeza de la joven Derevko. Desde la distancia y con el mando abrió las puertas del deportivo en el que se montó poco después. – ¡Cinturones! – Exclamó antes de poner la música a todo volumen y pisar el acelerador a fondo de manera que salieron disparados por la calle. Conducía cantando y virando bruscamente de un lado a otro, en algún momento las ruedas del coche incluso chirriaron, si no supieran que era una muggle (para ellos porque en realidad era Squib) pensarían que era bruja, pues cualquiera diría que eso cosa de magia. Ella se limitaba a decir que era la experiencia.

El problema que se encontró fue un atasco que la hizo tamborilear con los dedos sobre el volante, visiblemente molesta. Al tener los ojos ocultos tras las gafas, no se veía que había entrecerrado los ojos y miraba con enfado a los coches que había cerca de ella. ¿Por qué siempre tenía que haber atascos cuando tenía prisa? ¡No lo entendía! Frunció los labios e incluso tocó varias veces el claxon y después de lo que a ella le pareció una eternidad esperando (aproximadamente 10 minutos) el tráfico volvió a ir fluidamente y ella pudo volver a pisar el acelerador, recorriendo lo que le quedaba de camino en poco tiempo.

Aquella vez no se le iban a escapar los malditos magos.

Bajó del coche y se dirigió casi automáticamente a la parte trasera de la universidad. No era tan estúpida como para entrar por la puerta principal sabiendo que podía haber medio edificio derrumbado o quien sabía que. Tras unos minutos andando encontró unos ventanales que daban a la biblioteca. Estanterías y mesas, además que le llegó el sonido característico de hechizos volando por aquí y por allá y los gritos de la gente. – ¡Están aquí! Les indicó a sus compañeros haciendo incluso una señal con la mano antes de sacarse la glock y apuntar a la ventana para disparar dos veces. El cristal se hizo pedazos casi en el momento en que las balas lo atravesaron. La Brigadista vio además como estas acababan incrustadas en una estantería cercana. Chasqueó la lengua, ya podrían haber volado los sesos de algún maldito mago.

Una de las ventajas de que gritasen tanto y estuviesen lanzándose hechizos era que no habrían oído los dos disparos. Cosa que sin duda hizo sonreír a la squib que se acercó hasta la ventana y con ayuda de los brazos se subió al alféizar pasando luego el cuerpo para entrar en la biblioteca. Fue entonces cuando todo se volvió raro. Tenía la sensación de haberse bebido litros de alcohol pues todo iba como a cámara lenta, de una forma horriblemente lenta... ¡Seguro que algún inútil había echado un hechizo!

Así con movimientos agónicos que estaban frustrándola a ella y haciendo que por su mente pasaran un montón de maldiciones se movió por la biblioteca asomándose por detrás de una estantería. ¡Incluso vio como su melena caía hacia un lado a cámara lenta! En realidad tenía que admitirse a sí misma que eso era algo que nunca olvidaría. Desenfundo la pistola de las descargas eléctricas y alargó el brazo apuntando al primer mago que vio de pie cerca de ella.

- Eres mío... – Susurró totalmente dispuesta a disparar y preparada para esconderse detrás de la estantería en cuanto hubiese disparado y así ponerse a cubierto. Si Jack y Daniel decidían salir a la carga allí en medio que hicieran lo que quisieran, pero ella iba a cubrirse las espaldas, sobretodo estando todo el ambiente tan jodidamente ralentizado.


Acción 1: Disparar a Gerry Lincoln.
Acción 2: Esconderse detrás de la estantería.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Gerry Lincoln el Lun Abr 23, 2012 6:59 am

Quizás sería por la rapidez en que trataba de conjurar, o seguramente la poca concentración que tenía en ese momento, pues lo último que se esperaba era encontrarse a Rhiannon allí. Su hechizo hacia ella falló, aunque por suerte pudo noquear momentáneamente a la mujer miembro de la Resistencia que controlaba mediante Imperius a una estudiante. Para cuando se dio la vuelta, sorprendido observó a su alrededor. Su exmujer –así es como la consideraba él− había desaparecido, o eso pensó hasta que miró finalmente al suelo. Siguió el rayo con los ojos hasta que dio con la persona que la había dejado sin sentido y que además la había convertido en conejo. Era un hombre más joven que él, y se hallaba justo al lado de Sunday, protegiéndola. Los observó fijamente por unos instantes para intentar entender qué clase de relación podían tener o si había sido casualidad, instantes que aprovecharon los Brigadistas para irrumpir en la biblioteca en medio de todo el caos ya formado. Llegó el momento que más temió Gerry des de que puso un pie allí dentro. Debía moverse rápido, habían muchos magos presentes y sentía que tenía la responsabilidad de poner a salvo a cuantos pudiera.

Para su desgracia, antes de llegar al estado dónde había llegado, Rhiannon dejó su peculiar huella con un Aresto Momentum. ¿Quién en su sano juicio la mandaría conjurar semejante hechizo? ¿Luchaban por la magia y resulta que luego le abrían camino a los Brigadistas? Podría tratar de finalizarlo con un Finite Incantatem, pero hacer eso podría traer consecuencias fatales, pues muchos jóvenes magos trataban de defenderse aún mediante hechizos, y frenarlos todos haría que se quedaran desprotegidos.

A pesar de todo, Gerhard haría lo posible por despejar la zona. Trató de buscar algo con una rápida mirada, algún objeto. Sería eficaz en aquella situación y sin riesgos de que por los nervios los chicos no pudieran conjurar bien una Aparicion, cosa que traería graves consecuencias. Un simple libro valdría para eso, total ya no podían disimular frente a los muggles y Brigadistas a esas alturas.
Justo cuando unas balas resonaron por la instancia y entró una mujer por uno de los ventanales, Gerry trató de conjurar un Portus, apuntando directamente a un libro situado cerca, muy cerca de Sunday y Mihjail, éste último ahora gravemente herido, con la intención de que lo usaran como Traslador hasta Le Valgrange.

La tensión estaba a flor de piel, pero se multiplicaba por cinco con aquella velocidad a la que solía viajar la luz. Ironía, sí. Gerry se dio la vuelta después, ignorando la mujer muggle que descendía a poquísima distancia del auror. No es que no la hubiera visto, simplemente debía actuar antes de que ésta lo hiciera, no era momento para contemplaciones.
Corrió con intención de llegar hasta Rhiannon. La ventaja de estar convertida en un conejo era el ser totalmente manejable en situaciones como la que se vivía. Tenía planeado cogerla entre brazos y desaparecer, pero no sin antes asegurarse de que al menos la mitad de esos muchachos jóvenes quedaban a salvo.

¡DESAPARECED! Cread trasladores y luego destruidlos o desactivadlos, ¡Lo que sea pero FUERA DE AQUÍ! ¡Llevaos a los heridos con vosotros! –ordenó mirando a toda la juventud y malheridos de la sala, sin escatimar a la hora de alzar la voz. No pronunció el nombre de los hechizos que debían conjurarse, daba por hecho que a esas edades debían como mínimo conocer la Aparicion, y no quería dar más información en presencia de los Brigadistas, a pesar de que éstos ya fueran bien espabilados y lo supieran− ¡No hagáis una maldita gilipollez si queréis seguir conservando lo que os distingue como magos y SALID DE ESTE LUGAR, YA!

Esperaba que Sunday también le hiciera caso, que no le saliera la vena rebelde en una situación así, y sobretodo que no hicieran tonterías con aquel traslador, o podrían armar una buena si caía en manos de Brigadistas. Gerry ya estaría atento por si por un error el traslador volvía a su lugar en la biblioteca después de utilizarlo, se encargaría de desactivarlo con un Finite.



1 – Lanzar un Portus a un libro muy cerca de Sunday y Mihjail, con la intención de transformarlo en Traslador. Si surte efecto, también podrían usarlo terceras personas y viajar a la vez

2 – Alcanzar a Rhiannon para cogerla entre brazos

3 – Gritar un poco más que antes (?)


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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Allie Jones el Mar Abr 24, 2012 7:38 am

Ser la marioneta de alguien no era agradable, en lo absoluto, y oír en su cabeza “mátalo” como si fuese un bucle no era mejor. Lo peor es que por mucho que intentase luchar contra aquella magia que se había apoderado de su cabeza y la ordenaba hacer aquello le era imposible. Por mucho que intentase gritar a su consciencia “¡No! ¡No!” por mucho que intentase rebelarse contra ello y no hacer casos a los órdenes su cuerpo parecía moverse sola y acercarse a Sam sin que ella pudiera hacer nada para impedirlo. ¿Perdería la consciencia de que estaba haciendo aquello? ¿De qué iba a intentar matarlo?

No lo sabía.

Parpadeó varias veces cuando aquella neblina que le nublaba la mente se despejó de repente. Estaba cerca, muy cerca de Sam que en ese momento cayó al suelo y tuvo que volver a parpadear otro par de veces cuando vio que caía a... ¿cámara lenta? ¿Le habían dado un golpe en la cabeza mientras estaba hechizada acaso? Bueno, que más daría...

- Lo siento. Lo siento mucho, yo no... – Ella no quería hacerle daño por supuesto que no – No quería hacerte daño. – Ella nunca le hubiese hecho daño a nadie. Ni siquiera el hecho de tener que hechizar en esos momentos a alguien por lo que les estaban haciendo le hacia alguna gracia. Allie siempre se había considerado pacífica, quizá demasiado y con unas ideas en la cabeza demasiado utópicas, de aquellas que nunca llegarían a hacerse realidad, puesto que la Utopía no existía. Nunca lo había hecho y nunca lo haría. – ¿Estás bien? – Preguntó finalmente mirando luego a su alrededor y encontrándose cerca, bastante cerca de ella a Sunday y Mihjail, el segundo sangrando.

Si algo se le daba realmente bien a la chica Jones, era ayudar a los demás, así que en esos momentos no dudo ni un momento antes de apuntar a Mihjail, a sabiendas de que él no la iba a reconocer... No sabía si alguna vez la había visto bajo aquella apariencia, aunque eso en esos momentos poco importaba – Vulnera Sanetum – Murmuró audiblemente apuntándole con la varita antes de volver a echar un vistazo alrededor.

Una de las enmascaradas había caído e incluso le daba la sensación de que faltaba alguno, pero no estaba como para pararse a pensar en eso. Volvió a echar un vistazo a Sam (cosa que se le antojo que tardaba lo menos cinco minutos en hacer) y luego su vista se fijo en los dos enmascarados que había no muy lejos de allí, apuntando a uno de los dos (Mario), decidida. Sabía que no se iba a arrepentir de aquello aunque no le gustase lanzar hechizos ofensivos a nadie – ¡Everte Statum! – Exclamó y se sorprendió de que la mano no le temblase al hacer eso.

De todos modos alguien tenía que pagar por haberla hechizado y ordenado matar a Sam y cómo no sabía quién había sido, pues él pagaría los platos rotos, después de todo, todos los enmascarados pertenecían al mismo grupo de inútiles que en lugar de estar ayudando a la Comunidad Mágica los estaban dejando en una peor posición cometiendo acciones como las de aquella.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Mihjail Vasiliev el Mar Abr 24, 2012 7:53 am

Mihjail sonrió satisfecho de su actuación pero aquella alegría duró poco: la sonrisa se quedó congelada durante unos segundos en su rostro cuando impactó contra él , aquella maldición haciendo que cayera al suelo de rodillas mientras debido al Arrestum, notaba como su piel y su carne se abría, dejando escapar la sangre a cuanta gotas que teñía de color carmín su camisa blanca.

Apretó los dientes con fuerza intentando controlar el punzante dolor llevándose una mano a la herida del brazo izquierdo, apretándolo entre sus dedos como si así fuera a conseguir que todo aquello fuera a pasarse. Las voces a su alrededor (sobretodo los gritos de Gerry) lo mantuvieron consciente de todo lo que sucedía a su alrededor.

¡Vamos! ¡Vamos!

La brigada había llegado y aquellos no iban a hacer distinciones. ¡¿Quién más faltaba en aquella jodida fiesta?! ¡¿La Santa Inquisición Española?!

Levantó la cabeza mirando por encima de las mesas, estaban entrando por una ventana. De ahí no debían pasar. - ¡Partis temporus! - Gritó notando como las palabras parecían atascarse en su garganta, dibujando y línea imaginaria con la varita entre los brigadistas y los magos y los muggles atrapados. Una barrera mágica que los impidiera acercarse los ayudaría a poder salir de aquel lugar.

Buscó protección de nuevo bajo las mesas y de rodillas se arrastró hasta donde seguía Sunday tumbada, seguramente aún bajo el atontamiento que producía aquella imperdonable. - Cariño... - Susurró cuando llegó a su lado y la tomó de los hombros para ayudarla a levantarse si quería. - Coge el traslador. Ayudalos a salir... - Durante unos segundos pareció que el tiempo se detenía, y no tenía nada que ver con el hechizo que afectaba la biblioteca. Sus ojos se habían encontrado con los de Sunday y al contrario de lo que había pensado, solo tenía ganas de abrazarla y llevarla lejos de allí. - Nos veremos en casa. - Asintió con la cabeza.

Tragó saliva y eligió a su nueva victima. - Contaré hasta tres, ¿vale?... Uno... Dos... - Y cuando abría la boca para pronuciar el siguiente número, se levantó tan rápido como pudo, yendo hacía el lado opuesto de donde se encontraba la joven Dawson, lanzandose mientras apuntaba en el aire a Alex: ¡Confundus! Si acertaba, el miembro de la resistencia sería carne de brigadista.

Cayó al suelo de forma algo aparatosa, buscando de nuevo algun lugar con cobertura. - ¡Todos fuera, joder!

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Jacques Lompard el Mar Abr 24, 2012 9:22 am

- ¡No! ¡Otra vez no! -Miró desesperado su varita. No había hecho ni la más mínima chispa. ¿Qué pasaba allí? - ¡Ostia puta! - ¿Nunca decía palabrotas? Pues ahora se le había escapado una, bien gorda, y no parecía ni siquiera haberse dado cuenta de lo que había dicho.

- ¡Selene! - Gritó sorprendido cuando vio que el hechizo impactaba limpiamente en su amiga. No lo había escuchado conjurar así que para él fue un autentico alivio que tan solo fuera un “Palilingua”, un hechizo de críos... El corazón le latía a mil por hora, notaba como la sangre bombeaba por su cuerpo, sobretodo provocando un continuo golpeteo en su sien que consiguió que de nuevo volviera a perder la noción de lo que sucedía a su alrededor. Oía las voces, los estallidos y los gritos pero su mente parecía haberse quedado bloqueada. No reaccionaba. ¿Por qué? Miedo. Sí. Sin duda. De nuevo aquella sensación que le ataba los pies al suelo y le provocaba un nudo en la garganta... Imagenes del verano llegaron a su memoria, imagenes y situaciones que creía ya superadas. ¡MENTIRA!

Por suerte para él, el hechizo que necesitaba para despertar solo le arranco de la mano la varita. Su primera reacción, casi instantánea, fue lanzarse detrás de ella, aunque para ello tuviera que tirarse por el suelo y salir de su pequeño escondite.





OFF: ¿Puedo gastar mis dos acciones en recuperar a mi pequeña? >O<
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Sunday Dawson el Miér Abr 25, 2012 9:05 am

Tan pronto como había aparecido el dolor desapareció aunque en cierto modo podía seguir sintiéndolo, como si se tratase de un eco que se disipaba poco a poco, lentamente. Además, sentía que le había dejado el cuerpo entumecido. Se preguntó quién habría cortado la comunicación entre la varita de aquella mujer y ella, pues era bien sabido que cuando a maldiciones de ese tipo se refería les gustaba disfrutarlo el máximo tiempo posible.

Los sonidos de la biblioteca volvieron a inundar sus oídos y aunque pudiera parecer estúpido el primer movimiento que hizo la squib fue el de llevarse las manos al rostro, dándose entonces cuenta de que algo había pasado con el tiempo. Eso o aquella maldición le había afectado temporalmente en la cabeza también. Al menos pudo sentirse ligeramente aliviada al notar que la piel de su rostro estaba perfecta y que aquellos arañazos y cuchilladas habían sido una obra total de la maldición.

¿Ese que estaba gritando tanto era su padre Gerry? Eso la hizo recordar las palabras que aquella mujer le había susurrado y volvió a sentirse totalmente confundida. Entre el alboroto, el entumecimiento que sentía y aquella extraña ralentización temporal no hacía más que confundirla más si cabía. En ese momento recordó que había cogido el arma que había pertenecido a Grant que le había lanzado Brownie, pero en el instante en que sus dedos la rozaron oyó una voz conocida a su lado.

- Mihjail... ¿Qué...? – La pregunta se quedó a medias mientras con su ayuda, y apoyando sus manos sobre el suelo se incorporaba hasta quedar sentada. La pregunta había quedado en el aire porque era obvio lo que hacía allí. – ¿Qué? – Volvió a preguntar cuando le pidió/ordeno aquello, realmente no sabía muy bien como había sonado, quizá culpa de toda aquella situación – No me pienso ir sin ti – Lo dijo decidida aunque supo al instante que acabaría haciendo lo que él le había dicho, porque después de todo ella no es que pudiera defenderse demasiado bien en situaciones como aquellas. Bueno, mentía, siempre podía usar la fuerza bruta pero algo le decía que aquella maldita maldición la había dejado fuera de juego al menos un rato. Sus ojos se desviaron a la mancha carmín que manchaba la camisa del ruso - ¿Qué te ha pasado? ¿Estás bien? - Preguntó aunque al ruso no le dio tiempo a contestar y ella simplemente asintió con la cabeza medio atolondrada ante las últimas palabras del mismo y una vez se fue de su lado tomó la pistola que minutos antes había rozado con la punta de los dedos.

¿Y Brownie? ¿Dónde estaba la licántropo? De todos modos no tenía mucho tiempo que perder, el libro que iba a convertirse en traslador estaba al alcance de su mano así que por ello no había problema, pero antes de irse quería darle su merecido a alguno de los enmascarados, de los miembros de La Resistencia y ya que Brownie le había lanzado aquello iba a aprovecharlo.

- ¡Sam! – Gritó en el momento en que vio a Sam no muy lejos de donde ella se encontraba. No lo había visto, pero a jurar por su posición debía de haberse caído o algo – ¡Sam ven aquí! – Volvió a gritarle. Mihjail le había dicho que los ayudase a salir, ¿no? Y su amigo era el que estaba más cerca, desde luego. Desvió la mirada hacía donde había estado con Thomas y Phoebe pero no les vio por ninguna parte. ¿Se habrían puesto a salvo?

Eso ahora poco importaba, se asomó por encima de la mesa unos segundos y apuntó con el arma al que tenía más a tiro (Andros) dispuesta a dispararle y acto seguido volver a refugiarse tras la mesa.



Disparar a Andros Nimloth.
Protegerse detrás de la mesa


Off: Jacques mi santa madre dice que si, que puedes gastar tus dos acciones en recuperarla.


Última edición por Sunday Dawson el Jue Abr 26, 2012 10:21 am, editado 1 vez
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Daniel Davis el Jue Abr 26, 2012 9:55 am

Deberían arreglar esta máquina, ya es la segunda vez que me lo hace ─comentó el Brigadista Daniel Davis, estando de pie justo delante de una de las máquinas expendedoras de la planta en la que trabajaba, que no se hallaba muy lejos del despacho de Veronika Derevko. Le dio un par de palmadas fuertes al aparato con esperanzas de que despertara y que al menos le devolviera el euro que había metido─. Y por cierto, ¿ésto por qué sólo me lo hace a mí?...

Dijo echando una mirada de suspicacia al compañero que más cerca estaba. Éste último negó con la cabeza, se encogió de hombros y antes de que a alguien más le diera tiempo a añadir algo, Derevko salió disparada por las oficinas exclamando que empezaba la ‘fiesta’.

¿Qué? ¿Ahora? ¡Pero…! ¿Y mi rosquilla? ¡Llevo des de ayer tarde sin probar bocado! Sin contar que lo devolví todo luego en una fiesta… ─murmuró eso último, mirando después a la máquina que seguía sin devolverle ni el euro ni la rosquilla. Le pegó una patada sin esperanzas y cuando estaba dispuesto a marchar, algo cayó del interior de la expendedora. Se agachó sorprendido para cogerlo─. Una caña de chocolate... Bueno, no es una rosquilla pero es algo. ¡Eh! ¡Esperadme!

Les gritó a sus compañeros que ya iban un trozo de camino adelantados. Se metió la caña en la boca aún con el plástico, y cogió mientras caminaba las pistolas, la chaqueta negra de cuero y ¡ah! ¡Que no faltaran las gafas de sol para protegerse de miradas indiscretas! Alcanzó a sus compañeros en tiempo récord, justo para entrar en el impresionante coche de Veronika. En realidad Daniel se fascinaba por cualquier cosa que no se encontrara en una vida ordinaria y medio bohemia. Sentía que quería hablar, pero por alguna extraña razón no podía. Fue a través de las miradas extrañadas de Veronika y Jack que se acordó de que seguía llevando la caña de chocolate empaquetada cogida con la boca. Se la quitó para hablar una vez metidos en el coche. Miró con recelo especialmente a Jack que estaba sentado a su lado en los asientos traseros.

¿Qué? ¡Es mi caña! ¡Me ha costado veinte céntimos más de lo que debería y no voy a compartirla! ─dijo como un niño pequeño, llevándose la caña ya desempaquetada a la boca justo cuando Derevko apretó el acelerador, cosa que provocó que se atragantara y comenzara a toser como un loco. A punto estuvo de asfixiarse con el trozo que había logrado al fin tragar, y que por suerte no lo devolvió. Se llevó lo que le quedaba de caña a la boca una vez frenaron y llegaron al lugar─ ¡Ahora sí, fiesta, yuju!

Salió del coche y siguió a Derevko junto con Jack, seguramente habrían más Brigadistas penetrando por otras entradas del edificio de la Universidad. Estaba dispuesto a entrar detrás de Veronika, cuando observó la escena atónito; ¡Se movía como si fuera la mismísima película de Matrix!

¿Des de.... cuando sabe hacer cosas tan guays? ¡Quiero aprender a hacer eso! ─comentó a sabiendas que Jack seguía por ahí cerca. La verdad es que se lo pensó dos veces antes de poner un pie dentro al ver que no sólo ella se movía así, si no toda la biblioteca parecía realentizada. No pudo disimular el señalar a un joven que andaba por ahí y echarse unas risas incontrolables─ ¡Uala! ¿Lo has visto? ¡Míralo como abre la boca gritando! ¡Si parece que le va la vida en ello!... ─se acordó entonces de sus pistolas y su deber, cogiendo con prioridad la de descargas eléctricas. Le motivaba muchísimo, se sentía el protagonista de James Bond─ ... Oh bueno, yo también debería entrar ahí como si me fuera la vida en ello...

Al fin tomó la iniciativa y, echando una última mirada a Jack, entró por el ventanal. Se sentía muy extraño, intentando correr pero sin llegar a avanzar más de medio metro cada dos segundos. La verdad es que andaba un poco perdido. No odiaba a nadie, es más, muchas veces se sentía fascinado por la magia, y seguro que esa situación era obra de brujería. De hecho juraría que tenía algún amigo o amiga bruja, y seguía llevándose bien con ellos aunque formara parte de la Brigada. Quienes lo conocían sabían que no era un tío malvado. ¿Y entonces qué demonios hacía en la Brigada? Pues... Ni él lo sabía, pensó que sería un buen trabajo en su vida, pues con la música tampoco llegaba demasiado lejos en la vida, no al menos de momento. Y era inevitable sentir atracción por aquellas armas y tecnología de última generación, después de vivir él en una pocilga era un enchufe de adrenalina trabajar en un lugar así en contraste con su vida personal.

Bien, vamos a probarte... ─murmuró como si se lo estuviera diciendo a la pistola. Miró al frente, ligeramente a la izquierda, y del susto que se metió apretó el gatillo en dirección a Steffan Cavanagh─ ¡Co-ño! ¿¡De dónde ha salido eso!? ¡Parezco yo multiplicado por tres! ─con los ojos clavados en el gigante y abiertos como dos platos. Y porque no podía abrirlos más, pero cuando dirigió su mirada al frente, justo delante de la entrada principal, se le volvió a disparar "accidentalmente" la pistola. Y es que eran un blanco demasiado fácil.─ ¡Dios! ¡Y ahí hay otro!...


____


- Disparar a Steffan Cavanagh
- Disparar a Benjamín Havámal.


Son los nervios, los nervios... (?)


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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Benjamín Havámal el Sáb Abr 28, 2012 8:04 am

Un poco aturdido por que ni la embestida ni el intento de hechizo habían funcionado, no logre pensar en que podía hacer, pero por suerte en ese momento llego otro mago mas y con un Confringo logro abrir la puerta. Aunque por esta hubiese salido disparado hacia atrás y se hubiese golpeado contra la pared... No había tiempo que perder, ahora que las puertas estaban abiertas, solo quedaba ayudar a que saliesen de aquella biblioteca, pero con solo mirar lo que pasaba dentro de esta pudo notar que todo estaba aun mas extraño dentro de aquel lugar... Todos parecían estar en cámara lenta.

Pero justo cuando quería animarse para ayudar a los que estaban dentro, los Brigadistas llegaron, incluso pudo notar como estos empezaron a disparar sin cuidado alguno... Lo mas seguro seria parar a los Brigadistas y luego intentar parar a los magos, mas le temía a la ignorancia de los muggles que al odio de los magos en esta ocasión.

Benjamín no sabia mucho de las armas muggles, asi que cuando vio que le apuntaban con una pistola, no tuvo mejor idea que arremeter contra el Brigadista al cual veía apuntar. A toda velocidad para embestirlo como un toro (semigigante) y luego con golpes duros a la cabeza para dejarlo inconsciente lo mas rápido posible. Ahora tan solo se tendría que esperar a que la suerte desease que el Brigadista no lograse disparar primero y dejarle en un peor estado...


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Acción 1: A toda velocidad para embestir al Brigadista.

Acción 2: Darle puñetazos, patadas, codazos o lo que sea en la cara para que no se le ocurriese usar el arma.

¿Yo? ¿Suicida? ¡Que va! Tan solo no quería entrar y estar en cámara lenta.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Sam McMillan el Dom Abr 29, 2012 9:38 am

Cuando notó que le cogían desde atrás se sorprendió y al verse disparado hacia la pared más cercana le pasó casi toda su vida por delante; se sorprendió de la cantidad de cosas que le habría gustado no hacer y que ahora desearía cambiar, como no haberse involucrado nunca con “el lado oscuro de la humanidad”.

Cerró los ojos, no quería que la última cosa que viera en su vida fuera precisamente eso que acabara con ella. Aunque le pareció raro no tener sensación de velocidad al volar por el aire, y que el impacto tardaba bastante en llegar mantuvo los ojos cerrados en todo momento. Repasó varias veces su vida de nuevo, seguramente se le estaría haciendo largo pero no habrían pasado más de 3 segundos.

Después de 2 minutos esperando el choque frontal que no llegaba abrió los ojos. Se encontró a una distancia bastante grande de la temida pared, aunque también a una distancia importante del suelo; dedujo que alguien le había salvado, aunque no pudo llegar a ver quien había sido entre tanto hechizo y griterío.

Aunque el vuelo a lo Jedi le duró poco, empezó a caer lentamente… estaban pasando cosas muy raras en esa biblioteca, incluso para los magos. La gente se movía como si estuvieran en Matrix y por supuesto él tenía que ser Neo; imitó uno de los movimientos de la película, cosa que habría sido imposible a la velocidad de caída normal, pero se flipó tanto que acabó cayendo de culo con ningún tipo de estilo justo delante de Allie que le miraba preocupada y disculpándose.

- Bienvenida al mundo real, Allie. – Dijo como si se encontrara dentro de la película Matrix. No pudo resistirse. - ¿Bien? Más que bien. ¡Estoy perfectamente! Me siento como si estuviera dentro de Matrix. – Luego se puso más serio. – Suerte que has vuelto, no podría haberte hecho daño ni aunque me fuera la vida en ello.

La abría abrazado (cualquier excusa es buena, ¿no?), pero el ruido de unos cristales romperse a cámara lenta le sacaron de su momento. ¿Los Brigadistas? Se lo iban a pasar bien… magos contra magos, debía de ser lo más de lo más ver a tus odiadas “abominaciones” matarse los unos a los otros.

A lo lejos escuchó los gritos de Sunday desde una de las mesas contiguas. ¿Se iban? Pues si que había durado poco la cosa… Señaló con la cabeza la posición de Sunny para que Allie le siguiera, aunque tampoco la iba a obligar, preferiría que se fueran juntos.

Sacó la cabeza por detrás de la mesa donde se encontraba, tenía un enmascarado cerca que casualmente era la mole que le había levantado, Sam cogió una de las sillas que tenía cerca y la lanzó por los aires en su dirección (Steffan). Luego, salió corriendo hacia Sunday y se escondió junto a ella detrás de una mesa.

- ¿Estas bien?


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- esconderse con Sunday


Última edición por Sam McMillan el Lun Abr 30, 2012 1:35 am, editado 1 vez
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Jack Tyrell el Lun Abr 30, 2012 1:20 am

¿Qué hacia cuando saltó la alarma? Nada. Absolutamente nada de nada. Estar en el cuartel era bastante aburrido los días de cada día; no sabía cómo ocupaban las horas los importantes, pero como él no tenía ningún cargo se pasaba el día de aquí para allí entrenándose solo y aburrido.

En esas se encontraba. Paseando por el cuartel en busca de alguien con quien meterse un rato, su pasatiempo favorito. Justo había encontrado su víctima (Daniel, que parecía que iba a suicidarse si no conseguía que la máquina de comida funcionara) cuando Veronika salió disparada poniéndose la chaqueta.

- ¡Vámonos! – Jack gritó emocionado.

No tardó ni dos segundos en colocarse el armamento encima y salir disparado detrás de la brigadista. De hecho, tardó más Davis en sacar su rosquilla-caña que él en recoger sus cosas. Se sentó de golpe en la parte trasera del vehículo y ya llevaba el cinturón puesto antes de que Veronika lo dijera; conocía la manera de conducir de esta, y amaba demasiado a su propia vida como para jugársela con ella al volante.

Después de la casi muerte del otro, ante lo cual Jack no hizo ningún comentario ya que estaba ocupado apartándose todo lo posible para que no le vomitara encima la deseada caña de chocolate, llegaron a la parte trasera de la biblioteca muggle donde los magos estaban montando un espectáculo particular. Salían hechizos por todos lados; ¿se habían vuelto locos? Bueno… más locos de lo que ya estaban.

- ¡Eh! ¡No me dejéis el último! – Entró por la ventana destrozada justo después de los otros dos con la pistola en la mano. - ¿Guay? Esto da muy mal rollo… - Movió los brazos arriba y abajo probando la velocidad de movimiento. – Vaya mierda… A cámara lenta no es tan emocionante.

Disparó al primer mago que vio (Jaques) y imitó a Veronika escondiéndose tras una estantería.


Pues eso, disparar a Jaques y esconderse.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Brownie Kraul el Lun Abr 30, 2012 4:31 am

Ahora entendía lo que pasaba, le había agarrado gustito a salir volando por los aires y por eso tras mirar de nuevo a Felle todo la hizo dar una voltereta graciosa y estrellarse de nueva cuenta contra la pared. Gruño, esta vez maldiciendo en su natal Alemán en voz alta y localizando a quien había sido el culpable de ello. De nuevo aquella guapa enmascarada, bastante guapa y bastante enmascarada para ser cierto pero entonces recordó una cosa, recordó su plática con Sunday, recordó como ella le había hablado de la persona que estaba ahora a cargo. Recordó aquella noche de luna llena.

-Y una mierda…-dijo entre quejidos, le dolía su cuerpo entero eso sin duda, y aun así miro de nuevo a Felle y la puerta que estallaba literalmente en la parte de atrás, solo miro un segundo antes de seguir corriendo hasta donde estaba Maya Fey cuando en su camino la vio, una joven a punto de disparar a un mago que estaba luchando contra una persona de la Resistencia, Brownie aun corriendo apunto hacia ella. – ¡Que quiero otra de esas! ¡ACCIO pistola! –esperaba que funcionara, esperaba que saliera como ella quisiera.

Acercarse a Maya Fey era lo divertido, se creía como si saliera de una película de acción, la llamaría “Rescatando a la Resistencia Fey” corrió agachada y tratando de esquivar toda bala hasta llegar a ella.
Se la llevaría, la iba a tomar como Rehén y ya vería que podría hacer si lograba hacerlo, tal vez regalársela como bono de despensa a Mihjail, tal vez preguntarle como le hacia para que su pelit brillara tan bien. De una u otra manera, tomo a Maya Fey por detrás jalándole el cabello y quitándole el antifaz.
-QUE LA RESISTENCIA SE DETENGA AHORA, DEJE SALIR A LOS INOCENTES O ESTA BONITA CRIATURA SE QUEDA SIN OJOS!! –grito moviéndose hacia atrás, contra la pared, contra cualquier balazo y mirando a todos apuntando a Maya Fey con su varita.


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tomar a Maya Fey de rehen

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