TRAMA: La vida en la biblioteca

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TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Sam McMillan el Mar Mar 27, 2012 7:58 am

14 de diciembre - Universidad de Londres




Se daba golpes impacientes con el dedo índice en la mejilla esperando que se cerrara su ordenador. La lucecita parpadeaba desde hacía unos segundos pero seguía en marcha. Tendría que ir pensando en formatear o en comprarse otro porque ese ya lo tenía lleno de programas viejos que no le servían para nada. Cuando por fin se cerró lo guardó en la funda y recogió los papeles que tenía desperdigados por la mesa haciendo el mínimo ruido posible; era raro que necesitara garabatear en hojas suelta si luego no usaba ésas teorías para nada y lo hacía todo en su amado ordenador.

Miró el reloj de la biblioteca. Todavía faltaban 5 minutos, iba con tiempo. No quería hacer esperar a Allie. Acabó de guardar las cosas dentro de la mochila y apartó al silla de la mesa haciendo el máximo ruido posible, sonrió con la cabeza gacha, luego miró a todos lados con cara de inocente para pedir disculpas y acto seguido se levantó colgándose la mochila de un hombro. Curiosamente nadie le criticó, ¿Por qué sería? JA!

Mientras esquivaba personas, sillas, mesas y carritos de libros se fijó en que un alumno le miraba descaradamente y le hacía señas para que se acercara… Como cuando le querían pedir que les falsificara algún documento; como si no hubiera gente más tonta que él para hacer esas cosas. Genial, a ver cómo me escapo de lo que sea que me quiera pedir este ahora…

Pasó olímpicamente de los gestos que le hacía para acercarse. Quiso gritarle:Ahora no tengo tiempo chaval, ¡tengo una vida! Contento y orgulloso de sus planes. Y es que por vida se refería a que había quedado con Allie, que era bastante más interesante que sentarse delante de un escritorio y hacer fotocopias de vete tú a sabré que chorrada.

Como habían quedado en la biblioteca no llegó a salir, se quedó justo en la entrada para que no le costara encontrarle; había mucho aprovechado y desesperado junto en ése lugar y no iba a permitir que Allie se expusiera a eso. De nuevo volvió a mirar el reloj, ya eran en punto. Se sentó en un banco que había por allí y dejó la mochila en el suelo.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Allie Jones el Miér Mar 28, 2012 12:27 am

Cuando Sam McMillan le había dicho de verse en el mundo muggle, la metamorfomaga no había dudado ni un momento. El chico conocía de su rareza así que si de repente se presentaba con un aspecto que para nada era el suyo no creía que se fuese a espantar. A la hora de escoger una apariencia, tomó una que llevaba de forma asidua, pero con diferente color de pelo, decantándose aquel día por el moreno. Se miró una vez más al espejo y sonrió a su nuevo reflejo antes de salir de la casa, después de despedirse de su madre.

Tomaba aquel aspecto en determinadas circunstancias, pero sobretodo cuando visitaba el mundo muggle. Ser metamorfomaga tenía sus ventajas en ese aspecto y Allie no era de aquellas personas dispuestas a no usar aquel as que tenía bajo la manga para protegerse a sí misma. Además en los tiempos que corrían y teniendo en cuenta como se habían puesto las cosas en los últimos meses aquello era casi una obligación al menos porque como te reconocieran como mago o algo pues difícilmente volverías a casa. Eso sí, la varita la llevaba bien escondida de tal manera que ni el mejor policía pudiera encontrarla.

La ventaja de que su padre fuese hijo de muggles y su abuelo Isaac aún viviera en el mundo muggle, a pesar de que le habían dicho en más de una ocasión, incluso la abuela Love, que se mudará a Valgrange con ellos, parecía empeñado en quedarse en su casa de siempre con sus cosas de siempre, cosa que en cierto modo frustraba a sus padres y no era para menos, era precisamente que Allie conocía a la perfección el Londres muggle, por lo que tener que tomar el transporte público para llegar a la Universidad de la capital no le supuso ningún problema. Al menos, no el problema que le solía ocasionar a los magos corrientes, aquellos con la mente tan cerrada que nunca se habían preocupado en saber nada sobre los muggles, su cultura o sus costumbres.

Se quedó unos segundos maravillada ante el edificio de la Universidad antes de adentrarse y buscar alguna señal que le dijera donde estaba la biblioteca, cosa que no tardó en conseguir. Esbozó una pequeña sonrisa antes de dirigirse pasillo arriba hasta la biblioteca, preguntándose si le recordaría vagamente a la de Hogwarts o no. Siempre le había maravillado la biblioteca del colegio y se había pasado horas en ella. Posiblemente por eso cuando Sam le había dicho de verse en la biblioteca casi de inmediato había dicho que sí.

Cuando llegó a las puertas de la biblioteca, no pudo más que abrir ligeramente aquellos ojos grisáceos que ahora adornaban el color de sus orbes mientras daba unos cuantos pasos pequeños adentrándose en aquel mundo donde se sumergía cada vez que quería evadirse de la realidad. Nunca le había importado de qué tratase el libro mientras fuera eso, un libro. Se quedó observando a los alumnos que estaban allí, algunos escribiendo en cuadernos con los bolígrafos y otros simplemente leyendo.

La muchacha echó un vistazo antes de localizar en un banco cercano a Sam, a quién se acercó tranquilamente – Sam… ¿qué tal las clases? – Le preguntó esbozando una pequeña sonrisa esperando que de repente no hubiese olvidado que era metamorfomaga – ¿Me enseñarías la biblioteca antes de irnos? – Si la conocía un mínimo, debería saber que los libros le fascinaban.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Sam McMillan el Jue Mar 29, 2012 10:07 am

Cada vez que se abría la puerta levantaba la cabeza esperando ver entrar a Allie. ¿Se notaba mucho que estaba nervioso? Seguramente… Tenía que disimular mejor. Entraron más alumnos y esta vez se contuvo de controlar quienes eran. De nuevo miró el reloj, no había pasado ni un minuto desde que estaba allí sentado, le parecía una eternidad.

Esta vez entró una chica morena, lo sabía porque no pudo resistir la tentación de volver a levantar la vista. Volvía a no ser ella, así que sacó el móvil y empezó a jugar a un juego bastante tonto de tirar bolitas y derribar bloques de madera. Un par de piernas se pararon cerca suyo, y al escuchar una voz tuvo que mirar a su propietaria extrañado.

- ¿Eh? - ¿Le estaba hablando a él? Sabía su nombre, eso era muy raro. De repente cayó en la cuenta. – ¡Oh! ¡Allie! - ¿Realmente había olvidado que era metamorfomaga? Pues no le servía de nada ser un genio si olvidaba esas cosas. Intentó que no se le notara demasiado la extrañez, seguramente no lo consiguió. – Pues bastante bien, aunque se me hace raro ir a clases tan... no sé cómo decirlo… ¿básicas? – para él bastantes cosas de las que explicaban eran viejas conocidas, aunque había muchas otras que realmente le ayudaban a mejorar. - ¿Tú qué tal?

Se levantó rápidamente y se dispuso a empezar a andar. Mierda, la mochila. Soy imbécil. Se giró lo más dignamente posible y recogió sus cosas, se la volvió a colgar del hombro y señaló con una mano el pasillo central de la biblioteca para que la chica pasara.

- Tú primera. – Se puso a andar un paso detrás suyo. – Hay que seguir una regla muy básica: no establezcas contacto visual con nadie. Hay buena gente, pero también hay gente muy desesperada. – Hablaba bajito para no molestar.

Sabía que Allie era aficionada a los libros, pero no sabía muy bien que podía interesarle de allí. En realidad tampoco sabía qué tipo de libros le gustaban. La mayoría de los que había allí eran de consulta académica, aunque también había pequeños departamentos de lengua, novela y demás.

- Pues aquí hay bastante de todo la verdad, y el edificio es muy antiguo. – No sabía bien que era lo que quería ella, y la verdad era que a él siempre le había gustado la estructura de ese edificio. – Si quieres algún libro puedo sacártelo yo.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Phoebe Moore el Vie Mar 30, 2012 7:47 am

La biblioteca. La sala sagrada para todo aquel estudiante que quisiera gozar del silencio y la tranquilidad para poder estudiar como era debido, sin distracciones ni chillidos de universitarios enloquecidos. Normalmente Phoebe prefería estudiar en casa, en su habitación, ya que sus hermanos no solían parar mucho en casa y todo estaba en calma. Porque en la biblioteca sentía que a la mínima que se movía hacia un ruido espantoso, que no podía ni respirar con normalidad. Resumiendo, no se sentía nada cómoda estudiando allí.

Sin embargo, Sunday le había dicho de quedar allí porque ambas tenían que hacer un trabajo y después de tanto tiempo de no verse Phoebe no se iba a negar. Se había alegrado muchísimo de que su amiga se hubiese matriculado en la misma universidad que ella puesto que significaba que probablemente se verían con más frecuencia. De hecho, muchos días la morena le había sugerido el comer juntas para recuperar el tiempo perdido.

A pesar de que habían quedado dentro de media hora la muchacha ya se dirigió a la biblioteca, debido a que terminó las clases antes de lo previsto y quería aprovechar el tiempo adelantando parte del trabajo, y buscó una mesa donde hubiese dos puestos desocupados para ella y Sunday. Plantó la mochila en una de las sillas para que se diera a entender que estaba reservada y comenzó a sacar el cuaderno, el estuche, el ordenador, los libros, de forma que se había extendido en gran parte de la mesa.

<<Si alguno se queja, que se aguante. Haber llegado primero>>

Al cabo de un rato Phoebe miró la hora que marcaba su portátil. Quedaba poco para que Sunday llegara, por lo que pensó que tal vez debiera esperarla en la entrada de la biblioteca para que no creyera que todavía no había llegado. Así pues, dejó de teclear en el ordenador y puso cuidadosamente un trozo de papel en el medio de un libro para no perder la página en la que estaba consultando. Se levantó con el mayor sigilo posible y marchó hacia la puerta de la biblioteca.

Justo en el momento que ella salía entraba una joven de oscuros cabellos, Phoebe la dejó pasar y luego atravesó el umbral. Se asomó por el pasillo por si vislumbraba a su amiga pero todavía no había rastro de ella. Bueno, aún quedaba un poco. Dio un par de vueltas por el pasillo para no estarse quieta cuando comenzó a vibrar su teléfono móvil y al ver quién la llamaba soltó un suspiro.

- ¿Qué pasa? – la joven puso los ojos en blanco cuando escuchó la respuesta a través del móvil – ¿Dónde estoy? ¿Es que no me escucháis cuando os hablo? Ayer en la cena os dije que me quedaría hasta tarde en la universidad porque había quedado con una amiga para estudiar juntas… -tras la breve conversación colgó el teléfono molesta. Odiaba tener que repetir las cosas cien veces y es que encima parecía que de verdad hablaba a las paredes. Ya era hora de que se fuera acostumbrando a ello.

Volvió a consultar la hora. Como Sunday debería haber aparecido ya y no lo hizo, la joven optó por mandarle un SMS avisándola de que la buscara dentro de la biblioteca mientras entraba nuevamente a ella y se dirigía a la mesa donde había dejado todas sus cosas.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Sunday Dawson el Lun Abr 02, 2012 6:56 am

Se había adaptado rápido a la rutina de la universidad, al ir y venir de una clase a otra y al tomar apuntes a la velocidad de la luz, maldiciendo más tarde el no entender su propia letra o las flechas y símbolos que usaba para no tardar tanto en escribirlo todo. Le gustaba aquella rutina y volver luego cada día a casa donde se sentía a salvo y segura, pues no iba a negar que ciertos días el nerviosismo no desaparecía de su cuerpo hiciera lo que hiciera. La incertidumbre la perseguía desde que pisaba Londres hasta que volvía a Valgrange, al apartamento que compartía con Mihjail.

Eso se había acrecentado en cierto modo desde la visita de Thomas a su casa, cuando habían estado hablando del peligro que implicaba caminar entre los muggles, fingir ser uno de ellos y que al final te acabaran descubriendo, pero luego siempre llegaba a la conclusión de que ella en el fondo no implicaba peligro para los muggles, de no haber nacido de dos magos sería lo mismo que ellos, ¿no?

Aquel día le había dicho a Phoebe de verse en la biblioteca, pues aunque ambas iban a la misma universidad, al hacer diferentes carreras se veían bien poco, pero lo poco que se veían y hablaban lo aprovechaban bastante. Aquella vez era diferente, ambas tenían que hacer un trabajo y aunque podrían haberlo hecho perfectamente en casa, Sunday decidió aprovechar y proponerle a la chica de hacer los trabajos juntas en la biblioteca y al parecer a la joven castaña no le pareció una mala idea pues casi enseguida acepto.

Hasta allí se dirigía en esos momentos y al contrario de lo ocurrido con Phoebe ninguno de sus allegados iba a llamarla preguntándole donde estaba, puesto que aún no habían aprendido como usar un teléfono o un móvil. A veces creía que era una ventaja, pero podía ser una desventaja en ciertas circunstancias, pues después de todo, ¿qué había más rápido que una llamada telefónica? Un patronus, quizá, pero ella no podía invocarlos.

Llegó a la biblioteca justo para ver como Sam se dirigía al pasillo central de la misma con una chica morena que no tenía ni idea de donde había salido pero tampoco era asunto suyo. De no ser por ese pequeño detalle se habría acercado hasta su amigo para saludarle, pero decidió dejarle en compañía de la chica e irse a buscar a Phoebe que debía de estar esperándola en algún sitio. Casi de inmediato vio a su amiga y se dirigió con pasos rápidos hasta donde estaba dejando la maleta y sus cosas sobre la mesa.

- Siento el pequeño retraso... Nuestra profesora parecía que no se había dado cuenta de que la clase había terminado – Dijo al tiempo que se sentaba en la silla que había junto a su amiga. La muchacha apartó su cabello del rostro antes de sacar sus cosas de la maleta y colocarlas por la mesa. Había estado pensando bastante en lo que pasó cuando le contó a Phoebe quién era Mihjail y que ella estaba con un mago y preguntándose si las circunstancias habían afectado en la reacción de su amiga. Al final llegó a la conclusión de que sí, y también de que cuanto más tiempo tardara en decírselo peor sería – Sabes... Tenemos que hablar de algo, pero no aquí... En un sitio más... privado – Le susurró a la castaña mientras abría uno de los libros y esperaba a que se encendiera el ordenador.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Thomas Myles el Mar Abr 03, 2012 3:23 am

Mi ropa de hoy



Increíble. El cambio simplemente había sido... Incroyable. El ambiente de Londres le estaba sentando de maravilla, de hecho ya tenía ganas de pisar por un tiempo aquellas tierras, que eran ciertamente distintas a París. Aún no sabía como, pero había logrado convencer a sus padres para que pasara un tiempo en Inglaterra, y a pesar de las desconfianzas, dieron su brazo a torcer, creyendo realmente que Thomas, sólo y exclusivamente, iba a estudiar para su carrera de abogacía. Bueno, aparte sus progenitores querían conocer a sus compañeros de piso para asegurarse de que eran muggles. Por suerte de momento no los conocían...

Y sólo hacía un mes y pico que por primera vez había pisado la Universidad de Londres, en donde veía a Sunday con bastante frecuencia y conoció gente como Selene Goldman o... ese tal Sam con el que se ajuntaba Sunday de vez en cuando. Se hacía cruces como podía llevarse bien con semenjante frikie. Thomas a duras penas podía aguantarles un diálogo decente. En fin, tocaría disimular cuando tocara, aunque des de luego iba a tratar de esquivar gente semejante, por mucho que el francés quisiera acercarse a hablar con Sunday, dudaría en hacerlo si le veía en compañía de Sam.

La verdad es que había atendido bien poco esa mañana, había estado más atento de sus compañeros y amigo que de la profesora. Suerte que sabía disimular bastante bien, en cuanto ésta le miraba volvía su rostro con una expresión de estar totalmente concentrado en lo que decía. Y lo bueno es que sabía contestar si llegaba a preguntarle. Y sí, había dicho amigo porque Jean Paul, ahora conocido como Pauly, uno de sus fieles compañeros de la Universidad de París, había venido a estudiar también a Londres. Fue la guinda para acabar de convencer a sus padres para que lo dejaran marchar. Tenían presente que Pauly lo tendría vigilado, y además era muggle, y sentían que podían confiar en él. Pero estaba claro que Jean Paul estaba de parte de Thomas.

En esa ocasión, Pauly había decidido ir a dar una vuelta o ir a no sé donde, mientras que Thomas estaba distraído charlando con unas chicas de clase (que raro, ¿verdad?) y se dirigía a la biblioteca para acabar un trabajo, el mismo que tenían ellas. Lo que no sospechaba es que al entrar fuera a encontrarse con Sunday Dawson, charlando con otra chica llamada Phoebe, si no se equivocaba. No sería la primera vez que las pillaba juntas.

- Excusez-moi, mademoiselles… –aún seguía con su marcado acento francés y sin darse cuenta en ocasiones usaba expresiones o palabras en su mismo idioma natal. Todavía debía acostumbrarse a oír murmullos y conversaciones en inglés a su alrededor -Prometo que volveré en un ratito, tengo que terminar antes otro trabajo. À bientôt! –exclamó despidiéndose de las chicas con una sonrisa. Éstas se la devolvieron encandiladas. Muchas veces Thomas parecía que hablaba con fans más que con conocidas.

Se acercó sin vacilar a la mesa donde estaban ya Sunday y Phoebe, colocándose al lado de la rubia y depositando las carpetas y bandolera sobre la mesa.
-¡Bonjour, ladies! –saludó con simpatía pero sin alzar demasiado la voz, respetando el silencio del lugar. Hizo una leve y respetuosa inclinación de cabeza─. Sunday, Phoebe… ¿Os interrumpo? No quisiera molestar…

Y no iba a sentarse hasta que las chicas respondieran. No tenía más intención que la de realizar el trabajo que le habían mandado en clase mientras conversaba un poco con ellas. Pero la educación iba antes que eso.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Maya Fey el Vie Abr 06, 2012 11:22 am

((Cualquier personaje perteneciente a La Resistencia puede postear después de este post))

It’s life.

Así de simple. Para Maya aquella era la vida, al menos una parte de la suya. Sabía de sobras que muchos de sus “seguidores” no creían que fuese merecedora del puesto que ocupaba dentro de La Resistencia y estaba segura de que más de uno pensaba que había tenido que hacer cosas verdaderamente sucias para llegar a esa posición, completamente contrario. Tener una cara bonita y aquel poder de seducir a cualquiera era en parte lo que la había llevado hasta aquella posición dentro de La Resistencia, eso y el ser lo suficientemente inteligente.

Y es que parte de aquella inteligencia la había demostrado durante el último año. Nadie sabía que ella había ayudado a Mihjail Vasiliev cuando Percival había querido retenerle en La Resistencia contra su voluntad, ni tampoco sabían que parte del plan para salvar a Wendolyn Dawson había sido suyo. Si algo se le daba bien era cubrir sus propias huellas y que nadie averiguase aquello que no quería que fuese averiguado.

Había planeado aquel golpe directo a los muggles muy bien y aún así sabía que siempre podía haber imprevistos y que tuviesen que improvisar, para la semiveela el plan maestro no existía. De todos modos les había advertido a todos de que a lo mejor habría que improvisar y que esperaba que fuesen tan creativos como eficaces y pudieran al menos darles un buen golpe. ¿Por qué a los muggles? Porque si ellos les estaban quitando aquello que les pertenecía por nacimiento, los retenían en contra de su voluntad e incluso les mataban, ¿por qué no demostrarles que no tenían miedo y que eran capaces de hacer lo mismo?

Por supuesto contaba con que en cuanto aquello saltara a los medios algún grupo de magos defensores de los muggles acudiría hasta el lugar en el fondo, muy en el fondo era precisamente aquello lo que esperaba. La adrenalina era la mejor droga del mundo y solo situaciones extremas y sobretodo aquellas en las que había de por medio un duelo entre magos conseguía elevar los niveles de la suya.

Maya Fey entró en la Universidad por la puerta principal atrayendo la mirada casi de inmediato del sexo masculino, hecho que consiguió sacarle una media sonrisa. Parecía que iba sola pero tenía a algunos de los suyos colocados en lugares estratégicos y en cuanto hubieran hecho su parte, aparecerían junto a ella en el lugar acordado. Llegó hasta las puertas de la biblioteca en el justo instante en que el reloj marcaba la una del mediodía. La hora acordada. Sus ojos marrones se dirigieron hasta la esfera con una media sonrisa en el rostro.

No se hicieron de esperar.

Casi al instante de diferentes direcciones del edificio se oyeron varias explosiones, unísonas que lo hicieron parecer más grave de lo que era. La tranquilidad que había reinado en ese momento se vio sustituida por histerismo, gritos y carreras de alumnos que incluso soltaban lo que llevaban en brazos para salir corriendo al notar el temblor de las paredes del edificio y del suelo que pisaban.

Y allí estaba ella, sonriendo con los brazos cruzados bajo el pecho con los ojos brillantes ante el espectáculo. Al instante notó la presencia de varias personas a su alrededor que habían aparecido de repente entre el caos que se había producido allí. En ese momento se llevó la varita a su rostro y un antifaz apareció en el. Oyó un estruendo cerca de ellos, el característico sonido de una edificación cayéndose, o en este caso parte, y aunque hubiese querido gozar de aquel espectáculo un poco más, no había tiempo que perder, muchos alumnos que se encontraban dentro de la biblioteca estaban saliendo y ella necesitaba a unos cuantos dentro de la misma. Necesitaba rehenes así que sin vacilar un segundo y con la cabeza bien alta entro en la biblioteca, agito la varita en el aire y al momento todas las puertas, ventanas e incluso persianas se cerraron dejando a todos los alumnos que habían quedado dentro en la más absoluta penumbra. Por supuesto, no podían abrirlas pues el hechizo que había lanzado se lo impediría.

Pudo ver el miedo en algunos rostros, sentirlo en los gemidos y los gritos de otros, así como en la forma de reunirse en pequeños grupos, que consiguió que sonriera con maldad por primera vez en mucho tiempo. La semiveela volvió a levantar la varita y varios alumnos gritaron. ¿Tanto miedo le tenían?

En aquella ocasión tan sólo hizo un hechizo que iluminó ligeramente la estancia para que pudiera ver sus rostros, y ella los suyos semitapados. Se volvió a los suyos, completamente segura de que aquellos niñatos y niñatas no iban a hacerle nada, le tenían demasiado miedo en esos momentos – Son todo vuestros – Les dijo ampliando la sonrisa.

Con esa simple palabra les estaba dando luz verde para que se divirtieran con los alumnos de la universidad. Ella por su parte se dirigió aleatoriamente hasta uno de los grupitos, reconociendo unos ojos azules en el mismo que sabía que no podía tocar, pero nada le impedía atacar a la chica a su lado, ¿no?

- Bonita cara... – dijo con cierta ironía totalmente segura de que allí nadie le iba a devolver el “embrujo”. Una squib y dos muggles... No podían con ella. Levantó la varita apuntando a Phoebe Moore antes de hacer un gesto de hacerle un tajo en el rostro y susurrar – ¡Diffindo!
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Phoebe Moore el Vie Abr 06, 2012 11:23 pm

La muchacha apartó con cuidado la silla en la que había estado sentada durante la última media hora. Abrió el ordenador y comprobó lo que estuvo haciendo desde que llegó a la biblioteca soltando un largo suspiro. Si tenía en cuenta lo que aún le quedaba por hacer para acabarlo, apenas había avanzado nada, lo cual significaba pasar una larga tarde en la universidad. ¡Con las pocas ganas que tenía! Claro que también tenía su parte positiva, no tener que aguantar las tonterías de sus dos hermanos.

Se quedó mirando la pantalla del ordenador sin saber qué hacer. Tenía que continuar con el trabajo pero en esos momentos no había muchas ganas de hacerlo. Miró distraídamente su teléfono móvil por si Sunday le había contestado a su mensaje pero nada. Quizás todavía no había salido de clase… Phoebe comenzó a navegar por la red para pasar el rato mientras esperaba a su amiga cuando al cabo de unos minutos le llegó la voz de Sunday. La morena sonrió al verla y quitó sus cosas de la silla para cedérsela.

- No pasa nada. Yo he estado adelantando un poco de esto… terminé las clases antes de tiempo – le resultó curioso que una hubiese terminado antes las clases mientras que la otra salió más tarde porque su profesora se había pasado de la hora – Espero que por lo menos esa clase no fuera un tostón – añadió con una sonrisita.

Phoebe observó como la chica colocaba sus cosas sobre la mesa para luego volver la vista a su ordenador para ver si se mentalizaba para seguir con aquella pesadilla. Entonces Sunday le dijo que tenían que hablar sobre algo, fue el tono en el que lo dijo lo que hizo que Phoebe se girara hacia ella con expresión de preocupación.

- ¿Qué pasa? ¿Ha pasado algo? – sabía que no se lo contaría allí, en la biblioteca que era un lugar donde había que estar en silencio lo máximo posible pero, no podía dejarla así. Ahora no se concentraría en su trabajo hasta que le comentara algo sobre lo que parecía preocuparla – Si quieres podemos salir y… -

Bonjour ladies! Phoebe alzó la cabeza para encontrarse con el amigo francés de Sunday. ¿No había podido elegir mejor momento para aparecer? No es que le cayera mal al contrario, le parecía un buen tipo. Un poco presumido y demás, pero un buen tipo al fin y al cabo. Por eso mismo le respondió con una sonrisa.

- Hola Thomas. No te preocupes, no molestas en absoluto. Anda vamos, siéntate – ya tendrían tiempo de hablar ellas las cosas más tarde, cuando hubiesen acabado lo que habían venido a hacer a la biblioteca – ¿También tienes que terminar un proyecto?

Daba igual que cada uno estuviese estudiando una carrera diferente porque todos estaban en las mismas: montones de trabajos y exámenes por doquier. La vida del estudiante muchas veces era un asco. Phoebe estaba deseando que llegaran las vacaciones de Navidad para no tener que ir a clases pese a saber que tendría que estudiar para los exámenes de vuelta de Navidades, pero al menos podría dormir un poco más de lo habitual.

- Quiero vacaciones ya… – murmuró apesadumbrada. De lo que no era consciente era que sus plegarias iban a cumplirse antes de lo esperado aunque de diferente manera a la que se imaginaba. Después de lo que ocurriría a continuación no creía que fueran a abrir las puertas de la universidad a la mañana siguiente.

De pronto todo lo que había sobre las mesas comenzó a vibrar, el suelo bajo sus pies temblaba y se escucharon numerosos estruendos que provenían de diferentes puntos. La mayoría de la gente se puso en pie gritando aterrada, mientras que ella se había quedado parada en el sitio.

- ¿Qué está pasando? ¿Qué son esos estallidos? – exclamó a la par que la biblioteca se quedaba a oscuras durante unos segundos antes de que volviera a iluminarse tenuemente.

Se puso en pie mirando a las dos personas que había junto a ella aterrada. Sabía que debían correr para salir de allí pero sus piernas no respondían, parecían estar clavadas en el suelo. Contempló el histerismo de las demás personas que iban y venían profiriendo gritos de terror, hasta que su vista se clavó en la figura de una mujer con antifaz que se había aproximado a donde estaban ellos tres. El terror se apoderó de ella cuando vio que la estaba apuntando con una varita y aunque una voz en su cabeza le decía que corriese, que se moviese, que hiciera algo, Phoebe se había quedado paralizada pensando en una sola cosa: su familia.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Andros Nimloth el Sáb Abr 07, 2012 5:39 am




Sea lo que sea que harían tenían que hacerlo bien.

Eso estaba bastante claro pero además de ello no era que hubiera alguna especie de ausencia de plan, no, era todo lo contrario. Había tanto que hacer para elaborar sus planes como objetivo en la universidad de Londres que elegir un solo punto de la misma resultaba terriblemente complicado. La diversificación, el hecho de tener esa libertad para hacer lo que le apeteciere cuando llegara el momento era algo que Andros definitivamente apreciaba mucho.

Era un placer pocas veces suscitado, la mayoría de anteriores operaciones no habían sido diseñadas para ser tan agresivas pero esa cuota de agresividad era precisamente de lo que había estado careciendo la llamada resistencia. Tenían que actuar, tenían que hacer que el punto sea bastante claro, nítido, sin medias tintas. Tendrían que recordar que cada acción conlleva a una reacción de repercusiones mayores y eso era exactamente lo que habían conjurado sobre ellos.

El antifaz se le hacía un artilugio innecesario pero no al punto de volvérsele molesto, no lo frenaría. Había escogido un sector de ingreso bastante curioso y solo quedaba esperar la sincronía temporal acordada, hacerlo a la hora precisa con la perfección que caracterizaba a la Resistencia en ese tipo de operaciones.

Los laboratorios estaban llenos del material explosivo necesario para poder llevar a cenizas la mayoría de aquella estructura llena de jóvenes muggles. Lanzó el primer Incendio con una sonrisa en el rostro, sabiendo que las llamas se desplegarían en muy poco tiempo a lo largo de todo el recinto. Las explosiones llegaron concatenadas en una sinfonía caótica que traía las consecuencias que Andros había estado vislumbrando. Rostros de miedo, de terror. Fuego, llamas, desesperación… todo iba de acuerdo a los planes.

La imagen de su hermano asaltó su mente. Los Brigadistas habían acabado con él y ahora tan solo les daría una pizca de lo que realmente se merecían.

Caminó con tranquilidad, concatenando sus pasos mientras lanzaba conjuros donde lo viera necesario. El sonido de explosiones aledañas le hizo saber que sus compañeros estaban haciendo lo propio también. Le recordaba mucho a las estrategias diseñadas por los Aurores, aunque claro, las razones por las que ellos estaban haciendo aquello variaba mucho de lo que supuestamente estaba “bien” a los ojos de muchos de sus compañeros en la seguridad mágica que habían preferido la comodidad de la neutralidad y de la indiferencia, ignorando a los Brigadistas antes de hacer algo para golpearlos, tal como habían estado haciendo ellos.

Parte de la idea era también identificar a los traidores magos que seguían defendiendo a los muggles a pesar de todo lo que habían hecho en contra de los suyos, ojala vinieran y que no tardaran. Probablemente Maya lo tenía claro, seguro que varios de sus compañeros también lo estaban esperando. Se encontrarían en la biblioteca, otro sector de material inflamable, un paraíso para un piromaniaco. Entro a la estancia, a penas iluminada. Reconoció la perfecta silueta de Maya y sonrió para sus adentros, ella ya había comenzado a divertirse por si sola. Andros elevó la mirada al ver algunos rostros todavía espantados, esa expresión de infinita incomprensión, de la incapacidad de entender qué era lo que estaba pasando. El Diffindo de Maya voló hacia su objetivo y el legeremago sintió el impulso de replicar.

-Bombarda Máxima!-

Lanzó decididamente hacia el grupo de chicos, aparentemente amigos de la víctima de Maya. No había dudado ni tardado un segundo en conjurarlo y mucho menos en decidir que hacer. El proyectil debía explotar en ese grupo, sería mejor que solamente acepten su destino, no tenía sentido tratar de hacerse el héroe.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Rhiannon Lincoln el Sáb Abr 07, 2012 7:28 am

Para Rhiannon aquello era simplemente el paraíso. ¿Muggles que torturar? Simplemente algo magnífico. Si había algo en el mundo que le encantase hacer, que fuese una adicción para la mujer, era torturar a los demás. El verlos retorcerse de dolor y gemir, gritar, suplicar no hacía más que producirle satisfacción. Por eso mismo aunque a muchos la idea de Maya pudiera parecerles descabellada ella había sonreído abiertamente ante la propuesta. Había tenido que hacer un gran esfuerzo para disimular aquella excitación que sentía cuando estuvo con su familia en casa.

Nunca lo había hecho, pero aquella vez no quería que intentasen frenarla en sus planes, y es como Gerry se atreviese a ello no dudaría en lanzarle lo peor que conocía. Bastante le estaba “perdonando” ya, porque por supuesto Rhiannon Burke, no era de aquellas que perdonaban tan fácilmente, en absoluto, ella era más de vengarse, de buscar las debilidades y hacerles daño en las mismas. Estaba dispuesta a hacer sufrir a Gerhard hasta que le suplicase. Su mente era así de retorcida y cruel.

La mujer se apareció en Londres y caminó hasta la universidad de Londres colocándose en posición y lanzando unos cuantos bombardas que destruyeron parte de la edificación y provocaron derrumbes, así como gritos histéricos y carreras por parte de los alumnos. Satisfacción. Así se podía describir en esos momentos como se sentía ella. Se apareció a pocos pasos de Maya justo segundos antes de que la semiveela entrase seguida de ella y los demás miembros que habían acudido a aquella concentración.

Una vez dentro y a la tenue luz que había conjurado Fey la mujer recorrió cada uno de los rostros, ampliando su sonrisa en cierto momento, en el que además apretó con cierta fuerza la varita entre sus manos y sintió algo recorrerla por completo. Siguió los movimientos de Fey viendo como se dirigía hasta uno de los grupitos mientras a su lado Alex y Alice se dirigían hasta donde estaban Allie Jones y Sam McMillan entre otros. El primero levanta la varita dispuesto a lanzar un sectusempra contra el squib y la segunda sin saber que se enfrenta a una bruja intenta lanzarle un imperio.

Rhiannon oye salir un diffindo de boca de Maya y se vuelve a tiempo para ver cómo Andros parece dispuesto a ejecutar también un hechizo sorprendiendo a la mujer al oír lo que sale de su boca – ¿ESTAS LOCO? ¿QUIERES MATARNOS A TODOS ACASO? – Grita histérica mientras apunta también al grupo. A una mujer que se quiere vengar nunca se le quita el objeto con el que alcanzará su objetivo aún así lo único que hizo en ese momento fue apuntar a Maya Fey, pues estaba demasiado cerca del grupo que había sido objetivo de aquel bombarda por parte de Andros – ¡Protego Maxima! – Gritó como si realmente se le fuera la vida en ello – ¡Y TU PIENSA CON LA SESERA QUE TIENES POR UNA VEZ EN TU MALDITA Y AMARGADA VIDA! – Le vuelve a gritar a Andros después de aquel intento desesperado de restablecer el orden de las cosas.


Última edición por Rhiannon Lincoln el Miér Abr 11, 2012 7:11 am, editado 2 veces
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Story el Sáb Abr 07, 2012 8:31 am

((Este masteo se ha hecho sin necesidad de que los presentes postearan debido al lógico estado de shock en el que estarían sumidos durante el turno))

En el momento en que las explosiones se llevan a cabo en diferentes puntos del edificio los SDMs de la zona advierten al cuartel General de la Brigada sobre la intrusión, además de que algunos destrozos han hecho soltar la alarma de incendios avisando también al Parque de Bomberos. Tardaran varios minutos en llegar hasta el lugar (2 turnos).

Maya líder de La Resistencia es la primera en atacar a alguien del grupo de estudiantes apuntando con su varita directamente a Phoebe Moore. El conjuro de la semiveela sale con decisión de la varita y le produce un corte a la joven en la mejilla que sangra profusamente pero no supondrá nada realmente grave (-3pvs). El grupo formado por Sunday, Phoebe y Thomas además sin pensárselo demasiado vuelca la mesa de tal manera que les sirva de escudo.

El grupo 3 de muggles formado por Katherine Radley, Megan Hunt y Peter Dunlop imitan a sus compañeros con éxito mientras que el grupo restante lo intenta pero no lo consigue. Por su parte Allie Jones cae bajo la maldición perfectamente realizada de mano de Alice Johnson, que le ordena matar a su compañero (Sam McMillan) por estrangulamiento, después de que este se haya salvado del intento fallido del hermano de Alice de lanzarle un Sectusempra.

Andros Nimloth por su parte parece completamente decidido sin darse cuenta de que el hechizo que intenta conjurar puede acabar con todos, cosa que recalca Rhiannon Lincoln que consigue conjurar por poco un Protego para proteger a Maya de aquella imprudencia. Al final todo se queda un intento por parte del auror que solo nota como su varita tiembla ligeramente entre sus manos. De esta manera los tres chicos pueden respirar tranquilos al menos por el momento.

Lo que no sabe La Resistencia es que de entre los alumnos que han podido salir de la universidad se encuentra un mago perteneciente a El Movimiento que no duda en mandar un Patronus a la Comunidad Mágica de Valgrange para avisar de lo que está pasando en la Universidad de Londres en ese momento, especificando que el núcleo del problema está en la biblioteca aunque hay magos en otros puntos del edificio.

No es la única vía por la que los habitantes de la Comunidad podrán conocer de la catástrofe, ya que la noticia ha saltado de inmediato a los medios de comunicación muggle (televisión, radio, internet...) así como también a las estaciones más importantes de la radio mágica.


--------

A partir de este post pueden entrar más personajes (entradas coherentes por favor). Cada personaje tendrá opción a 2 acciones.
Phoebe Moore, Sunday Dawson y Sam McMillan tendrán +2 en destreza y +2 en fuerza extras debido a la subida de adrenalina en el cuerpo.

La Resistencia
Maya Fey 23pvs.
Alice Johnson 29pvs
Alex Johnson 25pvs
Andros Nimloth 31pvs
Rhiannon Lincoln 24pvs.

Grupo 1
Thomas Myles 16pvs. Oculto tras la mesa
Sunday Dawson 17 Pvs.Oculta tras la mesa
Phoebe Moore 13pvs. Oculta tras la mesa

Grupo 2
Allie Jones 19pvs. Bajo maldición imperio
Sam McMillan 18pvs.
Judith Connor 13pvs.

Grupo 3
Katherine Radley 14pvs. Oculta tras la mesa
Megan Hunt 18pvs. Oculta tras la mesa
Peter Dunlop 20pvs. Oculto tras la mesa

Grupo 4
Dani Alvarez 15pvs.
Bradley Cooper 17pvs.
Ransom Baxter 19pvs.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Brownie Kraul el Dom Abr 08, 2012 9:00 am

Lo había decidido. Estaba completamente segura y vaya que le importaba un carajo volverse a meter con el, no importaba cuantas veces pudiera de nuevo terminar en la cama con el jodidamente sensual Jackson Birahim, y aunque muchas veces veía el anillo de matrimonio que aun estaba en su dedo prefería olvidarlo, olvidar que aquel estúpido e inepto sensual grandísimo hombre estaba casada con ella. Habían sido estupideces nacidas por el alcohol y ya habría momentos, si el de verdad quería estar casado iba a tener que ganársela de nuevo, no con Ron, o Whisky de por medio, esta vez por verdaderas razones.

Por eso mismo tenía que investigar que papeleo se había de formar para lograr un divorcio necesario y justo, y aunque al siguiente día iba a arrepentirse y terminando de nuevo entre las piernas y brazos de aquel sujeto estaba sin duda alguna, muy segura.
No lo había comentado ni siquiera con Jackson, la única persona a quien le habría hecho el comentario era a Sunnydale, y ya que ella conocería mas el movimiento muggle en Londres respecto a estados civiles iria en su ayuda sin mas.
Por ello, un día antes se había ganado su amor con un enorme Sunday de Chocolate y caramelo, además de sobornarla con invitaciones vanales a tiendas de ropa y cines, eso era lo que las chicas adoraban ¿no?
Había otra cosa, una cosa pequeña y simple que llevaba consigo, aquella pistola que estaba adornada en el Bar, tenía unas cuantas balas aun pero estaba dispuesta a investigar del todo para que servía completamente y sobre todo, si podían añadírsele otro tipo de balas, por ello mismo la traía consigo bastante escondida en caso de alguna locura momentánea, después de todo nadie sabe en que momento puede uno convertirse en psicópata asesino.
Miro el reloj, aun faltaba bastabte para verse con su rubísima amiga que (según le comento) en la Universidad no era tan rubísima como la chica de cabello achocolatado le conocía, por respuesta Brownie había dicho que no le molestaba conocer chicas sensuales morenazas de vez en cuando. La misma joven lobo sonrio estúpidamente en plena calle mientras encendía un cigarrillo y caminaba hasta la Universidad misma, iba a meterle la sorpresa de la vida, inclusive habría comprado un brownie y un Sunday haciendo alusión de que “Brownie y Sunday salían de paseo”


Sin embargo no fue tan divertido cuando al entrar (o mas bien ya dentro) de la universidad los gritos y las explosiones la hicieron girar… Adiós a su Brownie y a su Sunday, ahora otra cosa le preocupaba. Uso su agilidad, su “parkour característico” corriendo cuanto pudo (y empujando sun querer a uno que otro inocente estudiante por ahí, ya se disculparía si de nuevo, salía viva de esta)
Siguió el sonido de las explosiones y de donde provenían los gritos y entonces vio una figura que entraba a la biblioteca,
-¿Pero de que puto desfile se salió esa ridícula con antifaz!?-Se pregunto al momento en que veía como las ventanas se cerraban de golpe, pudiendo solo hacer la cosa mas ridícula y salida de alguna película de acción estilo Bruce Willis: agarro velocidad y se deslizo casi en el suelo entrando con mucha suerte al momento en que las puertas se cerraron.
Todo lo vio (y escucho) en cámara lenta, los gritos, las personas correr, una morena y otros dos tras una mesa, los hechizos volar, los antifaces ridículos, la morena de nuevo… Y entonces en su cabecita boba le llego a la cabeza reconocer a esa personita y junto a todo lo que estaba pasando la sangre licana le comenzó a hervir.

-¿¡¡pero es que nunca emigran, con un carajo!!? –Se puso de pie de golpe y corrió como un toro enfurecido (literalmente agarro carga cual jugador de futbol americano) mientras se sacaba la pistola de la cintura.
La situación era simple pero nada fácil, correr hacia Maya Fey aprovechando la locura y los gritos, mientras los demás psicópatas magos se gritaban entre si (detrás de ellos) y propinarle un rodillazo a la altura de sus costillas lo mas fuerte que podría tener en su vida. Nadie dijo que era fácil enfrentarse a un grupo de locos enfurecidos lanzándoles hechizos a los demás, ¿pero con que podrían atacarlos un grupo de estudiantes? Claro, ¡como no! con libros asesinos despiadados y del mal infernal ¿no?
Asi que, como siempre y como nunca, Brownie Kraul no hizo gala de su nombre, pero si de su apeido, una Kraul, como su mortal madre, como su psicópata abuelo, y sin pensárselo de mas se lanzo sobre Maya Fey.
-Ey morenaza de fuego, mas te vale que hallas visto bastantes pelis de Clint Eastwood! –le gritó a Sunday aventándole la pistola hacia donde estaba ella, sin detenerse, sin siquiera mirarla de mas, porque su objetivo era Maya Fey…

-Oye bonita lindo trasero… -le dijo mientras le trataba de dar el peor de los rodillazos, y ahora si…que venga la fiesta.



-----

Accion 1.- lanzarle la pistola a Sunday
Accion 2.- Arremeter contra Maya Fey pasando por detras de los demas y meterle un rodillazo a la altura de las costillas de esta

Accion 3.- rezar y morir T___T

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Mario Stephens el Dom Abr 08, 2012 9:44 am

Había llegado el momento. Ya habían tenido bastante y era hora de que la Resistencia volviera a hacer alguna de sus apariciones, de aquellas que dejaban marca. En aquella ocasión, se escogió el que parecía el lugar perfecto: la Universidad londinense muggle. Era un lugar lleno de gente, dónde rápidamente se concentrarían los periodistas y los medios de comunicación se encargarían de que las amenazas llegaran a oídos de todos. Además era un foco de cultura y educación, y podría interpretarse como un mensaje muy directo hacia el desprecio de lo no-mágico. Sí, todo parecía perfecto... Pero en el fondo Mario en ocasiones dudaba de si estaba haciendo lo correcto. Bueno, era obvio que no, pero se mentalizaba de que era la única manera de que los magos pudieran volver a vivir en harmonía y en paz, sin asemejarse a una especie de "esclavizados" por los muggles.

Ese día seguiría de muy cerca a Maya. Por suerte el trabajo de las explosiones había quedado para otros miembros de la Resistencia, aunque lanzó algún que otro leve Bombarda o Incendio por el camino y en sitios donde no parecía haber nadie, como ciertas aulas. A Mario no le gustaba nada el daño gratuito, no al menos hasta la muerte. Sabía por qué ideales luchaba, pero también tenía un profundo sentido de la justicia que le impedía llegar a la extrema crueldad a la que podían llegar sus compañeros. Pero trataba de disimular para conservar su puesto en la organización.

Ya habían unos cuantos reunidos alrededor de la biblioteca y su entrada, algunos con antifaces y otros a cara descubierta. Mario era uno de los que llevaba la cara cubierta, con un simple antifaz negro que le cubría hasta las mejillas. No era de los que creía que esos métodos funcionaban, pero con el pánico colectivo era probable que esos mugles no recordaran después como eran exactamente sus rostros.
La batalla no tardó en desenvolverse, incluso Nimloth tuvo la imprudencia de lanzar un Bombarda Máxima, que por suerte no salió a tiempo de su varita. Tenía el pulso disparado, pero no quería hacer demasiado daño, simplemente asustar y advertir a los Brigadistas de que tuvieran cuidado y que no podrían contra los magos, por mucho que quisieran, éstos últimos nunca iban a rendirse, y eso es lo que estaban demostrando ahora.

Fijó su varita en un grupo de muchachos, a los que iba a lanzar un Incárcero para asegurarse de que no pudieran hacer nada, o un Depulso para dejarlos fuera de combate y que sufrieran unos cuantos días estando en el hospital, pero entonces fue cuando vio a una muchacha entrar con mucha energía. La miró sorprendido, por los gestos que hacía... Parecía una joven muggle. No le gustó nada que le cediera un arma a una chica morena que seguía agazapada, y menos que se fuera a dirigir hacia Maya. Mario se veía venir lo que iba a hacer, así que no tardó en cambiar de rumbo la varita y apuntar a Brownie.

- ¡DEPULSO! - gritó, confiando plenamente en que su hechizo saliera sin problemas y fuera directo a la licántropo, haciéndola impactar contra un mueble o estantería. Procuró apuntar de una manera que no la pudiera matar de un mal golpe, pero sí lo suficiente para dejarla inconsciente. Debía proteger a la cabecilla de la Resistencia. Al fin de cuentas era una chica joven, aunque demostró que era mucho más que eso. También tomó la decisión porque de ser por Maya, seguramente Kraul no volvería a ver de nuevo la luz del sol... Pero no sería así porque la veinteañera tenía la suerte de que Mario estaba en medio para impedirlo.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Felle Haine el Dom Abr 08, 2012 5:04 pm

Después de mucho discutirlo, bueno quizá no discutirlo, pero sí de mucho pensarlo Agatha le había comentado que se quería matricular a una universidad, ya que en vista de que no tenía magia y no quería mudarse con en ella en la modesta y segura zona de Valgrange, pues supuso que era la mejor decisión y esa sería estudiar una carrera muggle. El asunto divertido de todo eso, era que Agatha, nunca se imaginaría estudiando algo muggle, ya que ella se había preparado desde siempre en ser auror.

Al fin de cuentas, ella le apoyaba en todo y pues su hermana le había pedido que la acompañara a dar un recorrido a lo que sería su futura universidad. Ya el semestre había arrancado, pero Agatha se estaba postulando para el siguiente, aparte que así le daría más chance de prepararse mejor para lo que sería su carrera... sea cual fuese la que escogiera.

Felle por su parte, simplemente veía con curiosidad cada uno de los espacios arquitectónicos que tenía la universidad. Vaya que esos muggles si que les gustaba ser obstentosos; no era que Durmstrang no lo fuera, pero simplemente seguía inventándose miles de maneras de cómo pudieron levantar dicho lugar sin magia. Pero a fin de cuentas, le terminó agradando el lugar, ya que le daba la sensación de que todos los muggles que iban ahí era con metas personales de superación y eso le parecía positivo, por ende le parecía positivo que Agatha estuviera ahí para superarse como el resto.

Ya le habían dado un recorrido a la biblioteca, incluso ya estaban en plena salida de esa cuando a su hermana se le había quedado su bolso.

- No te preocupes Aggie, yo voy por ella - Dijo y su hermana aceptó, quedandose afuera a esperar que Felle fuera por el bolso. Así que fue rápidamente hacia la biblioteca, corriendo. Vislumbró la mesa en la que habían estado y agarró dicho bolso, para luego salir. Quería salir lo antes posible de ahí ya que quería pasear con Agatha y quería aprovecharlo ya que momentos así casi no se daban.

Justo cuando le faltaban unos cuantos metros para salir, las puertas se cerraron de golpe, casi cerrándose en sus narices. Al voltear hacia atrás comenzaron estallidos sumado a un caos y más que preocuparse por el desastre y desesperación que tenían las demás personas, la suya fue su hermana. Sabía que el entrenamiento de Auror le había servido bastante, pero aún así, evitar preocuparse por ella teniendo un punto vulnerable no le hacía sentirse mejor.

- ¡AGATHA! - Gritó y golpeó la puerta, todo era inútil. Sacó su varita por si acaso sin importar lo muchos muggles que estaban corriendo despavorido, sobre todo porque escuchó que algunas personas conjuraban hechizos. Cosa que le extrañó por completo, así que decidió ir donde estaban ellos.

Si bien, Felle estaba en la puerta trasera de la biblioteca, por eso no se había encontrado con Brownie ni Sunday de momento. Al correr, sin importar quien estaba delante de ella, vio como Brownie se abalanzaba sobre una chica y vio como otra persona le apuntaba.

¡Oh no!, tal vez la pudieron separar de su hermana -que rogaba que estuviera bien- pero no la separarían de Brownie mientras ella estuviera consciente - ¡DESMAIAUS! - Dijo apuntando a Mario Stephens.

_______
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Melinda Jones el Lun Abr 09, 2012 6:59 am

Acababa de volver de visitar a Tamara y las gemelas cuando llegó a casa. Sabía que Jacques había ido a su casa pues la propia Tamara se lo había comentado y es que ella, no había pisado su casa desde aquella mañana, había tenido bastante papeleo en el caso de Simon Collingwood. Lo tenía todo prácticamente a punto para poder intervenir en el caso y salvar la magia del pequeño. Lo difícil en esos casos era convencer a los padres (en este caso madre, pues el padre estaba en coma) que muchas veces parecían renegar de sus propios hijos una vez sabían que eran magos, algo que Melinda aún no lograba entender.

Por eso al entrar en casa no le extrañó para nada oír las voces de su sobrino y Selene Goldman desde algún punto de la casa. La mujer sonrió para sus adentros mientras dejaba las cosas en la entrada y caminaba hasta la cocina. Le extrañó que Aaron y Allie no estuvieran por casa, por el simple hecho de que ambos tenían su hora para comer, en especial Aaron que trabajaba en la librería de la familia. De todos modos decidió no darle más importancia y se encaminó a saludar a los chicos.

- ¡Jacques! Tu madre me ha dicho que estabas aquí… - Una sonrisa apareció en su rostro mientras pasaba la mirada hasta Selene Goldman, que se encontraba cerca del chico – Me alegra verte, Selene. – Siempre había estado bastante al corriente de las amistades de sus hijos, cosa un poco complicada teniendo en cuenta que eran cinco, por lo que el hecho de que alguna vez confundiera nombres, amigos o lo que fuese, ya no era ninguna novedad en aquella familia – Voy a traeros algo… - Tan bondadosa como siempre y del mismo modo, Jacques casi de inmediato se ofreció a ayudarla cosa que su tía agradeció con una sonrisa.

- ¿Cómo llevas tener dos hermanas pequeñas? – Puesto que él era precisamente el que había sido el hermano pequeño durante todos estos años y ahora de repente era el hermano de en medio, una posición que según Aiden no le gustaba para nada. Levantó la mirada en el preciso instante en que una sonriente Selene Goldman entraba también en la cocina. Lo que no se esperaba era la llegada de aquel Patronus que enseguida reconoció. Los miembros de El Movimiento reconocían los Patronus ajenos y ella podía presumir de tener una buena memoria. En cuanto oyó el mensaje dejó lo que estaba haciendo y conjuró ella misma otro Patronus dirigido a Mihjail Vasiliev, pues había tenido contacto con ellos y dudaba que no estuviera dispuesto a ayudar contra La Resistencia.

- Vosotros quedaros aquí... – Dijo seriamente sobretodo mirando a Jacques. Si le pasara algo no se lo perdonaría, porque de haber estado en casa con Tamara a saber si se hubiese enterado. Aún así si el chico iba tendría que resignarse pues era mayor de edad.

No se cambio de rostro ni de cuerpo. Simplemente se apareció en la biblioteca de la universidad de Londres con su apariencia natural, si hubiese aparecido como Erin Murphy blandiendo una varita ya se hubiese montado allí el caos, puesto que Erin no era más que una muggle o eso creían los muggles. Miró a su alrededor unos segundos antes de apuntar a un grupo de universitarios (grupo 4) – ¡Protego horribilis!

Sí, su prioridad en esos momentos era proteger a los muggles de aquellos psicópatas, además con todo el caos no se había dado cuenta de que su propia hija estaba allí bajo un Imperio.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Sam McMillan el Lun Abr 09, 2012 11:13 pm

Sam todavía no había llegado ni a cerrar la boca cuando la biblioteca empezó a temblar, luego se escucharon explosiones por todos lados y acto seguido la gente empezó a correr de un lado a otro gritando. Lo primero que cruzó la mente de Sam es que tenían que protegerse así que agarró a Allie y la empujó debajo de una mesa con él.

Cuando le pareció que se había calmado un poco el ambiente sacó la cabeza de debajo de la mesa para inspeccionar la zona. ¿Seguía siendo todo un caos? Pues no lo sabía, sólo había llegado a fijarse en gente enmascarada que agitaba varitas. Le dio un codazo a Allie para señalarle esos magos con la cabeza.

- ¿Tienes alguna idea de que va todo esto? – ¿Realmente que hacían esos atacando a indefensos muggles en la biblioteca de la universidad? No era lógico, nada lógico. Él no estaba muy enterado de esos temas, sólo lo básico; como era squib no se consideraba en peligro y entonces no se había preocupado demasiado. Tendría que empezar a prestar más atención.

No se rebanó mucho los sesos buscando explicaciones lógicas. Al ver que algunas varitas les apuntaban directamente volvió a esconder la cabeza rezando todas las oraciones que se le vinieron a la cabeza, no sabía si esa gente solo quería asustarles y le causarían algunas ampollas de nada en los brazos o si realmente les iban a matar. Entre el alboroto no logró escuchar que hechizos les habían lanzado, pero al encontrarse perfectamente estableció que no habían funcionado.

– ¿Allie? – Se dio cuenta que a Allie no le había dado tiempo de moverse y cuando la miró se le cayó el mundo a los pies. Tenía los ojos opacos y le miraba, si se podía decir que le miraba, de una manera rara, que daba miedo. - Oh, oh… Esto no pinta nada bien. – Intentó rápidamente descifrar en su cabeza algunas sílabas que había oído para encontrar el hechizo que la afectaba. Inmobilus, impedimenta, Impervius… Sonaba como Impervius… ¡Imperius! ¡Tenía que ser un Imperio!

Al darse cuenta la empujó y se alejó tan rápidamente como pudo. No sabía qué podía hacer por ella, lo único que sabía era que tenía que alejarse. Aunque tampoco quería salir corriendo pues seguramente una munión de varitas se dirigirían hacia él y no tendría tanta suerte como la primera vez. Se fue arrastrando por el suelo entre las mesas y las sillas tan rápido como podía y cada dos segundos tiraba nuevas sillas al suelo para entorpecer el avance de Allie; con un poco de suerte le perdía de vista…



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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Sunday Dawson el Mar Abr 10, 2012 4:18 am

¿Qué si había pasado algo? – No, nada. Es sólo algo que quiero contarte, pero no ha pasado nada en serio, no te preocupes – Le contestó intentando quitarle importancia mientras pasaba algunas hojas del libro que había traído consigo. Levantó la mirada para responder a la muchacha cuando una voz muy conocida se hizo presente. Volteó la mirada hasta el francés dedicándole una fina sonrisa y estaba a punto de contestarle cuando Phoebe se adelanto – En efecto, no molestas...

Es más incluso servía de excusa para cambiar de tema y que Phoebe aparcara al menos durante un rato el tema de su misterio. Se preguntó que tendría que terminar el chico mientras ella misma seguía hojeando en busca de la información que precisaba – Yo también quiero vacaciones. Quiero poder disfrutar de algo – Aunque realmente disfrutaba de su vida y muchas veces los estudios quedaban en un segundo plano. Era algo que hacía porque quería no porque tuviese la obligación y encima estaban desencadenando discusiones estúpidas con Mihjail sobre lo peligroso que era estar allí si la descubrían.

Al menos por el momento no lo habían hecho. Le suponía en cierto modo un alivio, sobretodo después de la conversación que había tenido con Thomas y que por qué no, había despertado cierta paranoia en la mente de la squib. El hecho de que las mesas empezaran a temblar al igual que el suelo no supuso ningún alivio para ella. ¿Terremotos en Londres? ¡Imposible!

- ¡No lo sé! – Respondió intentando parecer calmada aunque todo aquello acabase de disparar sus nervios. Los estallidos le sonaban más a... No necesitó contestar, un grupo de enmascarados entró en la biblioteca, cerrándolo todo: ventanas, persianas, puertas. Los acababan de encerrar como a ratas y ella ni siquiera fue capaz de reaccionar cuando uno de ellos se dirigió hasta ellos y apuntó a su amiga... Ni cuando oyó salir Bombarda de boca de otros... Lo único que le pasó por la cabeza es que podían ser sus últimos momentos de vida.

Pero no lo fueron, por suerte para ellos el hechizo de aquel mago había fallado, muy al contrario que el de la bruja, fuera quien fuera. Con ayuda de Phoebe y Thomas consiguió volcar la mesa (puro instinto de supervivencia, esconderse, por muy cobarde que pudiera parecer) donde se sentó apoyándose. El ruido de los libros, el portátil y todo lo que había encima inundaba aún sus oídos mientras se acercaba a Phoebe – ¿Estás bien? – Le preguntó mientras observaba el corte. Al menos no iba a matarla – Phoebe, nos van a sacar de aquí, no te preocupes – Al menos ella contaba con que todo aquello saltara de inmediato a los medios y se enterasen también los magos, después de todo, siempre se enteraban de todo, ¿no? – Pheebs..., mi pareja es mago, eso es lo que quería contarte – ¿Qué por qué lo había soltado así? Porque creía que si no se lo decía ella ahora, se enteraría de otra manera y sería peor – Quería que lo supieras de mí... – Luego miró a Thomas unos segundos pero antes de que pudiera añadir algo oyó una voz conocida. ¿Brownie? ¿Qué le decía de Clint Eastwood? Al principio no entendió nada hasta que vio lo que le lanzaba. La había visto varias veces estando en Scarlett Moon así que para Sunday ya no era una sorpresa que Brownie poseyera el arma de Thomas Grant. Lo primero que hizo fue intentar coger lo que Brownie le lanzaba para luego darse cuenta de los problemas de Sam.

- ¡Sam! ¡Sam! - ¿Se podía saber por qué no simplemente cogía una de esas sillas que estaba tirando para entorpecer a la chica (que claramente esta bajo la maldición Imperius) y se la dejaba K.O de un golpe? – ¡Golpéala! – Le gritó al muchacho, puesto que posiblemente dejarla fuera de sí deshiciera el hechizo (al menos el tiempo que durase la inconsciencia de la misma) pero Sam no parecía muy por la labor y si creía que unas cuantas sillas iban a poder pararla... Así que sin pensárselo demasiado fue hasta donde se encontraba el chico y la morena (ironías del destino que dos rubias fuesen como morenas) y le asestó un golpe a la muchacha con el brazo cerca de la nuca, con la idea de dejarla inconsciente.

Acciones: Coger la pistola que le lanza Brownie y golpear a Allie (en caso de conseguir la primera acción con la culata del arma)
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Thomas Myles el Miér Abr 11, 2012 8:48 am

Sonrió como sólo él sabía hacer cuando las chicas afirmaron y le incitaron a que tomara asiento. Si es que... ¿Quien era capaz de resistirse a los encantos de Thomas?
Comenzó a sacar libros de su bandolera mientras escuchaba atentamente pero con disimulo lo que Sunday le estaba contando a su amiga Phoebe. Para sus adentros continuaba maquinando el plan para que la rubia y aquel ruso de pacotilla acabaran rompiendo, y a ser posible enfadados, y Thomas terminara siendo el hombro en el que llorar de Sunday, sin que ésta sospechara que el auténtico culpable, había sido él. Sí, sentía algo parecido a odio, no podía soportar que alguien como Dawson pudiera olvidarlo tan fácilmente.

Pero unos temblores interrumpió su maquinación y la conversación entre las chicas. Rápido Thomas miró hacia la entrada, aún sin caer en la cuenta de lo que podría estar pasando, había sonado algo parecido a..

- ¿Bombes?...

Su pregunta más bien quedó como retórica cuando la biblioteca comenzó a parecer un campo de batalla cuando entró aquella gente, algunos de ellos enmascarados, que no se demoraron en dejarlo todo patas arriba con hechizos. Thomas junto a sus acompañantes en ese momento tiraron la mesa que por unos instantes podría protegerles de la primera avalancha de maleficios. La mirada del francés se quedó clavada por unos segundos en uno de los tornillos de la mesa. Tanto que avisaba a Sunday de lo peligroso que era ir a una universidad muggle siendo squib sin darle importancia, y ahora resultaría ser verdad... Y lo peor es que ni siquiera era squib.. ¡Era un mago! Y más aún: Sunday lo sabía. Y para añadir más leña al fuego: estaban en, como antes había mencionado, una universidad muggle. ¿Qué se supone que era lo que debía hacer? Estaba claro que él no podía permitirse el lujo de despeinarse ni mancharse la ropa, pero quizá quedaría demasiado evidente si sólo iba por su pellejo en aquella situación... Muy poco caballeroso resultaría. Pero si levantaba la varita, y en un remoto y desgraciado caso, llegaba a oídos de su padre, se le acabó la libertad y le diría "Bonjour!" a las rejas de la cárcel. Desterrado de la familia y como si nunca hubiera existido.

Alzó la vista al ver a alguien correr muy rápido, hubiera jurado que volaba y todo. Era una muchacha morena, que pasó por el lado de Sunday y fue directa a una mujer enmascarada. Fue tan rápido que no fue hasta que siguió con la mirada a Dawson que se percató de que le había dejado caer una pistola, revólver o algo semejante. Parecía querer noquear a Allie que estaba bajo el maleficio imperio. La verdad es que la muchacha tenía agallas, había que reconocerlo, y también tenía que reconocer que eso atraía mucho.
Dejando el tema aparte, Thomas miró decidido a Alice Johnson, la mujer que trataba de controlar a la joven. Pensó en atacarla para que no pudiera controlar a Allie, pero luego dirigió sus ojos a Phoebe, que en ese momento estaba sola, no muy lejos de él. Pensando más bien en la seguridad de él mismo que en la de Phoebe, al final tomó la iniciativa: la rodeó con un brazo y sacó disimuladamente su varita del bolsillo, procurando que no se viera demasiado, sobretodo por parte de los muggles presentes. La verdad es que le habían dejado la cara hecha un poema... ¡Pobre muchacha! Qué te destrozaran la cara era lo peor que te podía pasar...

- ¡Protego Totalum! - pronunció con su peculiar accento francés, sin soltar a Phoebe. Se mordía el labio, pues era la primera vez que conjuraba el hechizo tan seriamente. Todo lo que sabía lo había aprendido de forma clandestina, y sólo lo había practicado de vez en cuando al estar solo. Nunca pensó que llegara a necesitarlo, puesto que sólo pensaba en protegerse a sí mismo y con un Protego ya había bastante. Sin apartar la vista, atento a si salía su hechizo y concentrado, susurró a Phoebe - S'il vous plaît, no le cuentes a nadie lo que has visto... Que esto quede como un pequeño gran secret entre nous. Para el resto soy un simple muggle. - confiaba en que Phoebe le guardaría el secreto... Si salían vivos.


***

Acción: Proteger a Phoebe y protegerse a sí mismo con un Protego Totalum.

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Selene Goldman el Miér Abr 11, 2012 9:18 am

Para variar había quedado con Jaques ése día, en teoría le había dicho que quería enseñarle algunas canciones que había compuesto, pero después se quedaron hablando un poco de nada y perdiendo el tiempo. Se sorprendió un poco al escuchar la voz de la mujer desde detrás suyo, pero luego sonrió ampliamente al ver a Melinda asomarse por la puerta.

- Gracias. – Acto seguido se levantó siguiendo a Noah. - Si puedo ayudar en algo también… - Lo dijo entrando en la cocina justo detrás de los otros dos. Se sentía mal sien mover un dedo mientras los otros trabajaran.

Aunque casi ni le dio tiempo de acabar la frase cuando entró el Patronus. Selene no entendía demasiado bien lo que decía el mensaje ni lo que estaba pasando, pero lo que sí sacó en claro era que algo estaba pasando en la biblioteca de la universidad, de su universidad, y ése algo estaba afectando a los alumnos, a sus compañeros de clase, de comida o de pasillos.

Aunque Melinda les dijo que se quedaran, al intercambiar la mirada con Noah supo que ninguno de los dos planeaba hacerle caso. Así que en el último momento los reflejos de Sel no fallaron y se agarró como pudo a lo primero que encontró de Melinda para aparecerse junto a ella en la biblioteca.

No había pisado mucho la biblioteca desde que había empezado el curso; primera porque por el momento tampoco tenían mucho que hacer, y segunda porque no era un sitio que ella frecuentara. Pero la imagen que tenía de las pocas veces que había entrado era de un lugar tranquilo y silencioso, totalmente diferente a la que daba ahora con las mesas de lado, las sillas por el suelo y hechizos saltando por todos lados.

No había que ser muy listo para darse cuenta que los muggels tenían las de perder, y entre ellos reconoció a muchos de sus compañeros, incluso de su misma clase. También reconoció a magos entre los estudiantes y a los enmascarados, formaban parte de la Restistencia como decía el mensaje.

¿Pero se puede saber que está haciendo Sunday corriendo como una loca por aquí en medio? Quiso correr ella también hacia su amiga y obligarla a que se quedara detrás de una mesa, o al menos escondida… ¡Como si fuera tonta! Suny ya sabía lo que se hacía. Sus razones tendría. Aún así Selene también podía ayudar, conjuró contra uno de los enmascarados más cercanos a la rubia: -Jinx – Fue el más efectivo que el vino a la cabeza y rezó para que chocara con el canto de una mesa y se partiera la crisma. Esperaba que ninguno de sus compañeros se diera cuenta que una rubia corriente que se sentaba con ellos en clase había sacado la varita.


Acción: Jinx a Alice Johnson
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Rhiannon Lincoln el Miér Abr 11, 2012 10:38 am

Había sido una suerte para todos y aunque su hechizo de protección hacia Maya Fey había fallado de una forma estrepitosa (por supuesto, un hechizo de pacotilla como aquel no se merecía ni su magia) no había sido necesario a fin de cuentas. La mujer rodó una vez más los ojos antes de posarlos sobre la muchacha que Alice había lanzado la maldición Imperius, su expresión cambio y sus ojos brillaron. Visiones como aquella eran las que la hacían sentirse orgullosa de estar del bando del que estaban, pues con ese tipo de maldiciones era precisamente con las que ellos no se ensuciaban las manos.

A pesar de todo a Rhiannon le encantaba ensuciarse las manos. Saber que estaban manchadas de sangre de gente inocente no la hacía sentirse mal, más bien al contrario, porque su mente le decía que estaba haciendo lo correcto. Era posible que tantos años en Azkaban hubiesen afectado a su salud mental pero eso no impedía que cuando tenía que ser la señora Lincoln, apareciera su mejor sonrisa y fuese una mujer de protocolos, a pesar de que la adrenalina se le disparaba y la excitación en su cuerpo aumentaba ante situaciones como la que estaba viviendo. Saber que tenía en sus manos la vida de gente era algo que simplemente no podía comparar con ninguna otra sensación.

En esos momentos ni siquiera pensaba en sus hijos. No era de aquellas mujeres que tenía instinto maternal aunque no había dudado ni un segundo para hacer de Olivia una mujer lo más parecida a ella posible. ¿Qué otra cosa se podía esperar de los hijos de una ex convicta? Y Gerry... Bueno, ni siquiera se había visto capaz de ocuparse de sus propios hijos cuando ella no había estado. ¿Ahora iba a hacer el papel de papá? La mujer chasqueó la lengua ante aquel pensamiento al tiempo que diferentes acciones se sucedían ante sus ojos marrones.

Sus ojos se crisparon cuando vieron los diferentes ataques hacia Maya y Mario, pero se enfocó en este último, que aunque no era tan radical ni tan extremista como ella, seguía siendo parte de su bando y si algo no dejaba ella de lado era a los suyos.

- ¡NO TE ATREVAS! – Le gritó a la muchacha. ¿Qué más le daba a ella quien fuese o dejase de ser? Para ella solo era otra bruja con ganas de jugar a juegos de mayores. ¿Quería jugar? Pues jugarían. – ¡Sectusempra! – Inyectó toda la rabia posible en su voz mientras apuntaba a la muchacha esperando verla sangrar por diferentes partes del cuerpo en pocos segundos.

Entre tanto no muy lejos de donde está Alice Johnson se encuentra con que Selene Goldman que ha aparecido con Melinda Jones pretende hechizarla a lo que responde con una sonrisa de isuficiencia y lanzándole el hechizo ‘Palalingua’ mientras que su hermano Alex cerca de ella decide ir contra la mujer (Melinda Jones) lanzándole un ‘Vermilleus’.

Rhiannon sonrió unos segundos antes de volver la mirada y encontrarse con Dawson, su querida Dawson intentando noquear a la chica que estaba bajo la maldición Imperius. Se acercó con calma hasta donde estaba la muchacha tocando con la punta de la varita la espalda de la muchacha – Yo que tú... le daría las gracias a tu padre por esto – Le susurró con un tono de voz frío. El más frío que poseía. – ¡Crucio! - Aquello era parte de su Vendetta personal, quería hacerle daño a los dos... ¿qué otra manera que hacer daño a aquello que más apreciaban? Porque sabía de sobras que sin apenas conocerla Gerry la apreciaba, del mismo modo que sabía que había muchísimas posibilidades de que apareciera allí, después de todo era Auror. ¿No era su trabajo proteger a los traidores y de paso también a los insignificantes muggles?



Acciones:
- Sectusempra a Felle Haine.
- Cruciatus a Sunday Dawson.

Alex: Vermilleus a Melinda Jones
Alice: Palalingua a Selene Goldman

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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Phoebe Moore el Jue Abr 12, 2012 12:14 am

La muchacha gimió al recibir el corte en la mejilla pero aquello la hizo reaccionar y junto a sus dos compañeros volcó la mesa y apoyó la espalda contra ésta llevándose una mano al corte, el cual le escoció al tocárselo. Phoebe dejó de prestar atención a lo que estaba ocurriendo a su alrededor en los segundos que observaba su mano temblorosa manchada de sangre. ¡Sangre! Miró a Sunday que le preguntaba cómo estaba con temor a lo que su rostro pudiese reflejar, pero la chica no puso ninguna expresión extraña lo que significaba que lo que le habían hecho no era nada grave. De hecho, Phoebe pensó que harían algo más que tan solo producirle un corte por lo que podía decir con total seguridad que había tenido bastante suerte.

- Estoy… estoy bien – La joven estaba intentando ordenar sus pensamientos. Sabía que los sacarían de allí, su hermano sería avisado del ataque y pronto acudiría. Estaba tan segura de ello que no necesitaba que Sunday la tranquilizara diciéndoselo. Pero su amiga no se había estado refiriendo a los brigadistas exactamente – ¿Qué tu novio qué? – Sunday tenía un novio mago. Claro, por eso decía que los iban a sacar de allí porque él, quien quiera que fuese, vendría a por ella. A la muchacha se le escapó una risa (posiblemente debido a los nervios) pensando que, al igual que la rubia, también ella había estado viéndose con alguien que poseía magia – Yo tengo un amigo mago, estamos en paz

Y ahí se acabó aquel pequeño descanso porque una figura femenina que se abalanzó sobre la otra que momentos antes le había producido el corte hizo que volviera a la realidad. Nuevamente fue consciente del jaleo que se estaba formando en la biblioteca, la cantidad de chillidos que seguían oyéndose y palabras raras que tradujo como hechizos.

- ¿¡SUNDAY DONDE VAS!? ¡VUELVE!

Intentó agarrar a la muchacha pero ella fue más rápida y salió de detrás de la mesa metiéndose de lleno en el campo de batalla. El contacto del brazo de Thomas la sobresaltó momentáneamente porque, sinceramente, se había olvidado por completo del francés - ¡Tenemos que hacer algo! No podemos dejar que se vaya así sin más – comenzó a decir la morena cuando se percató de lo que el chico estaba sacando de su bolsillo. No era posible. Él era...normal, ¿cómo iba a ser Thomas un mago? Pero todo quedó confirmado cuando el muchacho pronunció unas palabras totalmente incomprensibles para ella.

- No, no. No se lo diré a nadie, te lo prometo – dijo enseñándole el dedo meñique para que lo entrelazara con el suyo – Pero debes ayudar a Sunday. Tú puedes hacerlo

Ella en cambio no podía hacer nada contra los magos. Éstos estaban armados con sus varitas, conjuros y hechizos mientras que ella sólo podía esconderse tras una mesa esperando a que alguien los sacara de allí con vida. Se sentía furiosa. Furiosa por no poder hacer nada contra ellos, por ser una completa inútil. Pateó con rabia la silla en la que momentos antes había estado sentada y entonces algo dentro de su cabeza se accionó. Se arrastró hasta la silla, la cogió y volvió con ella a su posición inicial. Por nada del mundo iba a quedarse allí escondida de brazos cruzados si tenía alguna oportunidad de devolverle los golpes. Así pues, se puso en pie y con todas sus fuerzas lanzó la silla contra uno de los hombres enmascarados que también había estado apuntándolos con su varita, pese a que finalmente su hechizo no surtiera efecto.


Acción: Lanzarle una silla a Andros Nimloth
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Steffan Cavanagh el Jue Abr 12, 2012 9:49 am



La gente se sorprendía de verlo, estaba claro la razón y el por qué. Una estatura tan inusual haría que cualquiera girara la cabeza para echar una mirada. Superando con facilidad los dos metros y medio, el semigigante avanzaba por lo que había sido su entrada elegida. Sentía las explosiones a su alrededor y supo que sus compañeros habían empezado con el juego que habían planeado.

La situación que se mantenía en ese momento le gustaba, el hecho de andar en un lugar donde seguramente habrían muchos muggles era exactamente propicio para lo que pretendía hacer. Steffan tenía muy en claro lo que pasaría y lo que el mismo pretendía hacer cuando se encontrara en el momento de poder tomar una decisión. Las voces y toda la conjunción de sonidos parecía concentrarse con mayor intensidad en un solo punto que estaba cerca de él, hasta le pareció oír voces familiares.

Se apareció en aquel lugar deslizándose antes que las puertas y demás fueran cerradas con magia. Aprovechó ese momento de oscuridad total para posicionarse y esperar un momento a dar un movimiento sorpresa. Sus compañeros estaban en lo propio también, lanzando hechizos y en parte Steffan gustaba de ver ese tipo de “espectáculos” aunque claro, solo verlos podía ser terriblemente aburrido.

Finalmente decidió intervenir al notar como un insecto se arrastraba por el suelo tratando de escapar muy cerca de donde Steffan había decidido esconderse, había visto a aquel grupito esconderse y luego a aquel tipo (Sam) intentar huir dejando a su amiga o novia o lo que fuere cerca de ahí, una cobardía que motivo mucho a Steffan a actuar.

Se escondió hasta el último momento, cuando estuvo completamente a su alcance en la longitud de brazo lo tomó por sorpresa, como si se tratara de un juguete y lo azotó contra la pared más cercana.

Steffan sabía de animales, él traficaba con dragones y demás rarezas de especies animales peligrosas y entendía de los músculos y coyunturas necesarios para doblegarlos. No dudó en el lugar elegido en el que golpearía el cuerpo de aquel sujeto, procuró que la nuca y espalda de ese muchacho golpearan contra la pared en toda la violencia que su fuerza mucho mayor a la convencional le permitía. Tenía que dejarle un recuerdo, era lo suficientemente fuerte como para dejarlo paralítico o un daño irreparable en la piernas y columna, además de definitivamente inconsciente por un buen rato. No lo iba a matar, ese daño sería más memorable.

Eso no sería lo único que quiso hacer, alcanzó una pesada estantería cercana con una aparente ligereza que se hacía sorprendente. La arrojó directamente en la dirección de la tipa que pretendía arrojar una silla a un compañero de la Resistencia; Steffan sonrió pensando que sería el quien le enseñaría como se hacía un buen lanzamiento… claro que las comparaciones estaban fuera de discusión. Es más, el gran tamaño de la estructura haría que también golpeara con el “amiguito” que tenía al costado, los dos sufrirían los daños de aquel golpe. Poder.

____________

Accion 1: Tomar a Sam y azotarlo arrojándolo contra la pared
Accion 2: Arrojar una estantería contra Thomas y Phoebe.




Última edición por Steffan Cavanagh el Vie Abr 13, 2012 6:13 am, editado 1 vez
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Radd Malakhova el Vie Abr 13, 2012 4:25 am

Había vuelto de hacer unas compras en una tienda de provisiones en Valgrange, ya que últimamente sentía que había estado viviendo como una ardilla puesto que la única comida que tenía era frutos secos en buena cantidad y tazas de chocolate en proporciones industrales, no sentía la necesidad de algo más, ya que su trabajo lo mantenía bastante ocupado como para preocuparse en qué comer o darse el lujo de tener buenos manjares en su casa. Sin embargo, en su día libre -y uno bastante peculiar ya que esos días casi no se daban con regularidad- vio en su alacena una despensa bastante vacía de no ser por sus siempre fieles bolsas de frutos secos. Ahí se dio cuenta lo muy descuidado que había estado con su alimentación, pero a veces tenía que correr tan rápido que sin duda el decidir qué cenar todos los días no estaba dentro de sus opciones.

Y ahora que tenía el tiempo, llenó su despensa de otras cosas que no estaría mal tener, como innumerables latas de atún y demás. Sí, tampoco Radd se complicaba la vida en eso. Abrió una lata y con un tenedor comenzó a comer el atún, algo aburrido ya que se había acostumbrado tanto a trabajar de manera improvisada que no mantener sus manos ocupadas que no sea en curar a los demás se le hacía una sensación bastante extraña y algo vacía.

Todo iba bien, empezando a planear qué haría durante todo el día, hasta que escuchó un estruendoso patronus que seguramente era alguien de El Movimiento, puesto que requería de ayuda externa con un ataque estaba haciendo La Resistencia en una biblioteca muggle. Tras escuchar aquello, sin dudar dejó lo que estaba haciendo, tomó su varita y se desapareció del lugar, hasta el lugar que se le había indicado.

Apareció en la biblioteca en pleno caos, manteniendo la varita en alto. De no ser porque el peligro todavía no pasaba se ocuparía de los heridos, pero en esos momentos era propicio batallar. Pero antes de que pudiera hacer cualquier cosa vio un semigigante que capturaba a un chico (Sam). Tenía que actuar lo más rápido o mataría al chico.

- ¡IMMOBILUS! - Dijo Radd apuntando a Sam, ya que si mal no recordaba ese conjuro hacía que el cuerpo se detuviera y se mantuviera suspendido unos segundos en el aire*, si funcionaba eso podía servir de para mortiguar el cuerpo de aquel chico.

Pero ese semigigante no se iba a quedar así, ahora se dispondría a lanzar una estantería a dos chicos. Protegería a toda costa a los chicos y luego se encargaría de esa basura de tres metros.

- ¡CAVE INIMICUM! -Conjuró para la protección de aquellos chicos. Su rostro reflejando enfado dirigió su mirada en ese gorila - ¡¡¡Hey!!! ¿¡¿Por qué no te metes con alguien que si haga magia?!? ¿O acaso tu estatura hace que tu cerebro sea más pequeño que el usual? - Le gritó al semigigante para que dejara a los muggles. Ciertamente era intimidante, pero no se iba a dejar vencer tan fácilmente.

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* Como los Doxys en la segunda película

Acción 1: Inmobilus a Sam, tratando que esto amortigue cualquier tipo de golpiza

Acción 2: Cave Inimicum a Phoebe y Thomas


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¡El gigante en Movimiento!

Mensaje  Benjamín Havámal el Vie Abr 13, 2012 6:30 am

Todo parecía tranquilo aquel día en Valgrange, sin ninguna anomalía, la tienda iba bien y no había escuchado de nuevas noticias importantes para el mundo mágico... Hasta que vio venir un Patronus y... ¡Luego se encontraba fuera de la Biblioteca listo para ayudar! Pero fuera de esta todo parecía mas tranquilo... de no ser por los gritos de la gente, claro.

Logro ver como las puertas y ventanas de la Biblioteca estaban todas cerradas, escucho el inconfundible sonido de gente lanzando hechizos y sin pensarlo mas, se lanzo con su gigantesca fuerza para poder abrir las puertas de la Biblioteca y ver que diablos estaba pasando.

Y de no querer abrirse por la fuerza la puerta, estaba decidido a usar la magia con tal de derribar la puerta, ya que se empezaba a escuchar algunos gritos dentro de aquel lugar, cosa que solo ayudaba a desesperar más a Benjamín. ¿Qué estaba pasando ahí dentro? ¿Por qué habían magos lanzando hechizos en un lugar de muggles? Quizás esas respuestas eran fáciles de responder, pero en aquel momento Benjamín no podía pensar en muchas cosas, había pasado de la tranquilidad con los pajaritos cantando a derribar una puerta mientras escuchaba los gritos de la gente.

Y nuevamente escucho a alguien gritar dentro de la Biblioteca... Esta vez algo un tanto desconcertante para el semigigante... “¡¡¡Hey!!! ¿¡¿Por qué no te metes con alguien que si haga magia?!? ¿O acaso tu estatura hace que tu cerebro sea más pequeño que el usual?” ¿Era eso algún chiste? Nosotros la gente muy grande tenemos bastante problemas cardiacos por culpa de nuestro tamaño, no era necesario que nos ofendiesen... Menos si uno de estos quería ayudarles a escapar del edificio...


Acción 1: Derribar la puerta con una fuerte embestida de semigigante.

Acción 2: De no abrirse a la fuerza, lanzar un buen Cistem Aperio para que se abra.


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Acción 1: Derribar la puerta con una fuerte embestida de semigigante.

Acción 2: De no abrirse a la fuerza, lanzar un buen Cistem Aperio para que se abra.
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Re: TRAMA: La vida en la biblioteca

Mensaje  Jacques Lompard el Vie Abr 13, 2012 10:32 pm

Aunque no era casa de ninguno de los dos, el sótano de la residencia Jones se había convertido para el grupo como un pequeño refugio al que siempre podían acceder cuando necesitaban ensayar o reunirse, eso sí, siempre pidiendo permiso antes de hacer temblar el edificio con tanta música. Su tío Charlie nunca le había dicho que no, por decirlo de alguna forma, todo aquello del grupo era “culpa suya”.

Al ver aparecer a su tía, puso las manos sobre las cuerdas de la guitarra para que estas dejaran de vibrar. - No hace falta, estamos bien. - Le respondió con una sonrisa aunque sabía que aquellas palabras no iban a impedir que Melinda se presentara allí con una bandeja de magdalenas... ¡Magdalenas! Sus ojos brillaron durante unas centésimas de segundo y se apresuró a seguirla escaleras arriba. Una cosa era ocupar espacio y otra muy distinta estorbar.

Se apoyó en la encimera de la cocina mientras observaba a su tía y esperaba su oportunidad para poder ayudar. - Bien. - Contestó rápidamente. Ser el hermano pequeño había hecho que Jacques sintiera cierta debilidad por sus primos pequeños; así que ahora, con sus hermanas, se le caía la baba (casi literalmente) y estaba casi ansioso de que dejaran de hacer algo más que no fuera dormir, comer y llorar. - Creo que soy el único que duerme bien por las noches. - Comentó con una nueva sonrisa bastante divertida y algo pícara, quizá el único gesto que tenía que denotaba que era hijo de Zeus... Siempre que alguien hubiera visto reír a su padre.

Como todos en aquella habitación, le sorprendió la llegada del patronus y al instante su semblante cambió. Las palabras de su tía parecieron entrarle por una oreja y salirle por la otra, y después de aquella mirada significativa con Selene y antes de que su tía se desapareciera, Jacques alargó la mano para tomarla del antebrazo. Enseguida sintió la desagradable sensación de la desapareción y de pronto se encontraba en la Biblioteca. Nunca había estado allí, todo era completamente nuevo para él, así que mientras no se hiciera con el lugar, no se separaría de Melinda. Su primer instinto fue agacharse levemente para buscar algo de protección pues los hechizos (y las sillas) volaban por todos lados.

Oyó conjurar a Selene y la enmascarada a la que se dirigía atrajo su atención. Momento de juntar fuerzas. - ¡Desmaius!

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Acción 1: Agacharse buscando algo de cobertura.
Acción 2: Desmaius a Alice Johnson.

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