Entre Padre e Hija

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Entre Padre e Hija

Mensaje  Gerry Lincoln el Miér Mar 21, 2012 8:18 am

9 de Diciembre

La verdad es que no se podía decir que se tiraba todo el día en su despacho, sin nada que hacer, que es lo que se podría creer dadas las circumstancias en las que estaba sumergido el mundo mágico, pero por el contrario, Gerry no paraba de recibir notificaciones sobre usos indebidos de la magia como lo eran las maldiciones imperdonables, curiosamente la mayoría de ellas dirigidas hacia muggles. Por suerte aquella semana pudo respirar un poco, estirarse sin pensar en nada más que no fuera en su familia. Y cuando decía familia, inevitablemente se acordó de Wendolyn Dawson y, su hija, Sunday Dawson. Aún se le antojaba extraño pensar que compartía una hija con Wendy, hacía poco que se había puesto al corriente de ello.

Se encontraba de camino al salón de té de Le Valgrange, y no simplemente para tomarse un té tranquilamente a solas y leyendo el periódico como solía hacer muchas veces, aquella ocasión era especial. Había mandado una paloma mensajera para que una carta le fuera llegada a Sunday Dawson, a la que había citado ese viernes por la tarde en el salón, pensaba que sería el día y el momento ideal para ambos. Seguramente no tardaría en recibirla...

Para mi preciada chica:

Intuyo que sabrás quien soy si te pronuncio la palabra "padre". Espero no importunarte con esta carta ni que te sientas incómoda, pero me pareció el mejor momento para tener una charla sobre nuestra situación. Sé el impacto que puede tener o lo repentino e increíble que puede parecer esto, me pilló tan desprevenido como a ti, pero me gustaría hablar con más calma y tranquilidad entre nosotros y aclarar las cosas por si podemos llegar a alguna conclusión, no me gustaría dejar este tema en el aire. Si sientes lo mismo, te estaré esperando esta misma tarde de viernes en la entrada del salón de té "Cupcakes & Tea".

Saludos.

Había evitado poner nombres y apellidos igual que escribir Le Valgrange, siempre iba con cuidado al mandar el correo, nunca se sabía cuanto podían evolucionar los muggles y si podrían algun día interceptar la paloma mensajera. Había aprendido en su trabajo que la discreción era algo imprescindible y a tomar muy en cuenta.

Había llegado a la entrada del salón de té, pero cruzó el umbral entrando en el local. Sí, en la carta había dado a entender que la esperaría en la puerta, pero era otra estrategia por si las moscas, igual que no la citó a una hora concreta, tenía tiempo para estar la tarde allí esperando. La reconocería rápidamente, tenía muy buena memoria fotográfica y esos ojos y cabellos eran inconfundibles. Enseguida que la viera acercarse a la entrada iría en su encuentro. En realidad tenía ganas de verla, de tener una conversación decente con ella, no había tenido oportunidad antes y la había notado bastante reacia. Comenzaba a dudar sobre el camino que había tomado, la vida para él había sido una total caja de sorpresas, una en especial: Sunday Dawson.

Decidió pedirse un café mientras hacía tiempo, no creía que su presencia fuera inmediata, es más, sinceramente creía que no la iba a ver esa misma tarde. Quería pensar lo contrario, pero podía ser comprensible si decidía que no quería tener si quiera una conversación con él, ni darle una oportunidad. Al fin y al cabo Sunday ya era mayorcita, y poco podía cambiar ya el que apareciera una figura de padre en su vida.
Pero eso no era todo lo que quería hablar.. Hasta sus oídos había llegado la noticia de que su hija biológica tenía una pareja con la cual incluso compartía piso. Gerry dedujo por obviedad que podría volverse algo firme, si es que no lo era ya, incluso prometidos. Quería estar al corriente de ello, sólo quería lo mejor para Sunday aunque sus palabras no fueran más que una opinión cualquiera.
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Re: Entre Padre e Hija

Mensaje  Sunday Dawson el Miér Mar 21, 2012 10:38 am

¿”Mi preciada chica”? La rubia (en esos momentos morena) no había podido evitar arquear una de las cejas ligeramente molesta ante aquello. Aún no entendía como siquiera se atrevía a llamarla de aquel modo. Que se lo dijera Mihjail, encantada, que se lo dijera su madre, encantada, incluso si se lo decía Jacques, estaría encantada, pero él, ¡no! ¡para nada! Frunció el ceño ligeramente molesta, por no decir MUY molesta, antes de dejarse caer como peso muerto en el sofá aún sosteniendo aquel trozo de pergamino.

¡Lo que le faltaba!

Se pasó una mano por los cabellos morenos, estaban tan desconcertada por aquello que ni siquiera se había acordado de quitarse la peluca, y lo peor es que no se iba a acordar. Sus ojos azules barrieron la habitación y casi al instante recordó algo que le había dicho en alguna ocasión Mihjail, que él daría lo que fuera por poder estar solo cinco minutos más con su padre. Por supuesto, la situación en ambos casos era diferente, muy diferente, pero ese simple recuerdo le hizo replantearse si no debería al menos darle aquella oportunidad.

Después de unos largos minutos sopesando las posibilidades que tenía, decidió ir y escuchar lo que fuese que tuviera que decirle. Se levantó del sofá, cogió el bolso y salió por la puerta, asegurándose antes de que todo estaba en orden. Siempre había sido una persona meticulosa y ordenada, aunque en ningún momento había llegado a los extremos de Jacques y Mihjail. Ya era casualidad que los dos fuesen tan horriblemente ordenados, a cada cual, peor.

Fue cuando estaba cerca que se dio cuenta de que se había olvidado de quitarse la peluca, pero lejos de hacerlo en ese preciso instante, decidió que jugaría con ventaja. Sabía perfectamente que Gerry sabía que había heredado el cabello rubio de su madre, además de que estaba segura de que habría visto fotos suyas en casa. Entornó los ojos al pensarlo y antes de lo que quizá hubiese deseado llegó a su destino.

Tal y como se había imaginado tenía ventaja sobre Gerry y por supuesto, la usó. No conocía su voz así que podía entrar y pasar por su lado que con aquel color de cabello no la iba a reconocer (al contrario que su madre y el propio Mihjail) y por eso mismo aprovechó para acercarse hasta la barra y pedirse una Latte. Sonrió a la mujer y le dio las gracias antes de volverse. Desde esa posición podía verle la espalda. Ese hecho la hizo sentirse en cierto modo poderosa. Perfectamente podría sentarse en otra mesa y observarle, ver como se desesperaba, como no quitaba ojo de las ventanas que daban a la calle, esperando verla aparecer con aquella melena que la caracterizaba. Eso hubiese hecho de haber sido una persona inmadura. Quizá si aquello hubiese ocurrido cuando tenía 16 años y su mundo estaba patas arriba, habría hecho aquello...

La madurez sin embargo hizo que caminara hasta la mesa donde se encontraba
parándose frente a él. Sin poder evitar clavar sus ojos en él. Dedicándole una mirada fría, gélida, que perfectamente podía traspasarle. Una mirada cargada de rencor, desconfianza y porque no, un odio, aunque fuese un odio mínimo y apenas latente, pero allí estaba en aquellos zafiros que le miraban y taladraban su mirada exactamente del mismo color, cosa que maldijo mentalmente casi en el momento.

Dejó la taza sobre la mesa, sin apartar la mirada mientras apartaba la silla y se sentaba en la misma, cortando por primera vez la comunicación visual para ponerla durante unos segundos en un punto indefinido del salón de té.

- Sólo estoy aquí por mi madre - Fue lo primero que dijo cuando volvio a poner sus ojos, fríos, sobre Gerry. Sobre, aunque lo resultase surrealista después de tantos años, su padre. ¿Por qué aparecía diecinueve años más tarde? ¿Por qué después de tanto tiempo? – Y porque no creo que vaya a matarme escuchar lo que tienes que decirme.. – añadió en el último momento, al tiempo que en su rostro aparecía una fina sonrisa, quizá el único gesto cálido en su rostro en esos momentos.


Última edición por Sunday Dawson el Vie Mar 23, 2012 6:52 am, editado 1 vez
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Re: Entre Padre e Hija

Mensaje  Gerry Lincoln el Jue Mar 22, 2012 11:09 am

Y seguían pasando los minutos. Realmente podía dar fe a que pasaban mucho más lentos cuando estabas esperando a alguien importante o un acontecimiento determinante. Una pareja de edad media, una chica con carpetas (de la cual Gerry dedujo que venía a tomarse su té o café con pastas mientras estudiaba o hacía los deberes), un grupo de chicas y un joven... Otra joven morena.. Pero ninguna que se asemejara a Sunday, además de que le estaría esperando ésta en la entrada, y de momento las puertas estaban bien despejadas. Tomó otro sorbo de su taza de café mientras seguía mirando por la ventana, sin sospechar que habían dos ojos acechándole la nuca y dejando que la expectación se hiciera cada vez más intensa en Gerry.
Minuto a minuto, pensaba que pasaría aquella tarde sin ver ni mantener una conversación con su ahora hija Sunday. Suspiró; tendría que conformarse y aceptarlo, sabía que no podría llevar una relación "normal" de padre e hija, pero al menos quería que no fueran como extraños o incluso hostiles. Al fin y al cabo todo había sido por un mal entendido, un maldito mal entendido.

Estaba tan ensimismado que la chica que se acercó hasta a él, una morena que antes había traspasado el umbral de la puerta, lo sorprendió sobremanera, pero más cuando descubrió que se trataba de Sunday. Reconoció la voz de inmediato, y esos ojos azules no podían ser de otra persona, pero... ¿Qué había hecho con su pelo? Aún no se atrevió a preguntarlo por las miradas que ésta le estaba lanzando a Gerry. Notaba mucho recelo en ella, pero por suerte ya era un gran paso tenerla alli y además dispuesta a escuchar. No sabía si llegar a un acuerdo ni hablar, pero al menos tenía una pequeña oportunidad que debía aprovechar al máximo.

- Bueno, ante todo quiero agradecerte que te hayas tomado la molestia de venir a escucharme, o dialogar, igual que yo te escucharé a ti en todo lo que tengas que decirme o si tienes dudas - comentó después de carraspear e intentar ignorar las miradas de rechazo que le lanzaba su propia hija. Mantenía la calma, al fin y al cabo había aprendido mucho en su trabajo, aunque des de luego, aquella situación daba de lleno en su ámbito personal. Jugueteaba sutilmente con el paquete de azúcar que tenía en la mano, y estaba con los brazos apoyados en la mesa mientras alternaba la mirada entre sus manos y los ojos azules llamativos de Sunday, pensando lo que quería decir, cómo y ordenar las palabras para dejar las cosas lo más claras posible. Sonrió y la miró de arriba abajo como cualquier padre haría después de un tiempo sin verla - Y me alegro de verte, todo sea dicho... A pesar de verte algo... "distinta" a como estabas la última vez que te vi.

Tomó aire con disimulo mientras se decidía al fin a entrar en el terreno arenoso y complicado, y aprovechaba la pausa por si Sunday quería intervenir y comentar algo al respecto. Suponía que ambos tenían que asimilar poco a poco la situación, ni para uno ni para otro iba a resultar fácil, quien sabe si se volverían a hablar de nuevo, pero debía intentar hacer entender a su hija que él tampoco había deseado que todo sucediera de aquella manera.

- Supongo que te harás una idea de por qué te he citado en este salón. Quería un sitio más tranquilo, sin terceras personas para centrarnos sólo en nosotros. Sunday... ¿cómo comenzar la lista de cosas que desearía decirte? Quizá debería empezar por decir que lo más fácil de hacer sería olvidarte y seguir con mi vida, pero no sería ni lo correcto ni es lo que siento que debería hacer. Me importas, y no creas que todo esto lo hago porque estoy con tu madre, no, querría saber de ti aunque siguiera viviendo lejos. Entiendo perfectamente que eres mayor, que has hecho tu vida sin necesitar que yo formara parte de ella, y comprendo que me puedas tratar como un extraño cualquiera que ahora trata de reclamar algo "suyo", lo entiendo de verdad, pero también quiero que entiendas que sólo busco que estés bien, que ahora que al menos sé de ti, poder hacer todo lo posible para que seas feliz, aunque me digas que ya lo eres y que lo serías aunque no me hubieras conocido. Quisiera que me dieras una oportunidad para hacer ni que fuera una mínima parte de lo que me hubiera, y me corresponde aún hoy, tocado de hacer como padre, a pesar de que no me consideres como tal, aunque sea tan sólo un conocido cordial. - Tomó aire, era como si se sintiera más aliviado a medida que iba soltando todo aquello. Se recostó sobre la silla, apoyando la espalda sobre ésta, e inspiró profundamente. - A pesar de todo, estás en tu pleno derecho y respetaré la decisión que quieras o sientas que debes tomar.
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Re: Entre Padre e Hija

Mensaje  Sunday Dawson el Vie Mar 23, 2012 12:32 pm

La muchacha mantuvo la expresión mientras oía las primeras palabras de su padre (que raro sonaba aquello aún en su cabeza, sobretodo teniéndole delante). ¿Escucharla? ¿En serio? No pudo evitar arquear una ceja. Que diferente era ella a Sophie de Mamma mia! Que había llamado a tres hombres diferentes para que fueran a su boda porque no sabía cuál de ellos era su padre... ¡Y ella tan emocionada y feliz! Si hubiese estado ella en su piel, posiblemente le hubiese dado igual que su padre no estuviese en su boda. Es más dudaba que si alguna vez se llegaba a casar le pidiese a él que la llevase al altar. ¡Antes se lo pedía a Zeus Lompard! – ¿Distinta a la última vez que me viste? ¿Cuándo fue eso? ¡Ah ya sé! En el funeral de Javier Castaño... – La rubia mantuvo unos segundos de silencio antes de tomar uno de los mechones de la peluca. Al ser de pelo natural realmente era como si estuviese tocando su propio cabello – ¿Rubia? Esto solo es una peluca. – Esbozó una pequeña sonrisa al recordar cómo se había puesto su madre cuando a los quince años un día apareció morena en casa, al contrario que su abuelo al que aquel cambio no le había desagradado en lo absoluto. Sunday llegó a pensar que era porque le gustaba llevarle la contraria a su madre, pero realmente, nunca tuvo oportunidad de preguntarle al respecto.

- Pues no la verdad es que no - ¿Qué narices tenían ellos dos que pudieran hablar? Podía mantener una mejor conversación con Siobhan y eso que era un kneazle. Lo que sobretodo le resultaba curioso y al mismo tiempo gracioso es que estaba hablando como si estuviese escribiendo una carta. ¿Haciendo preguntas en voz alta? Por eso posiblemente tomó la taza que había traído consigo, para intentar evitar reírse de toda aquella situación tan extraña y la forma en cómo él estaba hablando, pero no se esperaba que fuese a decir aquello, y es que cuando las palabras “y no creas que todo esto lo hago porque estoy con tu madre” salieron de boca del auror, la muchacha sintió que algo se le removía en el estómago y para su desgracia el café se le desvió provocándole una tos casi inmediata - ¿Perdona? ¿Qué mi madre y tú? ¿Qué tú y ella? – La taza tembló entre sus manos y tuvo que dejarla sobre la mesa antes de que acabase derramándosela encima. Temblaba de rabia, de miedo, posiblemente de una mezcla de muchas emociones y en su cabeza apareció el recuerdo de ella misma diciéndole a Mihjail lo mucho que temía que le volviera a hacer daño a su madre. – Si mi abuelo estuviera vivo... – Lo habría mandado a América en una patera si hacía falta, como a los muggles que emigraban ilegalmente a muchos países. Como si fuese escoria y es que si un recuerdo tenía Sunday sobre la persona que tenía en esos momentos frente a ella, era la de mirada ensombrecida de su abuelo cada vez que se le mencionaba.

La primera vez que había preguntado por su “papá” no era más que una niña inocente de cuatro años que no entendía de muchas cosas, pero incluso en ese momento pudo ver algo en la mirada de su abuelo que años más tarde pudo traducir en rencor, decepción... Gerry le había decepcionado.

Y aunque nunca le contaron que pasó hasta hacia unos pocos meses en que ella misma había insistido a su madre... No fue que entendió aquella mirada en Clifford Dawson.

- Soy feliz, y tienes razón, seguiría siéndolo aunque no te hubiese conocido nunca... – Se quedó unos segundos callada intentando controlar aquel temblor que la había invadido sin demasiado éxito – He sido feliz durante estos últimos veinte años... Tuve una figura paterna que velo porque tuviese la mejor vida, que junto a mi madre me aceptó tal y como soy. Tuve todo lo que podía pedir y más. Tengo todo lo que quiero – ¿Por qué querer tener más de lo que realmente se desea? – Lo que sigo sin entender es... ¿Por qué volviste ahora? ¿Por qué no antes? Podrías haber dejado a tu... mujer y haber venido con mi madre, haber podido ser un padre para mí... ¿Veinte años? ¿En serio? Yo no me perdono haber perdido dos años por miedo a ser rechazada..., no quiero ni imaginarme lo que son veinte.

Estaba siendo totalmente sincera. Ni más ni menos.

- Quiero dejar algo muy claro. Me da exactamente igual si eres mi padre, si compartimos lazos de sangre, genética... Si vuelves a hacerle daño a mi madre, si vuelves a dejarla sola, si no tienes el valor de hacer frente a las cosas para estar con ella... No te lo perdonaré en la vida. No importa cuántos años pasen o cuantas veces intentes pedirme perdón... Será como si nunca hubieses existido. No te dejaré acertarte a mi familia... A una Dawson no se la decepciona, y menos dos veces.

Y estaba claro que con familia no se estaba refiriendo a su madre, ella era mayorcita para decidir, pero si tuviese hijos... Podía olvidarse de mantener algún tipo de relación o siquiera un contacto con ellos y ni siquiera suponía que en el caso de que esos hijos fuesen de Mihjail (o de cualquier otra persona, Merlín no lo quisiera) le fuese a poner algún tipo de pega.
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Re: Entre Padre e Hija

Mensaje  Gerry Lincoln el Lun Mar 26, 2012 7:03 am

- Ah... Pues ni me había dado cuenta, aún así te queda muy bien - comentó sobre la peluca que llevaba Sunday. Realmente había creído que era su pelo natural. Trató de sonar incluso amigable para no hacer aquella situación demasiado tensa. No se le pasó por alto ni el detalle de la reacción de ésta cuando Gerry hizo referencia a la "relación" que mantenía con Wendolyn. Tenía paciencia a pesar de las palabras practicamente despreciativas que le estaba dirigiendo su propia hija, digamos biológica, pues si se ponía en la piel de ella seguramente Gerry también sentiría un profundo rechazo. A pesar de ser su progenitor no la había visto hasta ahora, y había crecido aceptando a su abuelo paterno como su propio padre, o así al menos entendió él. Así que en cierta manera, empatizaba con ella y entendía que adoptara esa actitud.

La intervención de Sunday después de lo que le había dicho Gerry, confirmaron los pensamientos de éste. La escuchó atentamente, mirándola a los ojos y observando sus gestos, los cuales algunos le recordaban sin lugar a dudas a Wendolyn, y aun no podía ni creer que esa chica con la que ahora estaba manteniendo una seria conversación, fuera su propia hija. Realmente tenía serias dudas en si debía o no profundizar en el tema de cómo había sido la relación entre Gerry y Wendolyn, no sabía si podría hacerle deaño de alguna manera, pero por otro lado seguramente Sunday ya era lo suficientemente mayorcita para pedir y tener el derecho de oír lo que pasó en realidad. Gerry tan sólo explicaría su versión de la historia, sin intenciones de meter a Wendy en aquello. Al fin y al cabo, los dos cometieron un error. Sí, por supuesto que él también.

- Me alegro que sea así, de verdad. Que seas y estés feliz es una de las cosas que me apetecía oír en esta charla, viniendo esas palabras directamente de ti - añadió, y no, no era ironía, su media sonrisa demostraba que era completamente sincero. Quizá era hora de pagar las consecuencias de ser un irresponsable en cierta época, siendo infiel a su propia prometida que lo esperaba en América - Sunday... Que quede claro que no trato de excusarme, pero de haberlo sabido antes hubiera venido hace tiempo, no tengas duda. Sí, realmente me arrepiento de no haber estado más por Wendolyn, pensé que tan sólo se quedó en un affair, nunca hubiera imaginado que llegaría a esto, cosa de la que no me arrepiento porque nada es mejor que verte sonreír, pero sí que me arrepiento de otras cosas como la de abandonarlo todo y tan de repente para comprometerme en América.

No iba a negar que le produjo cierta gracia la manera en que Sunday protegía a su madre. Se sentía como un ogro, pero era comprensible... Bueno, a ver... Pero la cuestión es que él mismo sabía que esta vez iba en serio, que no iba a hacerle daño a Wendolyn, no iba a tropezar dos veces con la misma piedra... O como diría Sunday: no iba a ser un cabrón dos veces.

Decidió hacer una pausa, cogiendo con una mano la taza de café que ya se había templado en el rato que había estado esperando y hablando, y tomó un sorbo, para luego dejarla de nuevo sobre la mesa. Inspiró cerrando los ojos y los volvió a abrir al mismo tiempo que expiraba, apoyando su espalda en la silla y miraba a Sunday a los ojos. Sonrió.

- Hagamos una cosa: si vuelvo a ser un capullo, cosa de la que dudo muchísimo y apostaría un brazo por ello (pero por otro lado, no puedo demostrarlo), te doy permiso para meterme en una patera, rodeado de brigadistas y maniatado en dirección a América, si es que llego... O a Madagascar y así te quedas más tranquila. - tomó otro sorbo de café inclinándose ligeramente hacia delante y volvió a dejar la taza - Bueno, ahora más en serio. También te he citado precisamente por eso, para pedirte una segunda oportunidad. No soy quien para que me lo des, pero en esta única y especial ocasión, te pediré perdón. Sí, y lo digo en mayúsculas, perdón a ti y a tu madre por lo irresponsable que he sido. Y des de luego, el mayor castigo que podía caerme es el que tú me olvides, Sunday. He aprendido la lección y no permitiré que vuelva a suceder.

En esta ocasión, Gerry se puso bastante serio, sin apartar los ojos de los azules de su hija, en una mirada bastante penetrante como si lo que fuera a decir significara un antes o después o el fin del mundo.

- Y aun que sé que no lo harás, he de pedirte por favor, que nunca olvides el error que cometí.

Podía parecer que lo decía sólo por lo que había sucedido entre él y los Dawson, pero también quería dar a entender sutilmente que Sunday aprendiera de sus errores, para que no se viera nunca en la situación de Wendolyn y que ningun hombre se aprovechara de ella o la dejara como él había dejado a su madre. Ya que Gerry no podía rectificar, que al menos la experiencia sirviera no tan sólo para él, si no para ella. Iba a hacer lo que pudiera para que no le sucediera nada malo. Sí, se preocupaba por Sunday, su hija.
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Re: Entre Padre e Hija

Mensaje  Sunday Dawson el Vie Mar 30, 2012 8:19 am

Una media sonrisa se dibujó en el rostro de la joven Dawson cuando escuchó aquello sobre la peluca. En realidad aquel era precisamente la principal función de aquello, que pasase por su cabello real, como si de verdad se hubiese teñido el cabello de oscuro. Notó el tono de voz del hombre aunque no supo muy bien como sentirse con respecto a ello.

¿Se alegraba? A ella casi le sonaba como si fuese una ironía. ¿Cómo se iba a alegrar por alguien que no conocía de nada? Alguien a quien solo había visto hacía meses desde lejos. Alguien de quien tan sólo le habían hablado. Una hija cuya existencia había desconocido durante esos casi veintes. ¿De verdad se podía alegrar por ella? A ella se le antojaba incluso un tanto hipócrita por su parte – ¿Cómo puedes alegrarte por mí si ni siquiera me conoces? – En otra situación se hubiese ahorrado aquella pregunta, pues el veneno con la que iba inyectado era bastante obvio, la malicia, el querer hacerle sentir mal aunque fuese por un segundo, por no haberla conocido antes, por no haber sabido de ella antes... Siempre pensaba antes de hablar y aquella vez había consideraba que se merecía aquello. Y más, quizá.

- Sí hubieses amado lo suficiente a mi madre habrías venido en vez de quedarte allí como un cobarde, porque puede que tu pensarás que no más que algo pasajero, pero para ella fue muy distinto. Nunca ha tenido ninguna relación estable desde entonces y cuando cumplí los cinco años, se volcó en mí y en su carrera. Ella nunca, jamás, te ha olvidado... Ojalá lo hubiese hecho, porque considero que alguien que no es capaz de darse cuenta de lo que deja atrás, ni tan siquiera merece la pena... – Sus ojos azules volvieron a taladrarle directamente, sin apartar un segundo de aquellos otros orbes azules mientras soltaba todas aquellas palabras. Sincera y directa. No le gustaba andarse con rodeos y posiblemente Gerry se estuviese dando cuenta en ese preciso instante que ella era muy distinta a su madre. Tenía carácter y cuando era necesario estaba dispuesta a utilizarlo. – Y no me digas que no hay nada mejor que verme sonreír, porque sonreír, sonreír de VERDAD creo que aún no lo he hecho..., espero que por “de verdad” entiendas, a una sonrisa espontánea y de felicidad... No sonrisas de cortesía o una sonrisa social.

La muchacha le dio un largo sorbo al café mientras levantaba la mirada para observar alrededor. Algunos se les habían quedado mirando. ¿Había alzado la voz quizá demasiado sin darse cuenta? Volvió la mirada justo en el momento en que Gerry buscaba y sonreía.

¿Por qué cojones estaba sonriendo? ¿Qué tenía de gracioso todo aquello? Porque ella no le veía la gracia por ningún lado. Es más... a pesar de todo el veneno que le estaba echando encima, estaba siendo lo suficientemente educada como para no soltarle: Eres un maldito hijo de p***. De haber sido de su estilo hubiese soltado una carcajada, sin embargo se quedó estática y alzo la mirada al techo como si realmente se estuviese pensando eso – No puedo creer que aún tengas dudas de que lo haría – Había bajado la mirada para mirarle directamente. Eso sí, antes de tirarle dentro de la patera se aseguraría de castrarle de por vida, por calzonazos.

- Espera... ¿Dónde se quedó la primera? – Dijo con cierto sarcasmo en la voz. No pudo evitarlo, simplemente se lo había dejado en bandeja – Ni siquiera te he dado una primera oportunidad ahora... ¿Ya pidiendo la segunda? – Sí, aquello había sonado de una forma bastante dura y sobretodo por el tono de voz que había usado. Si el que estuviese frente a ella fuese Jacques, Sam o cualquiera de sus amigos, su tono de voz habría delatado que bromeaba y una sonrisa se habría dibujado en sus labios. Aquella vez sin embargo fue todo lo contrario. No podía creerse que el culpable (junto a su madre) de que hubiera nacido fuese precisamente el que estuviese sacando lo peor de ella.

¡Ja!

Se quedó pensativa. Quizá más tiempo del necesario mientras se terminaba el café y para colmo cuando pasó el chico, dedicándole una sonrisa encantadora le pidió otro. Definitivamente Gerry Lincoln estaba sacando aquella faceta suya que solo conseguían sacar aquellas personas que la enfadaban de verdad, sus enemigos... ¡Cuántas ganas tenía de ver a Mihjail y poder refugiarse entre sus brazos, volviendo a ser la de siempre! Realmente sentía que ahora le necesitaba, pues aunque pareciera que estaba muy cómoda en el papel de “mala”, la estaba haciéndose sentir como una mierda.

- Te daré la oportunidad. – Le quedaba un largo camino por recorrer a Gerry Lincoln si quería que su relación se acercara a la que mantenía con su madre. – Deberías saber a tu edad que hay cosas que nunca se olvidan... Ni siquiera un Obliviate podría hacerme olvidar eso.
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Re: Entre Padre e Hija

Mensaje  Gerry Lincoln el Sáb Abr 14, 2012 6:58 am

Mira que Gerry había venido mentalizado y preparado para ser rechazado, pero tenía la sensación de que convencer a Sunday no iba a ser nada fácil. Sentía que dijera lo que dijera, Sunday iba a poner sus palabras en duda, no iba a creerlas o simplemente las ignoraría. Intentaría ser paciente, era la única opción que le quedaba si quería mantener ni que fuera una relación cordial con su hija. Y no iba a rendirse con tanta rapidez.

Escuchó atentamente a todo lo que tenía que decir, y no era poco; parecía que había estado aguantándose durante mucho tiempo, y como una ametralladora, disparaba ahora que era el momento. A Gerry no le parecía mal, al contrario: sabría exactamente lo que ésta pensaba de su padre biológico, era de esperar. Estaba claro que estaba a favor de su madre, era lo lógico -añadiendo a eso el rencor acumulado a través de los años-, pero seguramente ni la propia Wendolyn podría cambiarla a estas alturas. Ese trabajo estaba reservado para él, aunque ya no sabía cómo hacerle entender que no había sido para nada su intención, que el marcharse con su prometida Rhiannon fue un error del que actualmente se arrepentía. Sin embargo, eso no quería decir que se olvidara de sus otros hijos y hermanastros de Sunday.

- Puedes tener razón, pero tu madre me explicó sobre ti después de revelarme que eras mi hija, biológicamente, y es por esta razón de querer conocerte de primera mano por la que te he citado. Añade a eso la responsabilidad que siento sobre ti, no soy la clase de padre que sabe que tiene un hijo y no se ocupa de él. Intenta entenderlo, Sunday - su tono de voz era profundo, apoyando los brazos sobre la mesa, como si tratara de acercarse a su hija, y no sólo físicamente - Que la única opción que me queda es recuperar el tiempo perdido. No he podido hacerlo antes.

Lo sentía de verdad por Wendolyn también, por el daño que al parecer había causado yéndose a América, pero no creyó que el affair llegara tan lejos. Des de luego hasta él mismo pensaba que había sido un completo error casarse con Rhiannon.
Sólo dejó escapar algun que otro suspiro entre las palabras de Sunday y sus miradas que de poder materializarse, lo hubieran matado y lo hubieran incinerado al instante, no quedaría ni rastro de él.

También miró alrededor al notar unas cuantas miradas clavadas en sus nucas. Se acabarían pensando que era el peor padre del mundo o algo semejante, pero no le dio importancia. En cambio lo que sí le afectó más fue el hecho de que Sunday afirmara que no había sonreído nunca de felicidad. ¿Sería cierto o sólo una manera de hacerle daño? No podía evitar desconfiar un poco de sus intenciones, debía ser otra influencia de su trabajo como auror. ¿De verdad tanto había oscurecido sus vidas la ausencia de Gerry?

- Bueno, esperemos que eso cambie... Hay muchas razones por las que una persona debería sonreír y ser feliz, ni que sea por tan sólo unos instantes, y sobretodo una chica tan guapa y lista como tú. Respecto a tu madre, no estará sola - afirmó recordando los desafortunados encuentros con los Brigadistas y los recientes y desgraciados acontecimientos en los que Wendy no lo pasó muy bien precisamente.

Esperó a que Sunday pidiera su café -que des de luego correría a la cuenta de Gerry- y respetó el silencio, aprovechando para darle un sorbo más al suyo antes de contestar. Y de hecho, hizo bien en esperar, pues después de unos largos minutos de conversación en los que no había dado señales de que la joven fuera a darle esperanzas a Gerry, si no más bien sólo se desahogaba, al fin escuchó unos palabras positivas de boca de Sunday. La miró, bajó la mirada a su café y volvía a dirigirla a su hija. Su madre y ella eran ciertamente distintas a cuanto caracter. ¿A quién habría salido? Sonrió:

- En realidad sí tuve mi primera oportunidad: podría haberme quedado con Wendolyn la primera vez e ignorar América y la vida que allí me esperaba, y cometí el error. - contestó toreando con sutileza y humildad el sarcasmo de su hija, pero se notaba en su cara la alegría por lo dicho anteriormente de parte de ella - Te lo agradezco, de verdad. También dije que no olvidaras mi error porque no me gustaría que apareciera un chico en tu vida que fuera tan capullo como lo fui yo, recuérdalo siempre.- añadió, sacudiendo la bolsita de azúcar que aún tenía entre manos y que parecía que nunca iba a abrir.

_________________

Stats:
Fuerza: 12 + 7 = 19 (+4)
Destreza:12 + 8 +1 = 21 (+5)
Constitución:12 + 6 = 18 (+3)
Inteligencia:12 + 7 +2 = 21 (+5)
Sabiduría:12 + 8 +2 = 22 (+5)
Carisma:12 + 4 = 16 (+2)
PdV: 24

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Re: Entre Padre e Hija

Mensaje  Sunday Dawson el Sáb Abr 21, 2012 10:08 am

- No necesito que nadie se ocupe de mí. Ya tengo a alguien que me cuida a diario – Y no se estaba refiriendo a su madre, aunque ella la había estado cuidando durante los últimos diecinueve años hasta que pocos meses atrás había decidido irse a vivir con el ruso. La muchacha decidió dejar de taladrar a Gerry y su lugar se dedicó a darle pequeños sorbos al café hasta que el tema de la felicidad salió.

¿Lo había entendido mal? ¿En serio? ¿Era auror? ¿O solo un intento de ello? Porque mira que no entender eso... Por un momento creyó que iba a atragantarse con el café, pero al final consiguió que el caliente líquido viajara por su esófago hasta el estómago. Lo que no puedo evitar fue poner los ojos en blanco.

- Soy feliz. – Se limitó a decir mientras dejaba la taza que había mantenido entre sus manos sobre la mesa. – Emmm, con lo que dije antes me estaba refiriendo a las sonrisas que he podido esbozar desde que cruzará esa puerta de ahí atrás – Dijo echando además un rápido vistazo a la puerta de entrada al salón de té – Sería el colmo no haber sido feliz solo porque mi padre no estaba presente en mi vida – Y ahí radicaba una diferencia entre Mihjail y ella: él siempre había tenido a su padre con él y ella entendía perfectamente el hecho de que su muerte le hubiese afectado, del mismo modo en que el parecía entender que ella no quisiera tener nada que ver con Gerry a pesar de compartir sangre. – Sólo lo decía por aquello que has dicho de que nada es mejor que verme sonreír...

Bajó la mirada azul unos segundos hasta la taza que había dejado sobre la mesa, más en concreto para mirar su contenido mientras meditaba en aquello que había dicho Gerry. Había algo de todo aquello que le había dicho desde que había empezado la conversación que sentía curiosidad por saber la respuesta. – ¿Te arrepientes de no haberte quedado? – No se atrevió a levantar sus ojos azules hasta fijarlos en Gerry, como si temiese encontrar algo allí que no deseaba encontrar. Como si pensara que podía llegar a defraudarla, como si en ellos pudiera leer en esos momentos que no se arrepentía. Era un miedo irracional pero ahí estaba. – Bueno, dicen que de los errores se aprende... – Murmuró antes de llevarse la taza a los labios y darle un sorbo, levantando la mirada pero no para mirar a Gerry, sino que se limitó a observar a su alrededor.

- No me agradezcas nada – Soltó de repente sonando incluso un poco borde en el momento en que sus ojos azules volvieron hasta Gerry mientras apoyaba el mentón sobre una de sus manos y el codo del brazo correspondiente en la mesa. Se quedó mirándole unos instantes y sonriendo ligeramente ante lo que había dicho sobre “un chico en tu vida que fuera un capullo como lo fui yo”. – No creo que vaya a tener problema con ese punto. Ya tengo a alguien en mi vida y desde luego no es ningún capullo – Omitiendo el hecho de que les había mentido a su madre y a ella durante el tiempo que estuvo en la Comunidad Mágica de Londres, pero bueno... ,eso era agua pasada. – Creo que tengo un sexto sentido para detectar a los capullos y nunca me he acercado a ellos – Mentó soltando una pequeña carcajada que le salió con una naturalidad que casi la hizo sentirse culpable – Así que no hace falta que te preocupes por eso. Se cuidarme sola en ese aspecto.

Había lidiado con más problemas de los que Gerry Lincoln se podía imaginar, desde luego.
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Re: Entre Padre e Hija

Mensaje  Gerry Lincoln el Mar Mayo 22, 2012 11:01 am

Lo primero que se le ocurrió al oír a su hija decir que ya tenía a alguien que cuidara de ella, era pensar en su madre, obviamente. Aunque la perspicacia ganada con los años, más contando con la edad de Sunday, le hizo creer que podría irse por otros caminos más… hormonales. Quizá fue por eso que ladeó muy sutilmente la cabeza como si clavara especial atención esas palabras, pero lo dejó correr hasta que dentro de poco se confirmaran sus mínimas sospechas.

Entiendo ─alegó a lo de ser feliz. Bueno, en cierta manera eso aliviaba a Gerry, aunque eso no justificaba los hechos de que éste volviera a America y todo lo sucedido hasta ahora.─ Con un poco de suerte podré verte sonreír a partir de ahora… Pues como dices, no he tenido mucha oportunidad antes.

Pero el ambiente se volvió un poco tenso, con Sunday mirando a la taza, o a su alrededor. Era sólo la sensación de Gerry, ¿o ésta estaba evitando mirarle a la cara? ¿Estaría ocultando alguna cosa?... ¿O es que iba a decir algo inusual la próxima vez que abriera la boca? La verdad es que por cada segundo que pasaba más expectante estaba Lincoln, a la espera de lo dijera Sunday, la cual mostraba un poco de indecisión en sus movimientos.

La chica rubia al fin disparó, dejando a Gerry algo sorprendido, aunque tampoco era algo tan extraño que pudiera preguntar en aquella situación y tratando el tema que estaban tratando. El americano se relajó un poco, sin dejar de mirar a su hija y sus gesticulaciones, aunque ella se resistiera a dirigir sus azulados ojos a él. La verdad es que la pregunta tan clave parecía más sencilla de responder de lo que en realidad resultaba. Sí, cierto que por una parte se arrepentía, pero tampoco sería lo correcto y no podía decir que sí por respeto a sus otros hijos y porque los quería como a tales, de igual manera que a Sunday aunque a ésta la hubiera conocido más tarde.

Podríamos decir que me arrepiento de mi actitud, sí. Pero siendo franco, por respeto y por el afecto que siento por mis otros hijos, el mismo que también siento por ti, no puedo afirmar con rotundidad a esa pregunta. Pero sí he decidido que quiero cambiar, e intentar continuar con la responsabilidad que me corresponde y me correspondía hacía tiempo.

Sonrió y asintió ante la afirmación de la rubia cuando dijo que de los errores se aprendía. Sí, quien mejor para comprender esa frase que él mismo.
A Gerhard no parecía importarle cuanto de mal podía sonar el tono de su hija, como si era la más borde del mundo, pero seguía con la sonrisa en el rostro, lo importante eran las palabras que habían salido por sus labios, que hacían que Gerry pudiera ver un rayito de luz en la relación padre-hija entre ellos dos. Ya era un paso, un paso del que Lincoln no estaba seguro que lograra dar, especialmente por parte de Sunday. Así que aquella cita no había sido en vano, y comenzaba a alegrarse de haber quedado para aclarar las cosas o dar con un posible comienzo.

Agudizó la mirada tras las siguientes palabras de Sunday. ¿Esas mínimas sospechas que había tenido hacía unos momentos, se habían confirmado? ¿Su hija ya estaba con alguien? Y a saber cuánto tiempo habían estado juntos… Si algo había aprendido, es que no se debía subestimar a los adolescentes, y no es que Sunday fuera precisamente una chica muy mansa y serena… No al menos por lo que había podido saber hasta ahora. La escena se había dado la vuelta: ahora era la muchacha quien reía abiertamente, y Gerry el que la miraba ciertamente serio.

Ya… ─pronunció no muy convencido a lo que le decía ella, pero Gerry no creía que fuera el momento oportuno de ponerse estricto cuando ni siquiera aún había logrado adquirir el puesto como padre y ni una mínima autoridad sobre ella, ni creía que fuera a conseguirla hasta pasado un tiempo considerable, eso con el riesgo de que Sunday siempre le echara en cara el pasado, algo de lo que Gerry debía mentalizarse.─ Sólo te digo que tengas cuidado, que por experiencia en mi trabajo te puedo decir que hay muchos que son expertos convenciéndote… ─comentaba, pensando en si pronto conocería a esa chico que tan contenta parecía tener a Sunday, que por su actitud juraría que sacaría uñas y dientes por ese joven…

¿Y cuanto tiempo lleváis juntos? Aún no sé mucho sobre ti y tus relaciones sociales.. ─preguntó después de tomarse su tiempo para darle un sorbo a su taza. Trató de usar un tono amigable, aunque el asunto de la ‘pareja’ de Sunday no se le iba de la cabeza.

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Re: Entre Padre e Hija

Mensaje  Sunday Dawson el Sáb Mayo 26, 2012 5:34 am

Por supuesto, en el fondo no esperaba otra respuesta que la que le daba el hombre que tenía frente a ella. ¿Qué esperaba? Después de todo ella no era tan cruel como para creer que él no quería a sus hijos, aunque hubiese sido infeliz, aunque hubiese amado a otra… Eran sus hijos, ¿no? – Es normal – Se limitó a decir mientras le daba un sorbo al café – De lo contrario te habría calificado de inmediato de insensible – De repente se sentía mucho más relajada de lo que hubiese creído que podría estar en presencia de ese hombre.

Había sido un capullo, sí.
Había sido un cobarde, si.
Era humano, sí. Después de todo lo era.

- Aunque sigo sin entender como puedes sentir afecto por mí. Quiero decir, con ellos es normal… Estuviste con ellos desde el principio, incluso antes de que nacieran… ¿Conmigo? Hasta hace unos meses como tú bien has dicho ni sabías que existía. Ese afecto que dices…, es algo que aún se tiene que forjar, no nace del aire… No funciona así. Al menos desde mi punto de vista – Se encogió de hombros. Podía decir con absoluta certeza que en esos momentos sentía más afecto por sus amigos que el que podía sentir por él. Era su primera toma de contacto. No había ningún vínculo establecido entre ellos.

Un brillo divertido apareció en los ojos azules de Sunday ante ese “Ya…” y tuvo que reprimir una carcajada ante las siguientes palabras de Gerry – ¿Convenciéndome de qué? No me tiene que convencer de nada. Además se todo lo que tengo que saber de él – Apuntó y en ese momento decidió que estaba dispuesta a decirlo todo. ¿Para qué ocultar nada? Iba a poner todas las cartas sobre la mesa. – Nos utilizó a mi madre y a mí, filtró información sobre nosotras, pero su intención nunca fue hacernos daño – Por un momento tuvo la sensación de estar diciendo exactamente las palabras que él le había dicho aquella mañana pero en tercera persona. – Además, las personas cambian de parecer… tienen experiencias y pasan por situaciones que les hacen cambiar. Conocen personas que les hacen ver las cosas de una forma diferente. – Eso era exactamente lo que ella creía que le había pasado a Mihjail… Algo había cambiado en él durante aquellos años, su manera de ver el mundo y las cosas que sucedían en el.

Estuvo a punto de soltar un comentario hiriente del tipo “Al menos no me ha dejado embarazada” o “Al menos no se ha largado y me ha dejado tirada porque se le olvidó decirme que tenía una prometida” pero decidió morderse la lengua a pesar de que aquellas frases pasaran por su cabeza.

- Casi un año – Un año en el que habían pasado un montón de cosas, cada cual más chocante… Empezando por lo de Londres, pasando por lo ocurrido con su madre y terminando con lo de Hogwarts – Y viviendo juntos desde agosto – Añadió tras una pausa acompañando sus palabras de un encogimiento de hombros.

Como si lo que acababa de decir no tuviese mayor importancia.
Eso sí, seguro que a él no le hacía mucha gracia… ¿Instinto paterno? De todos modos le agradaba la idea de desquiciarle, más que nada porque él no tenía derecho a controlar o siquiera intentar controlar su vida.
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